Capítulo 72
S us caras de alegría y sus lágrimas caer fueron más que satisfactorias, mil y un abrazos nos dimos en aquellos minutos antes de partir a Egipto. Lo habíamos logrado, todos, todos habíamos dedicado meses de nuestra vida para esto e incluso algunos años... pero el bien y la fe habían vencido.
Esta travesía nos había abierto los ojos a todos, pero sobre todo a mí y a Max, que nos había enseñado un mundo nuevo y muy distinto al que conocíamos.
Tantas noches esperando este momento y al fin había llegado, tantas personas diciéndome que supere, que deje ir, cuando en realidad mi sueño y mi misión era resolver.
Muchos podrían pensar que mi problema era estar aferrada al pasado, cuando en realidad siempre fue buscar las respuestas en el presente y una solución para el futuro.
En menos de media hora, Isabelina volvió a su hotel, para pasar algunos días más en Jerusalén y luego proseguir con su viaje a Indonesia.
Mientras que Max y yo nos iríamos junto con Celestino rumbo al aeropuerto, para, en pocas horas, estar en el Mar Rojo, devolviendo el elixir y culminando esta travesía. Ya cuando estábamos
a punto de abordar el avión, la noticia en varias de las televisiones del aeropuerto se hicieron presentes, una de ellas incluso en español:
“Una organización extranjera dedicada a la búsqueda de personas desaparecidas, junto a la Interpol y la policía local. Han realizado un allanamiento en una de las mansiones más lujosas del nuevo Jerusalén, encontrando a un joven extranjero, que asegura estar secuestrado hace ya nueve años por los propietarios de la mansión, por el momento carecemos de más información”.
Esa noticia la estaba transmitiendo una periodista frente a la gran mansión, mientras que por atrás se veía cómo estaban arrestando a la pareja.
Una gran cantidad de lugareños y extranjeros se estaban acercando, atónitos, a presenciar la noticia, sin duda hasta en el mismo aeropuerto ya estaba llamando la atención de quien la escuchaba.
Lo que ellos no sabían es que esa noticia no tardaría mucho en volverse internacional cuando se haga pública la identidad de mi hermano y sus raptores, un niño buscando por años y bajo recompensa, dado por muerto ya hace casi una década, reaparece sano y salvo.
Sin embargo, yo decidí ignorar las siguientes noticias y especulaciones de las mismas, no quería hacer otra cosa más que subir a ese avión y solo pensar en lo tranquilo que sería todo ahora con mi hermano de regreso, con Celestino a mi lado.
El viaje se me hizo sumamente corto, debido a que dormí profundamente a lo largo de el, aterrizamos en un aeropuerto privado bastante cercano a la localidad del Mar Rojo donde nos dirigíamos.
Cabe destacar que solo permaneceríamos ahí por el día, ya que, a la noche, luego de comer y descansar, volveríamos a casa, debido a que se nos habría informado de la recuperación de Thomas y no faltaría más que estar ahí para recibirlo.
Al llegar solo comimos algo en el mismo restaurante del aeropuerto y nos refrescamos en los baños para seguir camino, rumbo a la localidad más cercana. Llegamos con bastante rapidez a las cálidas y áridas playas del Mar Rojo.