Mas allá del océano (Debajo de las Nubes 2) Capítulo 9 “Arcángel de la Justicia”
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Capítulo 9 “Arcángel de la Justicia”

Los ángeles caídos jamás se han enfrentado a un Estrodemon, hace poco creyeron tener la esperanza de poder reunirse con uno, pero ahora, parece que el destino solo les gusta jugar con ellos, viéndolos casi triunfar solo para dejarles en el camino una roca aún más grande que la anterior.

Pero esta vez, aquella roca era de un tamaño aterradoramente gigante.

Helzion no podía creer lo que tenía frente a sus ojos, tenía frente suya a un arcángel, aquellos que tanto han planeado para alzarse en armas en contra de ellos, aquellos que se han alabado y admirado por tanto tiempo.

Helzion no sabía que sentir en ese momento, no sabía si dejar que su miedo se apodere de todos sus sentidos y sucumba.

O dejar que la colera y el enojo llenen todos los huecos de su cuerpo, no solamente tenía por fin enfrente suya a los causantes de la miseria de su vida, de la muerte de su humano, sino que también ahora eran la amenaza actual de sus compañeros y de su amiga.

Era una batalla en donde el alma del ángel no sabía si ceder ante la naturaleza de la inferioridad y arrodillarse o irse al lado rebelde y alzarse ante el ataque.

-Por favor…déjala - se escuchó una voz detrás de Helzion, siendo esta la voz de Zerachiel, aquel que ya parecía saber quién estaba detrás de todo esto minutos antes.

-Oh querida estrella, necesito que hables un poco más alto - Raguel solo se burló apretando más el agarre que tenía sobre Naya, la cual solo soltó un grito de dolor y miedo a que ese arcángel desquiciado al final le rompiera el cuello con una sola mano.

-¡¡Dijo que me sueltes!! - Naya grito, balanceándose y logrando encertarle una patada en la quijada del arcángel de hielo

Aquel arcángel soltó un gran quejido de dolor, lanzando a Naya hacia una de las paredes de hielo que había, aquella ángel impacto con fuerza.

-¡¡Naya!! - Helzion grito al ver a su amiga se lanzada con tanta brusquedad

-Creo que esta es la única cosa que jamás extrañe de los ángeles de su tipo - Raguel paso su mano en la zona del golpe viendo como no había provocado ningún rasguño o moretón - son tan valientes, independientes, atrevidos…

- mientras decía eso se acercaba más y más hacia Naya que estaba tratando de levantarse, tratando de recuperar el aire que se había sacado por aquel golpe.

Raguel hizo un movimiento con sus manos, de aquel movimiento se creó una gran e imponente lanza hecha mayormente de hielo, aquella arma era tan grande y filosa, tan magnifica y llena de magia misma magia hecha por el arcángel mismo, sin duda aquella lanza era una que estaba hecha del mejor Spirium que ha habido, estaba hecha con el único propósito de matar.

El arcángel sin perder ningún minuto más se fue hacia Naya, pero Naya no iba a dejarse, aun con el dolor en su costilla uso toda su fuerza de voluntad y se movió antes de que el golpe letal ensartara en su pecho, aquel movimiento evito su muerte, pero no evito que la lanza le hiciera un largo y corte profundo en su ala, cortando varias de sus plumas.

Naya no se concentró tanto en el corte de esas plumas o si iba a poder volar correctamente debido a esto, ella solo corrió hacia su lanza.

Apenas Naya alcanzo su lanza bloqueó un ataque que aquel arcángel le lanzo, ambos comenzando a forzar, lanza contra lanza, ambas armas eran portadas por almas llenas de pasión y coraje.

Aunque Naya pudo mantenerse ante la fuerza del arcángel, comenzando a flaquear y retroceder por la fuerza del arcángel.

Zerachiel no pudo aguantar más en ver a su amiga en esas circunstancias, así que por el desespero puro se acercó a Kezef, arrebatándole el arco cosa que no fue difícil y como pudo le lanzo una flecha hacia el arcángel.

El uso del arco no era lo suyo y su puntería o su habilidad en usar tal arma no era la mejor pero lo hizo con valentía y fuerza, cosa que se reflejó con aquella flecha que fue lanzada a gran velocidad y que logro rozarle la mejilla al arcángel.

Raguel se detuvo por completo apenas sintió un calor particular abrazar una parte de su mejilla, este paso su dedo muy levemente por aquella zona, solo para después ver que aquella flecha le había dado un rasguño, uno muy pequeño, apenas se podía notar y apenas le saco una gota de sangre dorada.

Los arcángeles también sangran.

-¡¡Déjala en paz!! Tu…, tu vienes a por mí, ¿no es verdad? -Zerachiel se aferró más a aquel arco tratando de ocultarse inútilmente detrás de el

Raguel se quedó mirando a Zerachiel fijamente, analizándolo, tratando de ver que es lo que estaba planeando o si solamente era un acto en desesperación. Después de unos segundos aquel arcángel tan grande y frio dejo de forcejear contra Naya quien ya estaba casi acostada totalmente en el frio suelo.

-Ahora si eres valiente, ¿no?, hace unos segundos estabas ocultándote detrás de tus pequeños compañeros - Raguel tomo con brusquedad a Naya y la lanzo sin preocupación devuelta al grupo, Helzion fue el primero en asistirla tomándola y viendo sus heridas.

-Helzion, ¿está bien? - Zerachiel se acercó al líder, Helzion después de checar a Naya miro al contrario y asintió - bien, voy a necesitar que se vayan de aquí…, yo me quedare a distraerlo

- ¿¡Que!? - Kezef se unió a la conversación - no, no puedes, es irnos o quedarnos, pero como grupo

-No, Naya esta herida y tenemos a una humana con nosotros, ellos me quieren a mí, él nos siguió por mí, no puedo dejar que lastimen a otros… - Zerachiel saco aquella espada que su amigo le dio en el día que recibieron el mensaje, listo para acercarse hacia Raguel, pero fue detenido por Helzion

-Esta no es tu batalla Zerachiel, es de todos - Helzion miro intensamente a Zerachiel, esos ojos marinos más azules que el mar que los rodeada ahora mismo.

Pero Zerachiel no dijo nada, quitando el agarre de Helzion para ir hacia Raguel, el demás grupo de ángeles se quedaron viendo entre ellos sin saber que hacer, estaban ante una posible pelea perdida, y sin la ayuda de ningún Estrodemons no iban a lograr nada, aunque tengan la magia y las armas de Spirium.

Lo más seguro seria irse, irse antes de que salgan más heridos todo a costo de una simple alma.

-Aquí estoy…aquí me tienes…, no hace falta dañar a mis amigos… - Zerachiel se detuvo enfrente de Raguel, quien este cambio a una postura más relajada, jugando con su lanza que la movía de un lado a otro

-Pero esto me trae viejos recuerdos, ¿acaso tu no lo ves también?, pobres ángeles débiles creyendo que con el poder de la buena ética sería suficiente para vencer a los arcángeles, y a cambio de esa ingenuidad tuvieron que ser pagadas por varias vidas… -

Raguel conto aquello como si fuera un recuerdo nostálgico de algún verano lejano, pero para Zerachiel solo eran palabras sin sentidos, solo palabras que demostraban lo psicótico que era aquel arcángel.

-En fin…demasiada platica - dio un movimiento rápido con su lanza, recargándola sin ningún problema de magia y lanzándose en contra de Zerachiel.

El ángel de la guarda se puso en posición de defensa, recibiendo aquel ataque que casi lo hizo resbalar a Zerachiel, pero se mantuvo firme y sin bajar, sosteniendo el mango de la espada con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron pálidos, Raguel al ver esto no se dejaría detener por una simple defensa buena, el arcángel comenzó a utilizar su magia que estaba almacenada en su lanza.

De pronto toda la espada que sostenía Zerachiel con tanta fuerza comenzó a sentirse fría, demasiado fría, un frio como el fuego, uno tan fuerte que llegaba a quemar.

Zerachiel soltó un quejido de dolor, aflojando su agarre solo un par de segundos, cosa que Raguel aprovecho para ensartarle una patada al ángel que lo mando a volar.

-No…no puedo ganarle sin magia - Zerachiel se levantó del suelo, aquella patada lo había mandado lejos, pero al menos no golpeo alguna pared de hielo o picos de este - vamos alma…

, te necesito más que nada ahora… -Zerachiel miro sus manos, implorando a que él y su alma conectaran y pudiesen canalizar la magia, pero nada sucedía. No podía.

No pudo seguir lamentándose de su falta de magia pues varios picos filosos de hielo fueron lanzados hacia el ángel, Zerachiel tomo nuevamente su espada y desvió unos picos.

No sabía que hacer, no iba a poder estar en esta pelea solamente defendiéndose y escapando, era solamente alargar una pelea ya perdida, tenía que hacer algo.

-Es lindo ver como tratas de proteger a tus amigos… - Raguel aterrizo enfrente de Zerachiel, aquel aterrizaje hizo una grieta en aquel hielo que era irrompible.

- ¿Qué quieren de mí? - Zerachiel pregunto tomando su espada con fuerza, listo para seguir - solo soy un ángel de la guarda, no les he hecho nada, ¿¡por me hacen esto!

? -su voz estaba llena de frustración y desespero, realmente quería entender, quería que le dieran la respuesta directa, pero nadie se las daba, solo códigos, insinuaciones y rompecabezas.

-La respuesta siempre ha estado frente tuya, pero jamás quieres verla, sigues siendo un ciego ante la vida, ciego de ingenuidad - Raguel preparo su lanza viéndose mucho más imponente que aquella espada que sostenía Zerachiel

Zerachiel no quería que esto terminara así, no quería que todo fuese en vano, este camino y viaje que ha hecho para entender todo, para descubrir y encontrar a que se refieren con “hijo del aurora” exactamente.

Zerachiel se llenó de valor y coraje, se fue hacia Raguel atacándolo con su espada con todo lo que tenía, el arcángel se sorprendió de aquel acto, retrocediendo para esquivar el ataque.

-Tu valentía te ha metido en tantos problemas - Raguel contraatacó, haciendo resonar los metales de ambas armas- Pero aun así sigues aquí, creyéndote el salvador y todo poderoso, el elegido -

-¡Yo no me creo un todo poderoso!, solo estoy protegiendo a los que me importan - Zerachiel gruño, puso toda su fuerza y alma en tratar de ganar el forcejeo - ¡Porque eso hacen los ángeles de la guarda!