Más allá de nuestros ojos Capítulo 16
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Capítulo 16

E n cuanto llegue a mi casa me encontré con mi nana, la cual me miraba con ojos de sospecha, me preocupaba que supiera, pero ¿cómo iba a saber?

No había explicación lógica para que su mente llegue a ideas tan conspirativas.

La única explicación lógica era que mi preocupación ya estaba materializando los escenarios ficticios de mi cabeza.

—Hola Iro —me saluda— ¿Cómo pasaste? Estabas con Max, ¿no? —me pregunta Inés, con un tono interrogante.

En estos instantes solo me tocaba maldecir para mis adentros por tener una vigilante tan eficiente. Sus incógnitas, y su habitual perseverancia en las mismas, solo me hacía poner en tela de juicio mi habilidad para mantener el secreto de Isabelina.

—Muy bien, y si... estaba con Max —me limito a responder, ya que no tenía intención de extender la charla.

—Que bien... me alegra que tengas a alguien como él, que te quiera y siempre esté para ti —dice muy sonriente.

Sus palabras triviales calman momentáneamente mis nervios, pero eso no significaba que la nueva temática precisamente me agradara. Ya estaba palpando las ideas que se trae entre manos.

—Si, es muy lindo tener un amigo como él, casi como un hermano.

—¿Cómo un hermano? ¿En serio lo ves así? —pregunta dudosa y algo desconcertada.

Oh no, eso sí que no, Ines haciendo de casamentera era un espectáculo que no quería ver.

—Claro que lo veo así, es como mi hermano, y no sé qué haría sin él... —le asegure con convicción.

—Es que pensé que sentías algo más... —me interrumpe, tratando de sacarme información.

—No, no, y no, es Max, cómo vas a decir eso, o sea, ¡ES MAX! Nuestro Max, el que es mi amigo desde que nacimos. —Le expliqué con desesperación.

—Espero que él también lo vea así entonces —terminó por decir en voz baja y con cierta resignación.

Después de eso solo me quedo huir apresurada a mi cuarto, no puedo creer que Inés piense eso, acaso no noto que es como mi hermano en estos últimos diecinueve años. Las ocurrencias que tienen las señoras respecto al significado de amistad, nunca termina de sorprenderme.

Luego de cenar, como aún era temprano, y las dudas me carcomían la mente, decidí meterme a intentar a investigar qué era exactamente un “sueño lucido”.

Seguro que, si las cosas eran como Isabelina decía, “Celestino” debía estar riéndose de lo ridícula que soy, recuerdo que dijo que tenía buen sentido del humor.

Cuando me dediqué a googlear aquello encontré un sinfín de páginas sobre este tema, desde cosas mitológicas, metafísica y hasta pruebas científicas.

Sin dudas más de lo que imaginaba leer, y menos de lo que necesitaba.

“Existen varios niveles en los que un individuo puede experimentar el sueño lúcido. En el nivel más bajo la persona nota que está soñando, pero no consigue reconocer el significado de lo que está ocurriendo. Los que consiguen tener un grado más elevado de lucidez del sueño son totalmente conscientes de lo que está ocurriendo y pueden llegar a controlar el sueño.”

“...Pero si se controla el sueño, éste puede llegar a ser algo más: ya que puede ayudar a perfeccionar esas habilidades cognitivas que utilizamos cuando estamos despiertos y ayudar a solucionar problemas en el mundo real. Un estudio de la Universidad de Lincoln en el Reino Unido así lo demuestra...”.

“... Varias personas pueden reunirse para compartir un mismo sueño... sueño lúcido compartido... las explicaciones científicas se basan en que el cerebro puede sincronizarse con el de otras al soñar, aunque las corrientes esotéricas lo atribuyen al plano astral, donde los espíritus pueden conectarse fuera de los límites del tiempo y el espacio con diversos fines”.

Cuando por fin dediqué unos minutos de mi tiempo a informarme sobre este tema, resultó mucho más amplio de lo que imaginé, creo que alcance a comprender la nueva realidad que estoy descubriendo, pero que en parte aún me cuesta asimilar.

En el fondo, a una parte de mi le cuesta adentrarse en todo lo que está ocurriendo, verlo como algo mío y tomar cartas en el asunto, se me había hecho más sencillo esperar y confiar.

Pero es como si estuviera flotando alrededor de los acontecimientos, que están sucediendo muy rápido a mi alrededor.

Supongo, que si todo es como me lo están queriendo mostrar, descubriré las cosas más temprano que tarde, y podre aceptarlas como mías.

Hubiera sido más fácil si este famoso Celestino hubiera hecho algo más por mostrarse antes y no hubiera desaparecido ahora que sé que está “aquí”.

Quizás esa parte de mí que aun cree que está loca, tendría menos argumentos.

Decidí tomarme las dichosas gotas y acostarme, seguir agitando mi mente solo me alejaría aún más del sueño que debía venir a mi sistema. Después de todo, ni siquiera sabía si surtirían efecto de inmediato, pero no podía olvidar la frase que me dio Isabelina.

“Tu mi protector, que cuidas y velas por mí, te pido y te suplico esta noche que me ilumines hasta nuestro dichoso encuentro en el reino donde todos creen dormir”

No podía decir que sentía miedo, pero si me generaba nerviosismo estar queriendo abrir una puerta sin tener idea que hay por detrás, casi como si le estuviera entregando las llaves de mi mente a un completo extraño.

Aun con los nervios en la lengua, repetí una y otra vez hasta que mi mente dejó de ser consciente de la realidad, cayendo mi cuerpo lentamente en brazos del cálido sueño.