Mas allá de la realidad Capítulo 73 La Cena y la Pregunta Desarmante
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Capítulo 73 La Cena y la Pregunta Desarmante

La Decisión

Erik sabía que el tiempo jugaba en su contra. La indiferencia de Marta estaba matando lentamente su relación y su cordura. El acuerdo de tregua y de noviazgo temporal terminaría, y no quería perderla. Esa noche debía hacer algo.

Decidió llegar antes a casa. Subió directamente a la planta superior y llamó a la puerta de la suite de Marta.

—¿Qué quieres? ¿Hay algún evento? —preguntó ella desde dentro, con voz desinteresada y profesional.

—No, solo hablar contigo —respondió Erik, intentando sonar tranquilo.

—Hablemos —dijo Marta, abriendo la puerta solo lo suficiente para mostrar su rostro.

—Baja para cenar y hablamos —propuso Erik.

Marta dudó. No sabía lo que él quería. Estaba segura de que era «seguro una tontería como siempre para sacarla de su habitación», un juego para romper el hielo.

La Cena del Silencio Tenso

Igualmente, se vistió —vaquero y camisa elegante, sin concesiones— y bajó. Erik la estaba esperando en el comedor, que parecía inmensamente grande y formal.

Se sentaron a cenar. La comida transcurrió en un silencio casi total. Erik intentaba iniciar conversaciones, haciendo preguntas sobre el trabajo o la prensa, pero Marta respondía con monosílabos y sin levantar la mirada. La tensión era palpable, una manta pesada que cubría la mesa.

—¿Me pasas la sal, por favor, Marta?

—Toma —extendió ella la mano con el salero, mirándolo con una sonrisa venenosa.

—Gracias, amor.

La sonrisa de Erik era sincera y estaba llena del miedo a ser rechazado.

A Marta casi le daban pena y risa a la vez, pero mantuvo su posición. Sentía que se derretía bajo la mirada de aquellos ojos verdes. Él buscaba cualquier motivo para acercarse, tocar su mano, encontrar su mirada, esperando desesperadamente una señal de que algo podía cambiar a su favor.

La Pregunta Desarmante

Cuando llegó el momento del postre y ambos tenían una copa de vino en la mano, Erik dejó de lado el juego. Puso la copa sobre la mesa y se puso muy serio.

—Marta —comenzó, con voz grave y directa—, ¿cuándo piensas perdonarme?

Ella se sobresaltó ante la pregunta directa. Había esperado tácticas, seducción o una riña, pero no esa vulnerabilidad total. No dijo nada; su tenedor se detuvo a mitad de camino del postre.

Erik continuó, con una mirada intensa que parecía atravesarla.

—Quiero que entiendas que estoy aquí y que estoy soportando tu indiferencia porque eres la persona que necesito en mi mundo.

Se inclinó ligeramente hacia adelante.

—¿Puedes darme una oportunidad? De verdad ha sido mi culpa y no sé cómo hacer que me perdones. Me siento totalmente perdido y sin esperanza. ¿Puedes intentarlo una vez más? Dime qué quieres que haga y lo cumpliré todo. De verdad, ¿no sientes absolutamente nada por mí?

Buscaba su mirada, desesperado por una señal, pero ella la evitaba, incapaz de mentir y demasiado asustada para confesar la verdad. El silencio se convirtió en una respuesta devastadora para él.