Mas allá de la realidad Capítulo 74 El Silencio Roto
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Capítulo 74 El Silencio Roto

El Diálogo Congelado

Se quedaron en un silencio sofocante. El tictac del reloj en el salón parecía ensordecedor.

Erik mantenía la mirada fija en ella, su corazón expuesto y latiendo con la esperanza de redención.

Ella buscaba palabras, luchando por encontrar una respuesta sincera que no la obligara a confesar su amor por miedo a otra herida.

Finalmente, Marta levantó la mirada, con los ojos reflejando la complejidad de su dolor.

—No se trata de lo que uno sienta, Erik —comenzó, con voz baja y tensa—. Se trata de que tú no eres un hombre libre. Y yo no voy a vivir el resto de mi vida así, luchando contra molinos de viento o fantasmas, lo que sea.

—Ya te dije que he superado eso —insistió Erik, aunque su tono era ligeramente defensivo.

—¿Superado? —Marta sonrió con tristeza—.

No te das cuenta, pero tu reacción al verme en esa sala, tu miedo a que yo tocara ese recuerdo…

eso no es superar. Eso es vivir en una prisión emocional.

Me echaste de tu casa por defender un recuerdo, Erik.

Y esa persona, esa fiera que me gritó y me humilló, es alguien que no reconozco y con quien no puedo estar.

Tomó aire.

—La pasión contigo es real, sí. Pero la confianza es lo que nos une en los negocios y lo que debe unirnos en la vida. Y la perdiste. Lo siento, pero no puedo darte una oportunidad mientras no seas honesto contigo mismo y sigas atrapado en el pasado.

El Límite

Erik sintió el golpe. No era un «no» rotundo al amor, sino un «no» categórico a su actitud. Había fallado la prueba de la sinceridad.

—Marta, te juro que la he desinstalado —dijo impulsivamente—. La sala está vacía. Era mi error, era mi muleta. Pero ya no está.

—¿Borrada? —Marta sonrió con escepticismo—. Las obsesiones no se borran con un clic. Se superan con la verdad.

Se levantó, dando por terminada la conversación y la cena.

—Seguimos con el acuerdo hasta que los rumores se calmen. Y luego, terminamos. No hay más que hablar, Erik.

La única forma de perdonarlo era verlo libre, y esa libertad aún no la había conseguido.