Más allá de nuestros ojos Capítulo 18
20%

Capítulo 18

— ¡C ELESTINO! —grité asustada, sintiendo las sábanas enredadas entre mis piernas.

Inmediatamente me doy cuenta que esta vez, no hay hamaca, ni casa de campo, mucho menos playa. Sino que me encuentro sola en mi cuarto, mientras que el sol aún no se ha dignado en aparecer.

—Hola... —escucho su voz adormilada.

—¿Te desperté? —le pregunte preocupada.

—No, tú sabes que estaba por salir a dar un paseo, ¡OBVIO ME DESPERTASTE IRODA SON LAS 4 DE LA MAÑANA! —exclama mi amigo del otro lado de la línea.

—Je… —murmure con pena— perdón, pero dijiste que no importaba la hora...

—Espera —me interrumpe— ¿ya te encontraste con tu ángel?

—¡Si! Y me contó un montón de cosas... desde ya te digo que no es ninguna lucecita —le conte con mucha emoción.

Entonces comienzo a contarle lo más resumido que puedo todo lo sucedido en aquel “sueño”, incluyendo aquel final inesperado, o totalmente esperado diría yo, que me confirma lo que yo llevo nueve años pensando, mi hermano Thomas no está muerto.

—No sé ni que decirte, Iroda... todo parece tan irreal, tan repentino. Pero supongo que no nos queda más que creer y esperar lo mejor —suspira no muy convencido.

—Lo sé, para mí también es muy confuso.

—Mañana, o mejor dicho hoy, ¿Vamos a ir a la casa de Isabelina como ella dijo? —pregunta mi amigo—. No era lo que tenía

pensado para hoy, pensé que podríamos ir al cine o algo, pero creo que no debemos salirnos del plan, supongo...

—No deberíamos no, tu plan podrá ser otro día. Gracias por apoyarme, y perdón por llamarte a esta hora —me disculpe— ¿pasas por mi entonces?

—No me pidas perdón, amore, siempre para ti —se ríe sutilmente—, nos vemos, duerme todo lo que puedas.

Al finalizar la llamada, cuando mis emociones ya se encontraban más estables, recién caí en la cuenta de que el sol ya hacía acto de presencia nuevamente en mi ventana, al parecer mi resumida historia fue tiempo suficiente para llegar al amanecer real.

No me quedó más que abrazar mis sabanas e intentar alejar mis pensamientos para conciliar el sueño.

Después de eso supongo que me quedé dormida, porque la siguiente vez que abrí los ojos ya eran las diez treinta y desgraciadamente debía arreglarme para mis clases de piano, sabía que sería muy difícil no contarle nada a Beatriz.

Pero me mentalice en que aún no era tiempo, y cuando todo fuera más claro, lo haría.

Después de todo, a ella fue a quien primero le confié mi secreto.

Posterior a eso el día siguió muy tranquilo, la clase pasó bastante rápida y logré evitar las preguntas.

Inés continuó con sus ocurrencias sobre mí y Max, muy a mi pesar, y me contó que mis padres volverían dentro de unos días por un viaje de negocios.

Aunque no me cayó de la mejor manera que no se tomaran la molestia de despedirse, o avisar, supongo que después de todo, no sería tan difícil mantener el secreto.

Y a fin de cuentas no podía ocupar mis preciados pensamientos en cosas tan irrelevantes como las repetitivas acciones de mis padres.

Creo que me costará mucho más de lo que creí poder procesar todo lo que me dijo Celestino, que mi existencia tiene un pasado mucho más intenso y lejano de esta casa y mis escasos diecinueve años.

Me cuesta asimilar que alguien como él siquiera exista, que dedica su existencia a mí, como si realmente yo lo mereciera.

Que mi pasado o mi eternidad, mejor dicho, esté a su lado, sin duda es una locura que jamás entró en mis parámetros.

Y no es que me queje, solo que todo resulta demasiado extraño.

De momento, necesito dedicar todas mis fuerzas para procesar los nuevos hechos que se avecinan.

Supongo que sería más fácil si fuera una esfera luminiscente o un anciano, el típico guía espiritual de las películas, y no una escultura de mármol pulido. Su perfección era un cliché que sólo perturbaba mi mente y me hacía darle vueltas a su papel en mi vida.