Capítulo 72 El Archivo Oculto
La Retirada Estratégica
Marta se había retirado a su suite —es donde se quedaba cuando tocaba estar en el ático por conveniencia—, y Erik, herido por la indiferencia, sabía que debía actuar.
Se dirigió a la sala de RV, pero la decisión de borrar a Evelyn era demasiado radical.
No se sentía preparado para eliminar diez años de su vida con un clic.
En lugar de eso, optó por una retirada estratégica.
Se sentó frente a la consola y, con el corazón latiéndole con fuerza, la desinstaló del sistema principal y guardó el archivo completo de Evelyn en un pendrive cifrado.
La habitación quedó vacía y oscura. No se atrevió a instalar ahora otra cosa en su lugar.
Evelyn seguía existiendo, pero ahora era solo un archivo muerto, una sombra que podía ser invocada o enterrada a voluntad. El sacrificio no era total. Siempre estará en su corazón… era irreemplazable, pero su corazón estaba preparado para albergar otro amor.
Erik aún no estaba preparado para decírselo. El momento de la confesión sobre Evelyn y el trauma de la pérdida, sabía, debía ser un acto de vulnerabilidad total, y ese no era el momento. La verdad debía ser entregada de otra manera y en otro tiempo.
La Convivencia Hostil
La estrategia de Marta era clara: mantener la fachada pública del noviazgo, pero imponer una distancia glacial en la intimidad.
Por ahora, se encerraba en su habitación cada vez que él estaba en casa.
Solo salía para los eventos obligatorios y las comidas formales en el comedor.
La conversación era mínima, centrada en el trabajo o la logística.
Pasaba más días en su propio piso y menos en el ático de Erik.
Las salidas eran las justas, y la tensión estaba siempre presente en el aire.
De momento, no hubo más incidentes públicos, y las noticias del «noviazgo apasionado» de Erik y Marta dominaban los medios, silenciando rumores.
Pero Erik vivía en un infierno. Su frustración crecía con la indiferencia de ella.
Estaba muy nervioso por su actitud distante y, a veces, hostil.
Cada vez que Marta evitaba su mirada o se retiraba a su ala del dúplex, Erik sentía el castigo y la urgencia de romper el muro que ella había levantado.
Él había desinstalado a un fantasma; ella se había convertido en un fantasma vivo bajo su propio techo.