Más allá de nuestros ojos Capítulo 19
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Capítulo 19

—Es que… me preocupa en lo que nos estamos metiendo, se supone que tenemos que pensar que un supuesto ángel que antes no era ángel, te cuida eternamente y afirma que se aman —exclama algo irritado mi amigo mientras maneja.

—Y no olvides que también me dijo que Thomas está vivo, y que una señora que afirma comunicarse con él nos está ayudando, no entiendo por qué estás tan negado a aceptar esto, Max. Son las respuestas que he esperado toda mi vida —todas las palabras salen de mi boca con cierto agobio e irritación.

Entre tantos problemas, no había contando con tener que lidiar con el escepticismo de Max sumado al mal carácter con el que amaneció hoy.

—No pienses que lo olvido, es por lo que estoy manejando ahora, porque solo por eso le estoy dando una oportunidad a esta locura, por Thomas.

Ni siquiera creo que sea correcto que te contacte y te diga esas cosas, suponiendo que realmente es tu “ángel”, y no alguna especie de demonio raro o qué sé yo, seguro están...

—mi amigo deja sus palabras colgadas, y su afirmación con un final incierto.

Me imagino que quiso decir “están todas locas”, pero no lo hizo por respeto a mí, a mi dolor y a mi esperanza, ya que aunque sea muy desconfiado, él también tiene cierta fe de que mi hermano esté vivo y también lo quiere recuperar.

En su momento también fue como su hermano pequeño y aunque no hubiera sido así, el corazón de Max es demasiado grande como para dejar a alguien a la deriva.

Ay, mi amado Thomas, ¿qué será de ti?¿Acaso recordarás tu antigua vida?

Él no era un niño tan pequeño cuando fue arrebatado de su hogar... pero después de tantos años y ni un rastro de él, sería muy extraño que esté vivo y nos recuerde.

¿Quién querría secuestrar a un niño pequeño sin pedir nada a cambio, y dejarlo con vida?

Nunca nos llegó la petición de alguna recompensa, y si está vivo significa que para fines macabros no lo querían.

¿Entonces para qué? Siempre supe que mi hermano estaba vivo, o siempre elegí creer eso al menos.

Pero de tanto cuestionarme si aún vivía, nunca me concentré demasiado en cómo sería posible que aún estuviera vivo, sin que tuviéramos noticias sobre su paradero.

—¿Te encuentras bien, Iroda? —me pregunta Max algo preocupado, cuando el silencio ya se había incrementado entre nosotros. Seguro porque me distraje pensando y no respondí nada después de su mala frase.

—Sí claro... solo pensaba, en todo lo que se pueda avecinar a raíz de esto.

—Comprendo, pero supongo que de una manera u otra, sea cual sea la realidad que encontremos. El fin de este incierto sufrimiento, ya está cerca. —Afirma con voz cansada mi amigo.

—Lo sé, y eso me mantiene feliz. Sea lo que sea, después de tanto, sabremos la verdad —suspire— gracias a Celestino... y a ti por supuesto. Y claro, a Isabelina, que nos ayuda sin pedir nada a cambio.

—Así es, supongo que no va a resultar tan agobiante ese angelito tuyo como pensé. —Declara con una media sonrisa, mientras se mantiene firme al volante sin perder la vista de la carretera. Pero consiguiendo que yo me ría de sus ocurrencias.

Me confunde demasiado porque Max, sin siquiera conocerle o haber escuchado algo malo de él, le tenía mala espina a Celestino, no encontraba motivo coherente para explicar eso.

Pareciera que cada vez que lo mencionaba el semblante de Max cambiaba.

Quizás subestime el nivel de escepticismo de mi amigo.