Capítulo 7 “Despedida” #2
-Diría…, una condición…, pero si ustedes lo ven así está bien - Helen cambio su mirada a una preocupada para después tener una mirada algo dolida, no esperaba que aquel niño viera su virtud como una condición
Ethan logro ver aquello, sabía lo que el joven ángel sentía, lo cual lo hizo arrepentirse de inmediato
-Lo siento, es solo que…, ustedes son seres maravillosos, eso es un hecho, tan…
puros y buenos…- Helen lo miro, dándose cuenta como esos halagos que tropezaban por los nervios del chico eran una forma de pedir disculpas por lo anterior- Pero con el tiempo…
, no lo sé…, supongo que yo mismo me acostumbre a algo tan común que deje… , verle lo mágico…
Aquello que había dicho era parcialmente verdadero, claro que amaba a los ángeles, era la cosa que más admiraba y la cual más investigaba, eran prácticamente humanos que tenían alas, y el ama las aves.
Pero cuando supo sobre la muerte de su padre, sobre el cómo dejo a su madre sola, lo dejo a él solo, todo por una fe, y entiende, sabe que no es culpa de los ángeles, no es culpa de nadie quien esté presente aquí ahora mismo, pero aun así le era tan difícil despegar esa imagen, Ethan sabe que la ceguera de la desesperación y la búsqueda de encontrar la solución que no obtendrás fue la verdadera razón por la que su padre no está.
Pero es algo que lo ha dejado tan marcado que es difícil de ignorar, y con el tiempo aquella imagen tan espectacular de los ángeles solo se convirtió en un recuerdo del por qué su padre no está aquí.
Hasta que llego Zerachiel.
Ambos quedaron en silencio, Helen se quedó pensando y analizando lo que había dicho el niño.
-Sabes…tal vez debes verlo en otra perspectiva…
- Ethan miro a la chica, quien estaba viendo el interior de la libreta donde estaban los apuntes de Zerachiel- Quiero decir…
, Zerachiel ve el sol y la luna como magia pura, como dos materias que son totalmente independientes a este hermoso mundo se mueven y gracias a eso tenemos el día y la noche
-… ¿A qué quieres llegar? - Ethan cuestiono, no entendiendo completamente, estuvo tan metido en sus pensamientos que olvido de lo que estaba hablando con el joven ángel.
-Lo que quiero decir es, es…normal, supongo - rio nerviosa mientras admiraba el dibujo de un sistema solar - Aquella magia y curiosidad se va cuando ves algo muy seguido, algo que ves todos los días que se vuelve monótono…una cosa que “siempre está ahí”
Helen miro por momentos como Zerachiel describía con tanto anhelo y sorpresa, el cómo describía el sol y la luna como cosas tan mágicas y mucho más misteriosas que ellos mismos, eso hizo enternecer a Helen.
-Nosotros siempre vimos el sol como algo común, así como ustedes, pero Zerachiel encontró una forma de verle lo bello y lo misterioso…
- Ethan se quedó pensando, Helen vio aquello como luz verde de seguir hablando- …
tal vez puedes intentar hacer eso con nosotros…
, quitar esa etiqueta que tienes sobre los ángeles y buscar una nueva, ¿Qué tal se escucha eso?
La mirada de Ethan cambio a una de duda, aquello lo logro notar de inmediato Helen.
-Zerachiel me dijo que te gustan los comics, específicamente los que son de…” superhéroes”, ¿cierto? - Ethan dudo, pero asintió con su cabeza- yo una vez leí uno, uno donde un héroe le dio una segundo intento al villano, tal vez debas hacer eso
- ¿Un segundo intento? - Helen asintió, levantándose de donde estaba para pasar unas hojas más, llegando a la página que quería llegar desde el principio
- Como una vez escuche…, “Las segundas oportunidades, a veces, son mejores que los inicios…” - Helen miro al más joven, esperando a que se animara a acompañarla y se levantara también- Creo que es hora de que conozcas realmente a los Ángeles caídos, ¿no crees?
Ethan se quedó pensando, claro que quería unirse, claro que quería estar dispuesta a conocer muchos más, ampliar esos horizontes del conocimiento, pero tenía miedo, una parte suya aun no estaba segura, aun no se sentía segura, pues las únicas personas en las que se sentía seguro se han ido, y una de ellas no sabe dónde este actualmente.
Pero debía intentarlo, por Zerachiel.
Quiere volver a ver la magia en su mundo, está cansado de lo monótono y del miedo. Está cansado de tener que aferrarse a una cicatriz, a que tantas bellas cosas se le hayan escapado de sus manos solamente por no poder soltar aquella soga que ya lo está comenzando a dañar.
-Está bien…, estoy dispuesto…- Ethan se bajó de aquella roca, acercándose al ángel, poniéndose a un lado de ella
- ¿Enserio?, Por Dios que bueno - suspiro aliviada, poniendo su mano en el pecho - Por un momento pensé que dirías que no y no sabría cómo hacer que ambos nos llevemos bien y…-
Se detuvo de hablar al ver a Ethan quien comenzó a mirarla con una expresión confundida-
-Lo siento, suelo hablar mucho cuando estoy nerviosa - rio nerviosa Helen, respirando onda para seguidamente mostrar una postura más calmada-
Bien…, vamos a presentarte con los demás
(…)
-Entonces… ¿cada vez que venias a la iglesia, podías escucharnos? - Un ángel se encontraba sentada enfrente del pequeño humano, estando en una posición donde expresaba curiosidad e interés por escuchar la respuesta del menor
- Si, bueno, no siempre, pero si solía escuchar sus murmullos - Ethan admitió, recordando como incluso no podía ponerles atención a los sermones del día por andar escuchando algunas discusiones que tenían los ángeles, aun que debía admitir que eran graciosas
El día había ido con naturalidad, al menos así lo vio Ethan, lo cual significaba algo bueno, pues en todo momento no sintió mucha incomodidad, aunque también debe admitir que los ángeles jugaron una parte muy importante, pues algunos notaban la timidez e inseguridad de Ethan y lo ayudaban sacándole una plática cómoda.
Ethan siempre fue un chico callado, y cuando hablaba siempre mostrada un tono de madurez y la selección de sus palabras hacían mostrar que Ethan era un poco más maduro.
Fue excelente para recibir cumplidos por parte de los adultos, diciéndole que era alguien muy inteligente y que quizás estaba desarrollándose de una forma única, pero esos cumplidos no significaban nada para Ethan si al final no podía conseguir lo que quería.
Amigos.
Siempre ha sido algo difícil, simplemente no podía encajar con ellos o cuando veía a un grupo de su edad actuando tan infantil y libre sentía un rechazo, sentía que no pertenecía ahí, que no debía, eso era algo malo.
Y además la reputación de ser “el niño que habla solo y ve cosas que no están ahí” tampoco ayudaba.
Así que tener finalmente seres que lo puedan comprender, que no solamente le den cumplidos y le digan lo “maduro” que es, es algo que necesitaba. Los ángeles con los que estaba hablando ahora mismo no eran niños de su edad, lo sabía, pero ellos le daban la libertad de ser él mismo.
No tardo en escuchar un grupo de ángeles llegando a la base, siendo esta misma Helen la cual había ido junto a Laylah a buscar algunos metales para el experimento de Zerachiel.
-Oh Ethan, al parecer te quedaste hablando para pasar el rato- Helen llevaba unos cuantos pedazos de metal mismas que Laylah tomo para irse a otra parte
- Ethan tiene muchas cosas interesantes que dar…- antes de que el niño dijera algo, aquel ángel con el que se encontraba hablando dio un cumplido hacia el niño, el cual se lo tomo bien
-Muchas dicen que los ángeles de la guarda se parecen a sus humanos, Ethan es igual de especial que Zerachiel - Helen admitió, dejándole enfrente de Ethan la comida que prometió que le iba a traer- fue difícil conseguirla, espero que te guste
Ethan solo agradeció comenzando a comer, Ethan comprendía las circunstancias en las que estaban, así que sabía que no podía estar en la posición de pedir comida específicamente, Helen debió de seguro robar aquella comida, todo para brindarle algo para el humano y sobre todo que sea comestible
Aun podía sentir como algunos ángeles se le quedaban viendo de reojo para seguir en sus trabajos, como si la presencia del pequeño humano fuese algo inusual, a pesar del tiempo que ya tiene estando aquí, Ethan se quedó pensando, solo para después preguntar con un tono de voz más bajo, reflejando su timidez en preguntar.
-… ¿Puedo preguntarte algo Helen? - Ethan desvió su mirada, no queriendo ver directamente a la joven ángel
Helen miro al otro ángel que estaba con ambos, este solo asintió, comprendiendo la situación para irse de ahí a seguir con otros asuntos, dejándolos a ambos solos.
-Claro que puedes Ethan, dime, ¿Qué paso? - Helen pregunto con paciencia
-… ¿Por qué los ángeles me miran raro? - Ethan pregunto con inocencia, pero a la vez estando consciente de lo que preguntaba
Helen parpadeo un par de veces, arrugando su expresión, viendo a los demás ángeles que estaban cerca de ambos logrando notar como algunos procuraban estar lejos del pequeño humano, Helen no estaba sorprendida, ha estado el tiempo suficiente en este grupo como para entender que la mayoría de los ángeles no habían tenido la mejor experiencia con los humanos.
- ¿Hice algo mal? - Ethan pregunto nuevamente
-No, absolutamente no - Helen respondió de inmediato- es solo que…, algunos de ellos…no tuvieron la mejor experiencia con los humanos…
-Pero yo no soy ellos, yo entiendo que..., no todos nosotros somos buenos - admitió el niño, viendo sus pequeñas manos, él sabe, ya no es tan ingenuo como para ignorar eso- pero yo no soy esa persona que los daño… ¿ellos saben eso, ¿verdad?
Helen sintió un pequeño dolor en su pecho al ver el niño, queriéndole decir, pero no saber cómo explicar, aquel niño esta apenas tratando de abrirse un poco más, pero Ethan no es el único en el grupo que no se ha abierto, hay muchos más ángeles que tienen cerradas las puertas de su corazón.
-Ellos lo saben…, pero ya no quieren arriesgarse…, para algunos es difícil de volver a confiar…- Helen puso su mano en el hombro del pequeño - creo que ese sentimiento lo puedes entender, ¿no?