Mas allá de la realidad Capítulo 109 El Compromiso
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Capítulo 109 El Compromiso

El Rechazo

Marta se quedó muda otra vez, pero esta vez por la emoción del momento. Los ojos de Erik reflejaban felicidad y desesperación al mismo tiempo, esperando su veredicto.

Marta, a pesar del amor y la revelación, no quería ceder ante la presión de las circunstancias.

No quería casarse así, de repente, ni que la pedida fuese por el bebé.

Su sueño de matrimonio no incluía una propuesta de emergencia.

Quería que todo quedase claro y que luego no hubiera ningún tipo de arrepentimiento.

Lentamente, tendió la mano y cerró la caja de terciopelo.

La cara de Erik era desesperación total; interpretó el gesto como un rechazo rotundo. Su corazón latió más fuerte por miedo.

Pero ella no soltó la caja. La tomó y, mirándolo a los ojos, dijo:

—No quiero que me pidas casarnos por el niño…

El Motivo

Erik, sintiendo que la perdía de nuevo, se apresuró a aclararlo, hablando desde lo más profundo de su corazón.

Dijo con voz firme y apasionada:

—Siempre quise casarme contigo, Marta. Lo sabes. No tiene que ver con el embarazo y tampoco te quiero presionar por esto. Sabes mis sentimientos, conozco los tuyos. Para mí, es el paso normal que sigue. Este anillo lleva demasiado tiempo esperándote; no me vuelvas a romper el corazón.

Ella sonrió levemente. Le creía. La propuesta era genuina.

Marta, devolviéndole la caja con suavidad:

—Erik, te daré otra oportunidad más adelante para que lo hagas como es debido y para que veas que no hay prisas. No me iré; me mudaré contigo ahora mismo. Vamos a ir poco a poco, ¿vale? No es un no, simplemente no estoy preparada para casarme ahora.

La Calma

Erik pasó otra vez de la desesperación absoluta a resoplar aliviado. No era el «sí» que esperaba, pero era la reconquista total y la confirmación de que ella se quedaba. Era mejor que cualquier matrimonio bajo presión.

Se levantó del suelo, la tomó de la cara y la besó tiernamente y, con inmensa alegría, dijo:

—Tú solo dímelo cuando estés preparada, amor mío.

El anillo podía esperar, pero la vida juntos, la reconciliación y la espera de su bebé comenzaban ahora.