Mas allá de la realidad Capítulo 80 La Última Conversación
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Capítulo 80 La Última Conversación

El Agotamiento

Erik subió las escaleras con el corazón encogido por la decisión que acababa de tomar. Llamó a la puerta de la suite de Marta.

Ella abrió, medio dormida y envuelta en una fina bruma de cansancio. El agotamiento del embarazo, sumado al estrés emocional, la dejaba exhausta.

—¿Qué necesitas? —preguntó con voz ronca y cargada de impaciencia.

—Quiero hablar contigo. Por favor, baja.

Marta sintió una ola de irritación (otro síntoma del embarazo que confundía con enfado). Estaba harta de sus juegos.

—Si es importante, de acuerdo. Pero si se trata de “nosotros”, olvídalo —espetó ella, con la intención de cerrar la puerta.

La Determinación

Pero Erik, impulsado por la urgencia de su decisión, no le dio tiempo. Su determinación era total, su tono firme, sin espacio para la negociación.

—No, Marta. Tienes que bajar y tenemos que hablar.

La cogió con firmeza por la muñeca y la sacó de la habitación, sin darle tiempo a cambiarse. Ella estaba en pijama y con una bata fina de seda, un atuendo que evidenciaba su vulnerabilidad.

Erik dijo con un tono que no admitía réplica:

—¿Te vienes o te llevo?

Marta sintió la fuerza de su mano y la inquebrantable seriedad de su mirada. Comprendió que esta no era una de sus «tonterías» para seducirla; era algo definitivo. La irritación dio paso a una punzada de miedo. «¿Qué habrá pasado esta vez?».

Marta cedió de mala gana:

—Vale. Espera que me cambie y voy. Pero no tienes por qué usar la fuerza.

Erik, soltando su muñeca, pero sin dejar de mirarla a los ojos:

—Te espero abajo. Y no tardes.

Erik bajó las escaleras. Estaba listo para el sacrificio.

Marta se vistió con prisa, sintiendo un escalofrío.

Sabía que la farsa estaba a punto de terminar, pero no se imaginaba que Erik venía a darle la libertad que ella decía desear, sin saber que en su vientre crecía la razón por la que ya no era libre.