Más allá de nuestros ojos Capítulo 21
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Capítulo 21

D espués de cenar me fui directamente a mi cuarto, para poder prepararme física y mentalmente para mi nuevo encuentro con Celestino.

El cual me tiene algo preocupada, pensé que al llegar hasta “él”, las dudas desaparecerían y todo sería más claro, pero al contrario de lo que pensé, es como si cada momento que pasara surgieran nuevas incógnitas.

No sé qué tanto cambiará mi vida con Celestino en ella, al igual que tampoco sé que tanto me golpeara la verdad sobre mi hermano, ni si acaso la solución esté sobre mis manos.

Antes vivía en un constante dolor, uno que al menos podía controlar.

Pero esta nueva realidad escapa de mis manos, y bien sé que nunca la voy a poder dominar, menos siquiera comprender.

Después de todo, creo que es normal que el ser humano se asuste cuando lo sacan de su normalidad, por mucho que odiara la misma.

La cotidianidad tiene una llamativa sensación de confort, a pesar de las circunstancias, uno se acostumbra a su realidad y a su pesadumbre, y la posibilidad de un cambio genera temor e inestabilidad.

En la oscuridad de la noche hasta las suaves margaritas pueden tomar forma de lobo y los lobos pueden parecer cachorros.

El hecho de que mis padres estén de viaje me resultó muy conveniente, porque daría por seguro que ya hubieran notado una vibra extraña en el ambiente. Agradezco que aún no haga demasiado calor, lo que me permite ocultarle este extraño collar a Inés... que de verlo, seguro algo me hubiese comentado.

El tiempo pasaba, ya había aprontado todo, pero aún no lograba mentalizarme en que debía ingerir ese líquido. ¿Y si me hacía mal? ¿Y si mi organismo no estaba preparado para eso? ¿Si acaso Max tenía razón?

Después de todo, ya había tomado la infusión y no me había pasado nada.

Me lo repetía mentalmente, tratando de tranquilizarme.

Los nervios del momento me cegaban, una y un millón de ideas cruzaban por mi mente, desde las más locas hasta las más racionales, trataba de respirar profundo y vaciar mi mente.

Pero de pronto una calma inexplicable me invadió.

Como si algo me impulsara, los malos pensamientos desaparecieron.

—Aquí vamos —hablaba conmigo mientras tomaba la infusión y empezaba a agarrar ese supuesto collar para destaparlo.

To mé una sola gota de aquel extraño líquido, para mi sorpresa tenía un aroma y un sabor que nunca antes había llegado a mis sentidos, junto con una consistencia bastante espesa.

De inmediato sentí una pesadumbre abrumadora que invadía todo mi cuerpo, podría asegurar que en cuanto apoyé la cabeza en la almohada, todo se desvaneció.