Mas allá del océano (Debajo de las Nubes 2) Capítulo 9 “Arcángel de la Justicia” #3
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Capítulo 9 “Arcángel de la Justicia” #3

Antes de que Adthor se fuera en contra del arcángel, Helzion fue esta vez el primero en dar el primero ataque, teletransportándose de un lado a otro, haciendo confundir al arcángel antes de finalmente aparecer detrás suya, atacándolo.

- ¿Atacando por la espalda? - Raguel detuvo el ataque con su propia lanza, el líder de los ángeles rebeldes se quedó sorprendido por esa velocidad en la que logro bloquear el golpe - Pensé que no llegarían a esos extremos

Raguel esta vez volvió a atacar, pero fue bloqueado por Helzion, comenzando ambos a intercambiar golpes tanto físicos como de magia, Raguel usaba su magia de hielo para los ataques de distancia, los cuales eran veloces y difíciles de esquivar, Helzion le tomo poco tiempo en darse cuenta de esa estrategia, y apenas veía un ataque de distancia, se teletransportaba a otro lado y atacando nuevamente.

Pero por más que apareciera y desapareciera, no podía alcanzar a acertar un golpe, todos los ataques que alcanzaron a rosarle fueron los que venían desde la distancia y de un tercero. Pero Kezef y Eban aparentemente no estaban para apoyarlos. Los porcentajes de acertar un golpe eran bajos.

Pero solo se necesitaba una provocación, necesitaba que el arcángel lo atacara con fuerza y que Helzion fuese capaz de esquivarlo y así ensartara en el hielo que cubría el portal.

Helzion no pudo aguantar más en aquel combate uno a uno, finalmente el arcángel lo mando a volar con un bloqueo y un golpe en el estómago con su lanza, Adthor atrapa a Helzion en el aire, no dejándolo irse tan lejos ni que tampoco se cayera

-Realmente están siendo un gran juego, hace mucho no me sentía así - Raguel jugo con su lanza, quedándose, mirando a ambos ángeles, mirándolos con burla.

Ni siquiera intento atacarlos solo se quedó ahí, volando en el aire mientras los miraba, Adthor fue con quien conecto la mirada, el ángel pudo notar la burla que estaba haciendo hacia ellos, Raguel ni siquiera le preocupaba que los ángeles le habían hecho dos heridas, eso no significaba nada para él, ni siquiera le rompía el gran ego que tenía.

Pues sabía que teniendo a dos ángeles frente suyo, por más que peleen e intenten atacar juntos, sería inútil. Así que solo se quedó ahí, dándoles el tiempo de decidir por última vez.

Seguir intentándolo o sucumbir al inevitable fracaso.

-jefe…- Adthor llamo a Helzion, quien este se había quitado del agarre de Adthor, volviendo se volar por su cuenta, tosiendo levemente por aquel golpe en el estómago.

Helzion no dijo nada, solo mirando a su compañero de reojo, Adthor suspiro, no había razón por detener a su líder, no importara que tan herido estuviera o si estuviese al borde de la muerte, Adthor sabía que Helzion no iba a dar marcha atrás, así que lo mejor que podía hacer Adthor era acompañar a su líder y no dejarlo combatir solo.

Adthor nuevamente se puso a un lado de Helzion, ambos mirando fijamente al arcángel, esperando a que alguno diera el primer movimiento, estando quietos y listos, esa tensión solo duro segundos pues el arcángel Raguel fue el primero en atacar dirigiéndose a los ángeles rebeldes, Helzion y Adthor se prepararon.

Adthor justo a tiempo bloqueo el golpe de arcángel con su gran hacha, comenzando un forcejeo entre ambos donde Adthor estaba dando todo lo que podía.

Helzion en el otro lado, antes que el arcángel impactara con su golpe, uso su magia para aparecer encima del arcángel, aprovechando que estaba metido en el forcejeo con Adthor para atacarlo, hizo un movimiento con sus espadas y ataco.

Raguel esta vez no pudo esquivar bien, aun que incluso trato de quitarse del forcejeo, no le dio el tiempo, recibiendo el ataque, el cual daño sus alas.

Raguel soltó un gran quejido de dolor, apartándose de ambos ángeles para ver bien la herida que había recibido, el arcángel comenzó a ver en rojo, no podía creer que aquellos seres inferiores no le han hecho una ni dos, si no tres heridas, esta vez siendo una en sus preciadas alas, lo que más cuidaba y lo que para el destacaban más. Habían cruzado una línea.

-Lo hicimos enojar - Adthor paso su dedo sobre la hoja de el hacha, sintiendo la textura de la ruptura que le había hecho la lanza del arcángel a su arma.

-Bien, tenemos que seguir así hasta que de su ataque más fuerte - ambos ángeles asintieron la cabeza.

Dirigiéndose nuevamente al arcángel, siendo ahora ellos quienes retomar la pelea, el arcángel ahora parecía estar más en una posición defensiva, no parecía asustado o que quisiese escapar de la pelea, parecía más que se estaba conteniendo, estaba recargando su magia nuevamente mientras seguía intercambiando los golpes físicos contra los ángeles.

Del otro lado del combate, Eban se encontraba asistiendo lo más rápido que podía a Naya, el ángel astrologo no era un experto en primeros auxilios, pero sabia lo esencial para poder ayudar a cualquier ángel que tuviese heridas, eso se lo habían enseñado a todos los ángeles que estaban en el grupo.

-Zerachiel, por favor no cierres esos ojos…- Kezef, quien estaba asistiendo a su amigo, estaba terminando de vendar a el ángel de la guarda, este se podía ver más pálido, más débil

- ¿Qué le está pasando?, ¿todo estará bien verdad? - su humana, Olivia, quien tuvo que percibir todos estos sucesos desde una perspectiva tan confusa y aterradora, buscaba las respuestas ante su ángel, quien solo este trato de dar la mejor cara hacia la humana

-Todo estará bien, vamos a salir de esta situación - Kezef aseguro, siguiendo, tratando a su amigo de las heridas

Eban igualmente siguió ayudando a su segunda líder, Naya, no eran tan graves como las de Zerachiel, quien este tenía heridas abiertas, pero aun así Naya tenía graves golpes, así que el astrologo solamente se estaba asegurando que realmente estuviera bien

Los cuatro ángeles se encontraban en una tensión, no sabían si los dos ángeles que faltaban en el grupo iban a poder hacer que su plan funcionara, pero tampoco podían hacer algo, estaban ante las manos atadas en esta situación, solamente haciendo lo que podían.

Zerachiel quien respiraba lentamente, casi como si estuviese dormido, era el único ángel que mantenía su mirada a la pelea que estaban haciendo los ángeles, desde el momento en que lo dejaron ha estado viéndolos, esperando, rezando a que lo logren.

En todo este momento Zerachiel no ha evitado sentir una presencia extraña, no una reconfortante como aquella voz que le hablo antes de que todo este caos ocurriera.

Esta presencia se sentía tan pesada, omnipotente, como si imponiendo su presencia.

Algo lo cual funciono, y Zerachiel lo sabe pues incluso Kezef y Eban comentaron de esto después de haber sido atacados misteriosamente al intentar ayudar.

Misma razón por la que se encontraban aquí ayudando a los heridos en vez de apoyar a los que estaban en combate.

Las pupilas amarillentas del ángel de la guarda se iluminaron cuando vio un parpadeo a la lejanía, sus ojos se abrieron, podía sentir un tirón dentro suyo, un sentir tan extraño como si el alma de Zerachiel hubiese reaccionado ante la presencia de esa luz.

Fue ahí que entiendo, era la magia de Raguel.

Adthor desvió el ataque de aquella lanza, escuchándose el sonido agudo y chillante del metal y hielo rosar, para luego que el ángel se balanceara usando la inercia de su fuerza y lograse conectar una patada hacia el arcángel

-¡¡Suficiente!! - Raguel tomo la pierna de Adthor, misma con la que le habían golpeado y lo lanzo lejos - Los he dejado jugar demasiado - gruño el arcángel haciendo desaparecer su lanza con un movimiento rápido.

Helzion atrapo a Adthor, ayudándolo a recomponer su equilibrio, ambos ángeles miraron como las manos del arcángel comenzaban a iluminarse, sabía lo que significaba, ambos ángeles se miraron, era el momento.

Ambos comenzaron a volar rápidamente hacia el suelo, pero el arcángel no los siguió esta vez, Raguel simplemente se quedó ahí recargando su magia para dar su golpe final, el arcángel Raguel ya no le importaba si corrían o se escondían, ya no había lugar para evitarlo. El ya gano.

Una luz parpadeante se hizo presente, dando aviso de lo que se avecinaba, Helzion fue el primero en llegar al glaciar, corriendo hacia el grupo restante, detrás de él iba Adthor quien miraba arriba suyo, específicamente al arcángel.

- ¡El ataque viene! - Helzion llego al grupo, tomando a Naya con cuidado y poniéndola más cerca del guía espiritual

- ¿El ataque? - Eban miro a Adthor quien este solo miro al arcángel.

En la lejanía en aquel cielo gris y oscuro, se podía ver la silueta del arcángel, teniendo la misma belleza que el invierno, pero a la vez ese misterio y miedo que lleva el frio, el hielo, la nieve, como un copo entintado falsamente en el cielo, junto a su gran luz de magia, una combinación que si no fuera por la situación en la que estaban y supieran las intenciones del arcángel, sin duda admirarían con mayor devoción esa mítica belleza.

- ¿Sobreviviremos? - Kezef fue quien se atrevió a preguntar la duda que varios integrantes tenían

- Lo tendremos que averiguar…- Helzion tomo el cuerpo de Naya, acomodándolo de tal manera para que protegiera a su amiga

Al ver esto, Kezef hizo lo mismo con su humana, abrazándola con fuerza, Olivia quien estaba llena de miedo y dudas, solamente cerro sus ojos, aferrándose a su ángel, confiando en que la protegería.

Eban creo un campo de magia, encerrándolos a todos, no estaba seguro si eso iba a funcionar, pero era su manera de protegerlos, de proteger a todos sus compañeros y amigos.

Adthor solamente se quedó al lado de Eban, poniendo su mano en el hombro del ángel de tonalidades moradas, quedándose para apoyarlo.

Y Zerachiel solamente se quedó mirando, observando como el cielo se iluminaba por completo, o tal vez solamente la magia ya se estaba dirigiendo hacia ellos, el ángel de la guarda no podía saber exactamente que era, todo para él estaba tan borroso, pero sabía que todo iba a salir bien, todos saldrían seguro.

Zerachiel tiene fe.