Mas allá de la realidad Capítulo 84 La Espera Silenciosa y el Desastre de «Phoenix»
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Capítulo 84 La Espera Silenciosa y el Desastre de «Phoenix»

El Silencio Abismal y la Confesión Tardía

Los días siguientes fueron una agonía de anticipación para Marta. Cada vibración del teléfono, cada golpe en la puerta, la hacía saltar. Aún esperaba que él la llamara, que tocara su puerta, que enviara un mensaje. Pero no pasó. Erik cumplía su promesa de dejarla libre. El silencio era total.

Marta se dedicó arduamente a su trabajo para olvidar, sumergiéndose en códigos y algoritmos. Pero, por primera vez, la lógica falló. El trabajo ya no era un refugio; era una distracción temporal.

Finalmente, se dio cuenta de la verdad que su ego se había negado a reconocer: Erik no estaba metido solo en su cabeza, sino en su corazón, y de ahí no podía sacarlo.

El embarazo seguía siendo su secreto, su última arma, pero se negó a usarlo.

«No lo voy a presionar con esto. Esto se acabó por mi culpa».

La culpa la aplastaba. Se dio cuenta de que no había sido capaz de manejar sus sentimientos; nunca había estado enamorada, nunca se había tomado a nadie en serio, y su miedo al compromiso había roto lo más real que había tenido en su vida.

La Crisis de «Phoenix»

Los días pasaban iguales, uno tras otro, sin esperanzas. Estaba triste y todo lo demás le daba igual. Lo único que no descuidaba era su trabajo. Por lo demás, no salía siquiera.

En medio de su tormenta emocional, la realidad empresarial regresó con una fuerza brutal.

De repente, sonó el teléfono. Era Celia. Su voz sonaba tensa, profesional, al borde del pánico.

—Marta, tienes que venir ahora. Es el desastre total. El último software que lanzamos, Phoenix, ha sido… ha sido atacado por un virus.

Marta, sintiendo un frío glacial:

—¿Un virus? ¿Qué tan grave, Celia? ¡Dame detalles!

Celia, con un suspiro tembloroso:

—El virus ha logrado la infección de los terminales de muchos de nuestros clientes clave. No solo ha encriptado, Marta; ha logrado recopilar información sensible… datos financieros, secretos comerciales. Es un ransomware sofisticado con robo de datos.

La gravedad de la situación borró de inmediato el dolor romántico de Marta. La supervivencia de su empresa, el honor de su reputación de ethical hacker, estaba en juego.

—Marta, si esto no se salva, nuestra reputación quedará arruinada. La prensa lo sabrá antes del mediodía.

—Voy para allá. Prepara el equipo de contención. Bloquea todas las salidas de red. ¡Ya estoy en camino!

Colgó. Fue a la empresa para unirse al equipo. El amor podía esperar; el ciberespacio había declarado la guerra.