Capítulo 106 La Confesión
El Reconocimiento Incompleto
Erik se quedó un momento pensando, calibrando sus palabras. No iba a doblegarse más allá de la verdad.
Pero, con un tono más suave, dijo:
—Yo ya lo he reconocido, Marta. Además, rompí contigo para dejarte libre de compromiso. No esperaba que salieras corriendo a disfrutar tu libertad de esa manera.
Hizo una pausa y luego cedió un poco, aunque la disculpa sonó forzada por el dolor.
—Pero aun así: lo siento si todo esto te ha ofendido. ¿Estás contenta?
Hizo una pausa al no tener su respuesta inmediata. La tensión era insoportable.
Continuó, con una urgencia palpable:
—¿Esto te va a detener? ¿Te quedarás?
Marta estaba esquivando la respuesta definitiva:
—Aún no lo sé, me faltan datos.
La Pregunta Crítica
La paciencia de Erik se agotó. No podía seguir bailando alrededor de la verdad. Tenía que saber si todo había sido una mentira.
Erik, con su voz grave, cargada de toda la vulnerabilidad que sentía, replicó:
—A mí también me faltan datos para poder completar esto, Marta: ¿alguna vez has sentido algo por mí?
Era el momento más difícil de Marta: expresar sus sentimientos era exponer su alma. Era el miedo que la había paralizado desde el principio.
Se quedó mirándolo sin poder decir nada. Sus ojos se llenaron de lágrimas sin caer, pero su boca se negó a moverse. Con cada segundo que pasaba, la desilusión en la cara de Erik era más evidente; la esperanza moría en sus ojos. Ella no decía nada.
Finalmente, Erik entendió el silencio como un «no». Soltó la muñeca de Marta, la dejó libre por última vez y se dio la vuelta para irse. La derrota era total.
El Susurro que Detuvo el Mundo
Dio un paso, su espalda un monumento al dolor, cuando de repente escuchó la voz de Marta, tan bajita que apenas cortó el aire tranquilo del jardín.
—Te amo.