Capítulo 8 “Un Portal” #4
-Zerachiel, ¡¿Qué pasa!? - Kezef fue el primero en acercarse a él, tratando de entender por qué su amigo ahora se veía tan agitado, su pecho subiendo y bajando, sus ojos temblando del miedo.
-¡¡Tenemos que irnos de aquí!!, él está aquí - Zerachiel tomo de la ropa a Kezef, pidiendo, implorando a que se fueran, sus ojos estaban soltando lágrimas, no de tristeza, ni de dolor. Si no de miedo.
- ¿Irnos?, pero estamos tan cerca Zerachiel, el portal está aquí - Naya fue la segunda en acercarse a Zerachiel quien este aun alterado negó con la cabeza
-¡¡Ustedes no entienden!!, este hielo…e…este hielo lo hizo -
- ¿Sentiste un deja vu? - Zerachiel soltó un chillido al escuchar esa voz, sobresaltándose y comenzando a mirar a su alrededor, el resto del grupo se juntó y se pusieron en posición de defensa.
-Estaba esperando a que me recordaras más rápido, pensé que nuestros últimos momentos juntos habían sido lo suficiente impactantes como para que los recuerdes por el resto de tus vidas…
- el grupo no sabía exactamente de donde provenía aquella voz, en un momento se escuchaba detrás de ellos, pero al siguiente ya se encontraba a su izquierda, estaba jugando con ellos, rodeándolos e intimidándolos como simples presas
-Zerachiel, ¿Quién es el?, ¿lo conoces? - Helzion miro de reojo a Zerachiel quien este tenía su guardia alta pero aun así en sus ojos se podía notar el miedo
- Yo…yo… - Zerachiel quería advertirles de quien se trataba, quería decirles que esta batalla era una perdida, pero su lengua no se movía, no podía sacar las palabras que quería
-Sin palabras…, me encanta ese efecto que le dejo a algunos… - nuevamente esa voz se hizo presente acompañada de una risa estruendosa como el mismo trueno
- ¡¿Qué es lo que quieres exactamente!? - Naya sin miedo y con valentía se enfrentó a la extraña voz misma que se detuvo abruptamente de su risa, poniendo el ambiente aún más tenso con el silencio.
-Bueno…es simple, ustedes se están metiendo en asuntos que no les incumbe- ambos lideres se miraron, sabían que alguna criatura iba a interponerse en su camino hacia los Estrodemons, pero no sabían cómo manejar a esta criatura, quien ni siquiera se ha hecho presente.
- Estoy seguro de que podemos llegar a algún acuerdo, nuestros intereses no deben de interponerse en los suyos - Helzion hablo con lógica, ocultando el nervio de su voz con una neutra, pero la única respuesta que obtuvo solo fue una risa de burla
Helzion estaba pensando en ir por los caminos de la negociación, pero Naya, Naya tenía otra cosa en mente, y era que no iba a dejar que todo el esfuerzo que han hecho sea en vano, estaban en contra reloj y no iba a perder más tiempo en una voz misteriosa que solamente se burla y asusta a sus compañeros, a sus amigos.
-Bien, si no quieres negociar entonces podemos fácilmente hacerlo por las malas - Naya tomo su lanza quien en un movimiento ya se encontraba encendida e iluminada con la magia de Naya, los demás ángeles del grupo se miraron entre ellos pero en segundos asintieron y sacaron sus armas, era verdad, aquella voz no parecía tener ningún signo de querer ayudar, y tal vez aquel glaciar era una muestra de su gran poder, pero no iban a detenerse, no cuando por fin consiguieron lo que más han buscado y sacrificado.
-Vaya…, ni un segundo y ya levantaron sus armas- nuevamente la voz misteriosa se burló de ellos - Oh~, ¿acaso no aprendieron de la última vez que los ángeles hicieron eso?
Antes de que pudieran pensar en esa pregunta, largos y puntiagudos carámbanos habían sido lanzados hacia ellos, Naya quien se encontraba el frente de aquel ataque logro desviar esos ataques con su lanza.
Pero aquello solo había servido para distraerla, pues apenas se iba a recomponer, alguien se había abalanzado hacia ella hacia una velocidad tan rápida que en un parpadeo Naya ya se encontraba sujetada del cuello y desarmada.
El resto del grupo tuvo que retroceder unos pasos por la fuerza en el que había caído el contrincante, Adthor quien fue de los primeros en recuperarse, ya se encontraba listo para lanzarse ante el enemigo que tenía a Naya, pero antes de que pudieran atacar con su feroz hacha, Helzion lo detuvo tomándolo fuertemente del brazo y devolviéndolo con el resto del grupo, gracias a eso fue que Adthor decidió darle un segundo vistazo al contrincante viendo con quien se estaban enfrentando realmente.
Esas alas tan suaves y magnificas se abrieron completamente demostrando su belleza en toda su totalidad, notándose como su plumaje era blanco, pero en algunas partes se notaba el degradado a un color azul, ambas alas brillando gracias a la escarcha de la nieve que tenía.
Los ángeles caídos vieron en shock quien estaba enfrente suya, todos estaban estupefactos, en un trance donde no sabían que hacer realmente.
Mientras que Zerachiel se encontraba temblando del terror, mirando a aquel arcángel que ahora tenía en sus manos a Naya, quien pataleaba y trataba de soltarse de ese agarre fuerte en su cuello.
-Está bien, no me quejo, esto me traerá recuerdos - sonrió más ampliamente el arcángel mirando al resto del grupo de ángeles que con solo ver sus miradas ya podías percibir el miedo de sus almas.