Mas allá de la realidad Capítulo 71 El Beso de la Disculpa
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Capítulo 71 El Beso de la Disculpa

El Silencio del Viaje

El viaje de vuelta al ático se desarrolló en un silencio tenso. Marta esperaba una riña tremenda por parte de Erik por el escándalo que había provocado en la gala. Ella, sin embargo, estaba preparada para defenderse, sabiendo que su acción había sido una respuesta a la agresión verbal.

Al entrar en el ático, el momento de la explosión parecía inminente. Pero Erik la sorprendió.

En lugar de soltarla y empezar a gritar, la cogió por la cintura y la acercó con fuerza, pegándola a su cuerpo con una intensidad que era perdón y posesión a la vez. E inmediatamente la besó.

Marta se sintió inundada por la sorpresa. La mezcla de rabia y deseo la paralizó un instante, y su cuerpo, siempre traicionándola, respondió al momento. Le devolvió el beso con la misma fuerza, olvidando por un instante el escándalo.

La Negación Vengativa

Se separaron, con el aliento agitado. El momento de conexión fue fugaz, y la rabia de Marta regresó con más fuerza.

Seguía muy enfadada con él por haberla echado del ático, y sabía que, en la gala, no tenía la culpa del altercado; las otras venían hacia ella en manada con malas intenciones.

Decidió que no le debía ninguna explicación y que la indiferencia era su mejor arma contra el orgullo de Erik.

Se apartó, lo miró a los ojos y actuó como si no hubiera pasado nada. Ajustó la tela de su vestido y se dirigió hacia la puerta con frialdad.

—Me voy —anunció con tono neutro, sin darle importancia al beso ni al escándalo.

La indiferencia de Marta, el desprecio por un beso que había sido su disculpa y su rendición, le dolió a Erik de verdad. Era un espejo cruel de su propio desinterés fingido en el balneario. Se quedó con el corazón apretado.

—¿Me puedes decir qué es lo que te pasa?

—Me acosaron y ni siquiera me defendiste. Actuaste como si fuera mi culpa.

—No es verdad. Nunca te culpé. Conozco a estas arpías y una de ellas es mi prima. Solo no quería más problemas. Tranquila, tendrán su castigo. Quédate, al menos un rato. Los paparazzi están como buitres oliendo carne fresca. Ve a tu habitación. No te molestaré más.