Más allá de nuestros ojos Capítulo 53 #3
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Capítulo 53 #3

Pareciera que unir la parte humana y la espiritual es más difícil de lo que imagine, aunque se supone que ellos habían dedicado mi tiempo de “aprendizaje" a arreglar todo eso.

—Haremos un viaje, amore, rumbo a Jerusalén y Egipto, les diremos a tus padres que es un regalo de mi parte para despejar la mente y visitar nuevos lugares —responde Max—.

Aparte por mi parte de la familia hay amigos, casi parientes, en el mismo Jerusalén, podremos decir que los visitaremos.

Se supone que tienen una gran mansión, son empresarios.

—Pues si chico, si que visitaremos a tus parientes… —habla Christopher en tono sarcástico, ganándose la mirada reprobatoria de todos en la sala.

—Hay algo que debes saber querido —da un paso al frente Isabelina, con una voz dulce y cautelosa procede a relatar—.

Ya todos sabemos que quienes han secuestrado realmente al pequeño Thomas son seres malignos, comandados por Gabino, pero también sabemos que hay seres físicos que mantienen su humanidad confinada en su propiedad, casi como un miembro adoptivo de la familia.

Hicieron algo tan semejante, con el pacto de un renacer económico, alquilaron la integridad de su alma por eso.

Esas personas tuvieron que llevárselo desde aquí, hasta Jerusalén.

Y por algún motivo estos seres justamente eligieron a estas débiles almas, estaban lo suficientemente lejos del pequeño y al mismo tiempo tenían un gran y pequeño abismo de cercanía.

Todos la observaban mientras contaba brevemente la historia, sobre todo Maximiliano y yo, que al desconocer quiénes eran, la observamos pensativos.

—¿Y por qué me dices todo esto a mi, Isabelina? —pregunta Max ligeramente extrañado y confundido.

—Pues… preferiría que tú sacarás la conclusión de eso querido, que punto de relación encuentras…

—Vamos muchacho, tus parientes viven en Jerusalén hace unos años y justamente ahí se encuentra Thomas —interviene nuevamente Christopher, de forma abrupta.

Isabelina le dedicó una mirada furiosa.

—¿Me están queriendo decir que esas endemoniadas personas que se han llevado a Thomas son Catalina y Fernando? Es sinceramente increíble. Ellos… ellos son buenas personas —responde incrédulo mi amigo, diría que algo reticente.

—Al parecer no tanto, porque han alquilado su alma condenando la vida de mi pequeño hermano, por un par de lujos —contrarreste cortante esta vez.

Al escuchar mi respuesta, Maximiliano se deja caer, quedando sentado en cuclillas.

Su rostro se había vuelto pálido, y su respiración agitada hacía contraste con el silencio del resto.

Sabía que esto no tenía nada que ver con Max, pero… no dejaba de ser su “familia" quien se había llevado a mi hermano. Quienes habían mejorado su vida ficticia arruinando la esencia de la nuestra. La inesperada noticia me había tomado desprevenida, y solo había desatado enojo en mi interior.

—Sinceramente no puedo creerlo… —Max se agarraba la cabeza, sin poder creer como alguien a quien pensaba pedirle ayuda, eran los mismos villanos en el juego.

—Quiero ver quiénes son… sinceramente no los recuerdo, jamás le presté atención a esas personas, y ahora resulta que son la familia “adoptiva” de mi hermano —hablo mirando a un punto fijo.

Me sentía culpable por reaccionar así, teniendo en cuenta todo lo que Max había hecho y arriesgado por ayudarme. Al verlo, podía notar que esta noticia le había caído como un balde de agua fría y lo único que necesitaba era nuestro apoyo. Sin embargo, era algo que no me sentía lista para darle.

El sin decir nada se levanta, camina hasta donde dejó su billetera junto con una carpeta donde tiene al parecer los papeles del viaje y la organización, ahí mismo portaba dos fotos de aquella retorcida pareja.

En cuanto las sacó del folio y las vi, algo en mí se estremeció.

Parecían personas normales, incluso buenas y felices, ella era una pelirroja de cuerpo esbelto, ojos suaves y cara alegre, mientras que él era un señor de peso mediano y gran tamaño, cara seria, pero con agradable sonrisa, casi parecerían ese tipo se ricos que no les importa el dinero y viven una vida más relajada y austera.

—Hace poco, me mandaron esto de regalo —abre su billetera y saca un sutil llavero tallado a mano de madera café oscuro, con un aplique en piedras, era extraño pero bello.

Sin embargo, algo en él me dio asco, un extraño espesor oscuro empezó a salir de él, como si fuera un humo ligeramente denso y caliente, como el espesor de la carretera en los días de verano.

Y así como si nada pasara, en cuanto vi que se acercaba a mí, lo hice levitar lejos de nosotros y lo vi romperse en muchos pedazos.

Cayó al piso como si fuera uno solo, sin esparcirse.

No podría explicar cómo lo hice, o si incluso lo pensé o no, es más…

ni siquiera sé claramente si realice un movimiento o solo fue mental.

—Ahora si lo has logrado, y se puede decir que a la primera —habla Celestino sonriente, orgulloso.

Observo los pedazos en piso, no sabía qué decir o cómo actuar. Al parecer él tenía razón, ni siquiera lo había intentado.

—Lo hice… no podría explicarlo qué pero si…