Capítulo 54 #2
—Se lo que piensas, “¿y por qué buscaron la solución en el mal y no en el bien?” —se adelanta a mis palabras—.
Esa respuesta solo está en lugares a los que no puedo acceder.
Yo ahora podría decirte que en este mundo hay almas muy nuevas, muy vulnerables, almas que ni siquiera conocen que hay un bien y un mal, sin poder de decisión ni discernimiento, a las cuales les ponen una solución en frente de su agonía y la toman.
Sin importar de que puedan estar una vida arrepintiéndose, una vida sin siquiera entender que han hecho o sin saber cómo solucionarlo.
Y créeme, cuando tu solo te has metido en el mal, y al mal le interesa tenerte consigo, es cuando más difícil es buscar el bien.
Y ni hablar de buscar lo que no sabes que existe —cada palabra de Celestino era simple, era benévola, comprensiva y persuasiva.
Tanto que quería negarme a la idea del convencimiento en sus palabras. Mi corazón no era tan frío, como para no compadecerme ante un escenario tan despiadado. Pero no era tan misericordioso, como para cambiar de opinión.
—¿Quieres decirme que verdaderamente ellos no sabían que hacían? —Es una pregunta cansada pero sincera.
—No —responde con simpleza—, si sabían, pero no sabían que implicaba ni mucho menos lo que significaba, esto no lo justifica… pero como te dije, no hemos venido aquí a juzgar. La ignorancia a veces es nuestro peor enemigo, ni hablemos de la desesperación.
Creo que este era el momento en que debía olvidar lo que sentía, y pensar en lo que acababa de ver. Quizás sea la única manera de entender. Pero saber cómo hacerlo, no lo volvía más sencillo, porque lo mío no era solo una idea, era un sentimiento que llevaba años quemando mi vida.
—Debes pararte en ambas orillas mi Iroda… y lo entenderás, entender y apoyar no es lo mismo, recuerda… —vuelve a hablar.
—Ambas orillas —repito— quizás si debo dejar de mirar mis humanos pies —rio sutilmente, aligerando la situación—. No puedo decirte que ya he entendido… pero si que estoy abierta a pensar y a darme tiempo a entender.
Dejamos la conversación allí… en el aire, dispuesta a continuar, sin comas ni puntos suspensivos, simplemente alguien dejó de hablar y quedó el resto de esa hoja en blanco, para que más tarde alguno de los dos vuelva y continúe.
Después de todo, ya era hora de terminar el drama y seguir hablando del plan. Volver a los inicios.
Juntos regresamos a la anterior sala, donde todos aún nos esperaban mientras comentaban sobre el plan.
—El viaje se realizará la semana próxima —afirma Max, aun con la mirada decaída, luego de algunos intervalos sobre si “todo estaba en orden”.
—Así es… y sucederá casi de la manera esperada. —habla Christopher.
—Quiero más detalles. —Intercedo. Con la intención de dejar olvidado el incómodo evento pasado.
—Bien —responde—, iremos rumbo a Jerusalén la semana próxima, ustedes llegarán hasta allá gracias a tu muchacho Max.
Ya estando allá tendremos que pasar por una serie de etapas antes de rescatar a tu hermano, incluso recopilar algunos objetos, a su vez nos encontraremos con uno de los nuestros por allá.
La organización ya recibió pequeños datos, como fotos de tu hermano entre otras cosas enviadas desde la Deep web y seguirá “recibiendo” o según ellos recopilando información, lo cual los hará investigar y los llevará directo a Thomas en el momento preciso.
Antes de eso, más bien algunos instantes antes entramos nosotros, debemos entrar en busca de tu hermano solo unos minutos antes —explica con detenimiento Cristopher—.
Paralizaremos el tiempo cósmico unos kilómetros a la redonda, mientras nos encargamos de liberar el alma de tu hermano, cuando eso sea logrado exitosamente, el tiempo volverá a su ciclo y la organización se llevará a tu hermano de ahí, y realizará todo lo humana y políticamente correcto para regresarlo a la vida familiar.
Cabe destacar que se volverá un caso internacionalmente conocido, ustedes para ese momento estarán en Egipto de forma totalmente casual cuando les den la noticia.
Un punto que dejáramos en suspenso, es si ayudaremos o no a las almas de los secuestradores, estará en manos de ellos mismos…
iremos enviando las mayores señales posibles a sus ondas cerebrales y vibraciones iluminadas con la intención de anticipar la idea.
Por supuesto, su vida humana ya se pondrá en extremo compleja.
Digamos que eso es un resumen, mi querida —.
Termina por aclarar después de haber hecho una extensa explicación.
Hablo lento y pausado, podría decir que muchas de esas cuestiones ya formaban parte de mi conocimiento, pero al mismo tiempo sonaba abrumador y decisivo, me sorprendía como aún había detalles que seguro sabría camino al andar.
Seguramente en ese momento podría haber largado una sarta de preguntas y cuestiones, pero decidí solo soltar afirmaciones mientras los demás hicieron comentarios leves.
Sabía que no tenía por qué saber todo ya, y también podía notar que no estaban todos los segundos planeados. Pero si tenía una duda importante…
—¿Cuánto durará el viaje?
—Eso no es claro, Iroda… —responde Celestino.
—Quizás días, o más de una semana, o tal vez un poco más. No lo sabremos hasta que suceda… incluso, el tiempo en algunos momentos se va a volver confuso —termina de responder Ahron.
—Iremos con un boleto de regreso comprado en business, pero sin fecha estipulada, amore —me intenta tranquilizar Max—. Cuando volvamos, solo habrán parecido algunos instantes, y todo habrá terminado.
Me habían tranquilizado las palabras de mi amigo, me había limitado a asentir y sonreírle.
No podía dejar de pensar en que acabaría.
No deseaba nada más en este mundo que recuperar a mi hermano y verlo bien, pero no podía imaginar como seguiría todo después de esto.
Se que todos podrían decirme “tranquila, todo volverá a la normalidad”, pero ¿qué era lo normal?
, mi normalidad había acabado hace nueve años cuando mi hermano se fue y yo aún era una niña, luego de eso continuó mi vida anormalmente sin él y luego conocí todo lo que estaba más allá de mis ojos, pero formaba parte directamente de mi vida.
Nada sería como es ahora, porque mi conexión con este mundo cambiaría, pero tampoco podía ser como antes de abrir mi cuarto ojo.
Mucho menos sería como cuando era niña, nada volvería, más bien todo cambiaría.
Y me aterraba pensar lo que sería recuperar y perder al mismo tiempo.
Yo había cambiado, y aunque cerraran mi cuarto ojo, jamás cerrarían mi mente, yo ya sabía cosas que me impedirían ver la vida como antes.
Estaba negada a vivir a ciegas. Estaba negada a vivir una vida al lado de un viejo amor que no era capaz de ver, pero al mismo tiempo estaba negada a cumplir mi promesa, no podía poner en juego el rescate de Thomas por un capricho de protección, ya habíamos llegado muy lejos para eso.
Pero… ¿Celestino realmente se iría? O más bien...
¿realmente esperaba que yo viviera ignorando que está ahí?