Mas allá del océano (Debajo de las Nubes 2) Capítulo 7 “Despedida”
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Capítulo 7 “Despedida”

Los ángeles estaban dando un último chequeo a las bolsas que había en las mesas, mientras algunos seguían dando el chequeo, otros seguían metiendo suministros, ya sea objetos que los ayuden a orientarse, armas para defenderse y otras más de supervivencia.

Después de la carta, los Ángeles caídos no tardaron mucho en definir quienes serían los más aptos y útiles para este viaje, fue un tema sensible, porque a pesar de que tenían ángeles muy bien aptos y aquel grupo que iría al viaje pudo haber sido mucho más grande.

No podían arriesgarse a llevarse a sus mejores ángeles de batalla y dejar su base desprotegida, así que al final el grupo fue pequeño, siendo está conformada por Helzion, Naya, Kezef, Olivia, Eban, Adthor y Zerachiel.

-¿Y cómo te llevaran? - Ethan le preguntaba a su ángel de la guarda, mientras le pasaba unas vendas, mismas que el ángel tomo y guardo en su propia mochila.

-Eban se encargó de eso, al parecer existe unas criaturas llamadas “guías espirituales”, no es una técnica que tenga bien controlada y la invocación de ellas puede ser…, caótica, pero es algo- cerro finalmente la mochila

Era difícil para él todo esto, todo el hecho de tener que ir hacia los Estrodemons lo hacía tener un revoltijo en el estómago.

Pero aquí estaba, necesitaba estarlo, después de todo aquel ataque y ese mensaje fueron por él, así que no sería muy ético de su parte dejar que los demás vayan hacia un lugar peligroso por él, y tampoco quería dejar plantados a los grandes demonios, eso no sería muy cordial.

-Créeme, si no fuera porque necesito estar ahí, no iría…

Ethan desvió su mirada, sabía que aquello que dijo no fue por que deseaba estar con él, pero lo dijo más por sentirse una carga, Ethan conoce a su ángel, al menos, está consciente de los problemas que tiene actualmente.

-No pienses eso de ti Zera…, no eres una carga, todo lo que ha ocurrido no ha sido por tu culpa -Ethan aseguro, Zera solo le dio una sonrisa triste, poniéndose su mochila - Sabes que, si no quieres hacer esto, siempre puedes decir que no, ¿verdad?

- volvió a hablar el niño, tratando de hacer que su ángel se quedase de alguna manera u otra

-Lo se Ethan, sé que esto es una decisión la cual puedo tomar - lo sabe pues incluso Helzion le pregunto si estaba seguro de todo esto - Yo mismo decidí hacer esto, debo hacerlo, espero entiendas…

Ethan trato de decir algo, de seguir sacando excusas para que se quedara, él entiende, claro que lo hace, tal vez no completamente, pues es un niño, pero lo hace, sabe que Zerachiel quiere hacer esto, pero, aun así, le cuesta.

-Lo…lo entiendo - termino de hablar el pequeño, sin tener más opciones que aceptar - solo, quería recordarte de que…esto no es una obligación. - Zerachiel sonrió con dulzura

-Gracias…, lo tendré en cuenta - concluyo el ángel.

Varios ángeles ya se estaban yendo de la cueva y se podía escuchar a la lejanía como Eban ya estaba en el proceso de crear un guía espiritual, Zerachiel suspiro, dándole unas palmadas en la cabeza del niño.

-Cuídate Ethan, sabes que donde sea que este…, yo te estaré cuidando desde ahí- Ethan tomo la mano del ángel con fuerza

-…Cuídate tu más Zera…, yo estoy seguro aquí, con todos los ángeles, tu…, tu vas a un lugar peligroso y…- antes de que su mente comenzara a divagar en todas las posibilidades de que su ángel saliera herido, Zerachiel le dio un abrazo fuerte, mismo que no tardo en ser correspondido

-Eres mi misión Ethan, mi protegido, no habrá nada que me detenga a cuidarte y guiarte…- se separó del abrazo limpiando una pequeña lagrima que comenzó a salir de los ojos del pequeño- ni siquiera un Estrodemon…, o el fin del mundo.

Antes de que el ángel se fuera con el grupo, se dio media vuelta tomando algo que estaba en la mesa para después entregárselo a su humano, este lo tomo sin pensarlo, viendo cómo eran dos libretas, una de ellas siendo la libreta en la que Zerachiel escribía todo lo que aprendió.

-Helen y tu necesitaran esto mientras estoy afuera-Zerachiel le dio una sonrisa dulce- escúchala y confía en ella…, estoy seguro de que te cuidara muy bien…

Se escucho a lo lejos como Helzion llamaba a Zerachiel para irse, Ethan abrazo nuevamente a su ángel esta vez siendo uno rápido, para después despedirse de su ángel.

Ethan vio como su ángel y Olivia era subidos a aquel guía espiritual el cual era una gran ave, era muy hermosa, pero no lo admiro mucho, concentrándose más en la ida de aquel grupo.

Todos los demás también estuvieron ahí, dándoles una buena despedida y deseándoles las mejores suertes a aquellos ángeles que irían a una aventura misteriosa.

Después de unos minutos y que aquel grupo de ángeles ya no fueran vistos más, siendo ocultados por las esponjosas y suaves nubes, fue cuando los demás ángeles prosiguieron con lo suyo, manteniendo su responsabilidad con mayor prioridad ahora que el líder principal no estaba.

Pero Ethan solo se quedó ahí, viendo aquellas nubes, donde una vez estuvo su ángel de la guarda.

- ¿Todo bien pequeño? - se sobresaltó al escuchar una voz más al lado suyo, girando para ver un ángel.

-… ¿Helen? -la ángel de pelo albino asintió ante eso, Ethan solo desvió la mirada-…estoy…bien, supongo

- Es normal que te sientas mal, estoy segura de que tú y Zerachiel tenían una estrecha y fuerte relación…

- Ethan no dijo ni demostró nada, solo mirando su libreta, aquella actitud reservada solo puso por momentos nerviosa a Helen- Bueno, …

en la tarde yo y otros ángeles iremos a buscarte comida, si quieres…

, puedes…, ¿hacer lo que quieras? - aquello lo dijo con duda, pero Ethan no le importo la incomodidad y el intento que hacía Helen de caerle bien

-Está bien…, muchas gracias…- Ethan agradeció, al menos le aliviaba que no tendría que buscar la comida por su cuenta

Se dio media vuelta, adentrándose a la cueva para sentarse en una de las rocas más cercanas que encontrara, poniendo ambas libretas en sus piernas.

Abrió la primera libreta, siendo esta donde Zerachiel tenía todos los apuntes, daba ojeadas aquel humano, viendo como Zerachiel anotaba cada pequeña cosa, literalmente cada cosa, podía incluso ver como Zerachiel tenía una sección donde solamente escribía lo hermoso que le parecía la noche, o el cómo se sentía el césped, o el olor a tierra mojada.

Zerachiel es un ángel que ama a los humanos, y ama el lugar donde viven.

Ethan aparto la mirada de su libreta para toparse con las miradas de dos ángeles que rápidamente fingieron seguir con lo suyo apenas hicieron contacto visual con el menor, haciendo sentir mal al humano.

Ojalá los demás ángeles no le tuvieran tanta desconfianza.

Aunque pensándolo de esa forma, él tampoco ha confiado mucho en los demás ángeles.

“Es muy difícil abrirse ante los demás…”

Suspiro pesadamente volviendo a tomar su atención hacia la libreta, leyendo algunas notas que hacia el ángel y pequeños recordatorios que se hacía, era difícil de explicar el formato en la que escribía aquel ángel, pues en algunas hojas parecían registros o reportes de investigación, pero en otras parecían como simples diarios que Zerachiel escribía, mostrando como el ángel veía su día a día.

Siguió dando hojeadas, deteniéndose solamente para ver algunos dibujos o textos que destacaban, debía admitir Ethan que le llamaba la atención el cómo el ángel decoraba las páginas con pequeños dibujos, desde estrellas hasta dibujos de nubes.

Le recordaba a lo que él suele hacer en las esquinas de las hojas de apuntes que solía hacer durante clases, para poder matar el tiempo.

Rio suavemente al imaginarse a Zerachiel aburrido en alguna reunión, dibujando, así como él en clases.

En una página había un gran y lindo dibujo de lo que parecía ser los techos de un condominio y encima un gran cielo decorado de hermosas nubes, no tardó mucho en darse cuenta de que aquel dibujo era lo que solía ver Ethan desde su ventana del cuarto, debía admitir que su ángel dibujaba muy bien.

Pero debajo de ese dibujo hubo una frase que lo hizo pensar por unos segundos al joven humano, haciéndolo incluso separar su mirada y mirar a la nada misma.

“Mantente abierto a nuevas experiencias”.

Claramente era algún tipo de recordatorio que

Zerachiel tenía para sí mismo.

Quizás Ethan podría intentar hacer lo mismo con los ángeles.

Él ha vivido en un entorno en el que el término “ángeles” es muy común, se esperaría que Ethan tuviera un conocimiento bueno de aquellos seres celestiales y místicos, sobre todo con su ‘virtud’ de poder verlos y escucharlos.

Pero, no ha sido así, los ha evitado toda su vida, teniéndoles miedo al principio, pero con el tiempo se ha ido acostumbrando a su presencia, a escucharlos y verlos tan comúnmente que llego a punto de comenzar a ignorarlos.

“¿Hubo algún momento que me puse realmente a indagar sobre ellos?”

¿Qué tal pequeño, todo bien? - Helen lo saco de sus pensamientos, sentándose a un lado de el- veo que ya estas echándole un ojo a la libreta de Zerachiel

Ethan parpadeo de la sorpresa varias veces, mirando la libreta, para seguidamente cerrarla y entregarle ambas libretas al joven ángel

-Si…, pero, creo que le encontraras una mejor utilidad…- Ethan desvió su mirada, jugando con sus manos para mantenerse tranquilo

Helen miro ambas libretas que le entrego el niño, pero ni siquiera las abrió, dejándolas a un lado y poniéndole atención al niño, algo lo cual solo puso más tímido al pequeño Ethan.

- ¿Puedo preguntarte algo? ...- Ethan quedo en silencio, vacilando unos segundos para después asentir con su cabeza-… ¿cuánto tiempo llevas…, siendo capaz de vernos?

-Oh…así que es ese tipo de preguntas- Ethan menciono casualmente, no era la primera vez que alguien le preguntaba esto- …Llevo mucho tiempo así, bueno, quiero decir, prácticamente desde que nací he tenido esta…- Ethan trato de encontrar una palabra a aquella cualidad que tenía.

- ¿Bendición? - Helen trato de ayudarlo en completar esa frase, solo para ver a la contraria con una ceja alzada