Más allá de nuestros ojos Capítulo 14
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Capítulo 14

A la mañana después de desayunar, nos tomamos un Uber hasta la casa de Max para levantar su más que adorado auto, por el que ya estaba particularmente molesto. Ahí mismo almorzamos y dijimos que pasaríamos el día en la playa, aunque en realidad nos dirigíamos a la “casa” de Isabelina.

Al parecer, Maximiliano recordaba el camino, aunque me atreví a dudarlo, ya que él es la persona menos orientada del mundo. Pero después de algunas vueltas por los alrededores de la ciudad, ya íbamos encaminados a la dichosa casa.

—Hola, soy Evelin, mi madrina los espera en el invernadero, me dijo que les avisara —nos recibe una hermosa chica morena, con un pelo azabache ligeramente ondulado y ojos verdosos. Muy bien arreglada con un vestido amarillo y labios rojos.

Incluso me hizo un poco de gracia el parecido de nuestra vestimenta, ya que yo también traía un vestido amarrillo y pelo ondulado.

Diría que pude notar el asombro en su mirada al ver a Max, aunque dudo que él lo haya percibido, porque desvió su mirada de ella de forma inmediata. Casi como si no la estuviera viendo o tratara de no hacerlo.

—¡Hola! Él es Maximiliano y yo soy Iroda, es un gusto —me adelanto con una sonrisa y la saludo primero, ya que por lo visto Max no tenía planeado hacerlo—. Gracias por avisarnos, ya vamos para allá.

Después de indicarnos brevemente el camino, la chica se despide amablemente de nosotros.

—Que linda que es verdad... —digo burlona, cortando el silencio, en cuanto ella se había alejado lo suficiente.

—¡Eh! ¿Qué hablas, Iroda? —me pregunta con una ceja alzada. Haciéndose el desentendido, mirando a todos lados, sin detener sus ojos en ningún lugar.

—¡EVELIN! —le grité suavemente, mientras aún me río.

—Cállate —me tapa la boca por mi inoportuno tono de voz.

—Evelin —musito en cuanto me suelta— Ya vi cómo te miraba eh, yo solo digo —terminé por aclararle con una sonrisa pícara, mientras lo miro de reojo en el pasillo.

—No seas boba, Iroda, si ni le hable, imaginas cosas —responde cortante.

—Mmm, si, si, como digas —termine por decirle antes de ver a Isabelina.

Notando que mi broma para aligerar el ambiente no había sido del todo exitosa.

—Hola chicos... ¿Cómo han estado? ¿Cómo llevan la noticia?... ¿Algo nuevo ha pasado? —nos saluda Isabelina en cuanto entramos al invernadero.

—Bastante bien, ¿Y usted cómo está? —pregunta Max con tranquilidad.

—Bien… y respecto a lo otro... nada nuevo ha pasado, “Celestino” no ha aparecido —conteste sin mucho entusiasmo.

—Claro que ha “aparecido”, solo que no se ha comunicado con ustedes, contigo más bien. Probablemente no lo haga hasta que pueda hacerlo directamente.

—Creo que entiendo, aunque aún todo es muy confuso....—me sincero.

—Ya pronto todo se aclarará niña, en cuanto puedas comunicarte con Celestino; él te explicará todo. Ya con verlo se te aclararan muchas de tus dudas, porque su mera presencia será algo tan magnífico, que nunca imaginaste que llegaría a tu vida —habla fantasiosa, con notable ilusión.

—En que nunca lo imaginé, tiene razón... —musité—. Y ahora mi duda seria: ¿cómo se supone que usted me ayudará para comunicarme con él?

—Como tú ya sabrás... soy una clarividente, me imagino que te lo comento Beatriz.

Pero más que clarividente, soy como una “Bruja blanca” si le quieres decir así, mis contactos con el otro mundo me permiten realizar ciertas ayudas especiales.

Más allá de solo ver y hablar —asentía levemente mientras la escuchaba—.

Me encargaré de enseñarte a abrir los canales de los que ya te hablé, y primero que nada ayudarte a conocer tus habilidades interiores, junto con todo lo que te ofrece el campo onírico.

Por lo que Celestino me dijo ustedes ya se han encontrado por ahí.

—Espere, espere, ¿Campo onírico?

—El mundo de los sueños se podría decir, para que me entiendas, pero en este caso sería mejor que le llames dimensión onírica.

Te voy a enseñar a entenderla y saberla manejar, para que puedas encontrarte con Celestino en un sueño lúcido, de una manera consciente, dispondrán de más tiempo. Ahí él te explicara lo que yo no.

— Wow ... comprendo, creo. Ahora que lo pienso ya he escuchado de esa dimensión, pero aun lo logro entender porque siendo que ya se ha comunicado conmigo, ahora te necesita a ti.

Si bien era cierto que nuestras reuniones habían sido breves y difusas, él ya había logrado comunicarse conmigo, aunque fuera brevemente.

—Porque lo que él hará ahora va a ser mucho más trascendental que unas simples palabras, Iroda... y no todo depende de él, tu consentimiento y tu voluntad es crucial, tú debes autorizar esta situación.

Creo que aún no he caído en la cuenta de la inmensidad de todo esto...

debí suponer que hacer contacto con mi ángel guardián por un asunto de suma importancia no era algo para tomar a la ligera, pero la emoción no me había permitido pensar en los detalles, al menos no todavía.

Después de todo es “mi ángel guardián”, se supone que dedica su existencia a cuidarme, aunque a las paredes de mi mente les cueste creer que alguien, o algo, pueda interesarse tanto en mi desordenada existencia.