Capítulo 40
Y a empinaba el calor cuando Max pasó por nosotros; ni qué hablar cuando llegamos a casa de Isabelina.
Al parecer, iba a ser uno de esos días densos y pesados, en cada uno de los sentidos.
Todos los mortales, o sea, mi amigo, la dichosa dueña de casa y yo, se nos notaba el agobio por el ambiente, a pesar de tener una vestimenta fresca.
Mientras que estos otros seres, que se hacen llamar protectores, pero vamos a definirlos como no mortales, se los veía perfectamente, “vestidos” para variar, peinados como siempre, sin un dejo de sudor en su piel.
Y era bastante lógico, porque no la tenían.
Realmente no tenían cuerpo, aunque llegaba a parecer que sí, su esencia se asemejaba a la materia, pero no contaba con las verdaderas partículas subatómicas para serlo.
Si es que acaso eso no era más que otra ilusión.
Su esencia para nosotros era palpable, visible y hasta tangible, pero no para todos era así.
Al parecer su nivel de evolución les daba un control más potente del mundo físico, algo que los espíritus normales no tenían.
Sin mencionar que nuestro cuarto ojo nos permitía verlos de otro modo…
o al menos, eso nos había explicado Isabelina en nuestra última visita.
—Bueno, chicos, como todos ya sabemos, las fiestas están muy cerca. Por ende, hoy es nuestro último día para hablar sobre el plan y terminar de presentarnos, antes de que todo empiece realmente—informó la mayor del grupo.
—¿Presentarnos...? —habla Max dudoso.
—Así es, falta que venga Esmeralda, la protectora de Evelin, la chica que conocieron hace un tiempo. —Informa Celestino.
—Sí, la recuerdo. No sabía que nos ayudaría —responde Max tajante.
Aunque yo recuerdo divertida nuestro último encuentro con la chica, la cual parecía muy agradable en realidad. Algo me dice que a mi amigo quizás le costaba tener pensamientos tan serenos en estas paredes.
—Es de gran importancia en el plan —vuelve a tomar parte Isabelina.
Llegó un punto en que hasta me resultó gracioso el hecho de que tanto se hablara y se hablará del tan anhelado plan, sin haberlo planteado en su totalidad aun. Entonces lo dije:
—Y la verdadera pregunta ahora es: ¿alguien va a decir cuál es ese dichoso plan? Más allá de que vamos a rescatar a Thomas, ya sabemos lo que vamos a hacer y lo importante que es. Ahora el punto es cómo —pregunté firme y claro.
Todos me observaban, al mismo tiempo, se miraban entre ellos, como pensando quién hablaría primero, con la excepción de Max, que estaba tanto o más perdido que yo.
—De lo primero que nos encargaremos será de la parte terrenal, el mundo y tu familia necesitará explicaciones de cómo se rescató a Thomas, y para eso está tu amigo Max —comienza Cristopher.
—Yo estoy dispuesto a hacer lo que sea.
—¿Te suena la O.C.E.?
—La organización cooperativa especial... —le responde Max pensativo—. Ellos son muy buenos en esas cosas, pero en su momento no lograron hacer nada.
—Ahora las cosas serán distintas, tú buscarás entre los contactos de tu padre y te comunicarás con ellos —le asegura aquel extraño señor mientras hacía señas en la mesada, como si estuvieran trazando algún mapa—.
Ellos reanudarán la investigación que habían dejado, sin chistar, porque le deben favores a tu padre y porque estarán influenciados por nosotros a hacerlo.
Una persona les entregará pistas. Claro que será uno de los nuestros, por ende, no podrán dudar de él y mucho menos averiguar de dónde sacó esas pruebas, eso los llevará directo hasta Thomas.
Pero algo no me cerraba aún, sonaba muy sencillo.
—¿Y cómo se conecta eso con lo que haremos nosotros? —consulte con la mirada aun perdida en mis pensamientos—. El verdadero problema, las entidades, porque dicho así, parece que todo se soluciona fácil.
—Y ahí es justo donde se complica niña, todo eso es lo secundario.
Si nosotros no liberamos el alma de Thomas de esas entidades antes, jamás sería posible su liberación carnal, lo que hará la O.C.E es una tapadera.
Ahí entra el verdadero plan, un plan que debe ser seguido al pie de la letra, cualquier parte que falte o falle, sería el final y no solo para tu hermano —.
Me responde Ahron en su posición autoritaria, el cual de inmediato se ganó la mirada reprobatoria de Celestino con su última parte.
—El plan no puede ser como dices y lo sabes —le dijo Celestino, y todos observaron.
Asumí que nuevamente el debate era si yo iría o no con ellos, pero aún no entendía por qué mi presencia era importante, aunque me aseguraría de averiguarlo en cuanto comprenda esta parte, una cosa por vez.
—¿Y cómo vamos a unir nuestro plan con la tapadera como le dicen? —ignore momentáneamente las palabras de mi protector.
Seguía sin entender como juntaríamos ambos planes sin fallos.
—Cuando nosotros llevemos a cabo la liberación del alma de Thomas, el tiempo se congelará, y en cuanto lo logremos, las fuerzas de la organización entrarán en rescate. Será un cálculo de tiempo muy premeditado, pero perfectamente posible, más hablando de nosotros —vuelve a informarme Cristopher.
Tantas “personas”, o más bien almas, bien informadas y con personalidades fuertes juntas en una discusión se empezaba a tornar algo tedioso a la hora de hacer consultas.
—Será posible si seguimos el plan de rescate correctamente, nos sincronizamos y no nos dejamos llevar —afirma seguro Ahron, nuevamente centrándose en Celestino.
Para ser que estuvo años sin hacer nada por esta situación, me sorprendía la actitud avasallante que tenía con él, como si este plan ya existiera hace años y fuese Celestino quien no quisiera llevarlo a cabo.
Nuevamente caí en la cuenta de que mi antiguo amigo imaginario tenía razón, hay muchas cosas que ignoro.
—Que sigamos ese plan es justo lo que esperan, nuestro talón de Aquiles para fallar —contrarresta mi supuesto protector.
—Pero no fallaremos, y lo sabes, considerando el status que tienes debería suponer que eres más inteligente y fuerte muchacho —le responde Ahron.
—Se que no fallaremos, pero arriesgar a Iroda y exponerla a un mundo que no le pertenece, lleno de recuerdos y sufrimiento no es su lugar. Ella es humana y debe actuar como tal.
Las palabras de Celestino si bien hablaban sobre mí, iban dirigidas a Ahron con mucha firmeza y determinación. Dejando sutilmente su inmutable serenidad y tomando un papel más autoritario y eufórico.
—Creo que tú mismo deberías recordar tu lugar, y actuar más acorde a él, y si vamos al hecho, ya es demasiado tarde para que piense en una vida puramente terrenal, está aquí con nosotros. —Manifiesta el susodicho ángel de mi hermano.
Los demás mientras tanto, observan en silencio.
Sus afirmaciones continuaban con un dejo confuso, dejando entrever algo y a la vez no.
Dudaba que él estuviera en posición de decirle a Celestino cuál era su lugar, cuando el medio había abandonado a mi hermano.
Algo aquí no tenía sentido, y me saturaba en sobre manera no tener idea que era.
Las cosas suceden tan rápido frente a mi, que no tenía tiempo ni a pensar, ni a entender y mucho menos a opinar, a pesar de que están hablando sobre mi propia vida y decisiones.
—¡Ya basta! —grite— ¿Me van a explicar porque debo ir con ustedes y porque según Celestino no?
Todos se miraron, el ambiente pasó de hostil a tenso en segundos, las miradas algo reprobatorias no tardaron en llegar.
Pero no obtuve la respuesta firme, clara y concisa que esperaba, sino que más bien todo se tornó caótico, comenzó una discusión en la que predominaba Celestino afirmando que no tenía que saber el motivo de mi relevancia en el rescate y el resto afirmando que era la única manera en la que saldría de mi ignorancia, incluyendo algunas incomprensibles palabras finales y tranquilizadoras de Isabelina dirigidas directo a mi protector mientras tomaba sus manos y lo miraba fijamente, aquella oración debido al cambio en el temple de él, pude deducir eran cruciales, sin embargo no tenía idea de su significado.
—Bien... le diré lo que debe saber —sentencia finalmente el muchacho rubio, con lo que todos parecen conformes.
¿Qué debo saber? Eso siempre en idioma Celestino era “no lo suficiente”. Pero de inmediato se concentra en mí y comienza a hablar.
—El motivo por el cual se considera importante tu presencia radica en Gabino —suspira—.
Tú no eres una simple mortal para él, él te conoce, y aún más que eso…
el hizo un pacto contigo en una vida pasada.
Por lo que tu fuerza espiritual, junto a la nuestra en cuanto su recuerdo vuelva a tu memoria, podría ser lo suficientemente fuerte como para detenerlo…
—¿Un pacto? ¿Un pacto de qué tipo? ¿Qué significa eso? —pregunte interrumpiéndolo, casi atorándome con mis palabras.
—Como también está la posibilidad de que por simple “crueldad y arrebato”—piensa sus palabras lentamente— ...si las cosas fallan, lograra hacerte cumplir con ese pacto, y se quedará contigo, y con tu hermano eternamente, algo a lo cual no debemos arriesgarnos.
Ignora mis preguntas acumulativas, y prosigue apenado con su relato.
Desde que hable con Ahron por primera vez supe a lo que podía enfrentarme, pero dicho así, tan directamente de la boca de Celestino sonaba más aterrador, más real, pero eso no cambiaría mi postura, Thomas o nada. Sin embargo, las cosas me seguían sonando confusas.
—Debes mostrarle quien es... —habla Cristopher—. Sólo así entenderá el poder que querrá tener sobre él y entenderá.
Celestino a paso lento y resignado se acerca a mí, casi como retrasando el momento. Pero antes de llevar a cabo su acción se detiene y vuelve a intentar evitarlo:
—No tienes por qué hacer esto... no necesitas estos recuerdos en tu mente —musita bajo y suplicante.
—No... necesito saber de qué se trata, ya no puedo seguir evadiendo esto —hablo firme, como si realmente estuviera segura de mis palabras.