Capítulo 69 La Gala
El Debut de la Pareja
La fiesta de la Fundación, reprogramada una semana después del balneario, fue un éxito rotundo para el control de daños.
Erik y Marta llegaron cogidos del brazo, irradiando una complicidad estudiada que satisfizo a la prensa y a los socios.
Marta, espectacular con un vestido diseñado para la ocasión —aunque le pesaba renunciar a sus vaqueros—, brillaba con una belleza exótica que capturaba todas las miradas.
El anuncio de su noviazgo fue recibido con aplausos y alivio general.
Sin embargo, en el rincón más exclusivo de la sala, la envidia cocinaba su veneno.
La Irrupción de la Envidia
Todo iba «normal» hasta que apareció Anabel, la prima de Erik, una mujer habituada a la opulencia y al desprecio, acompañada por sus amigas.
Anabel nunca había aceptado que Erik diera prioridad a los negocios sobre la familia, y ver a su primo enamorado (o fingiendo estarlo) de una advenediza era un insulto.
El motivo principal de la envidia era Olivia, la mejor amiga de Anabel, una rubia elegante de la alta sociedad. Olivia estaba enamorada de Erik desde siempre, pero siempre se topaba con su actitud gélida. Había esperado pacientemente a que él superara lo de Evelyn, pero eso no ocurría.
Ahora, que Erik apareciera de pronto «enamorado de una mulata de pueblo», como despectivamente la catalogaban, era intolerable para ellas. Olivia no podía soportar los celos, y el grupo se preparó para atacar en manada.
El Ataque Verbal
El grupo se acercó a Marta mientras Erik estaba ocupado hablando con un inversor.
Anabel fue la primera en asestar el golpe, mirando a Marta de arriba abajo.
—Vaya, prima —dijo con una sonrisa falsa y condescendiente—. ¿Quién te vistió? Pensé que Erik te contrataría un estilista de verdad y no a alguien de un mercado de segunda mano. Pero supongo que el dinero no compra el buen gusto, ¿verdad, Cenicienta?
Olivia se rio, acercándose con una copa de champán.
—No seas tan dura, Anabel. Ella es… exótica —dijo, enfatizando la palabra con un tono viperino.
Su mirada recorrió la piel de Marta—. ¿Qué haces con tu piel mestiza, querida?
¿Te has aclarado el tono, no? Se nota el esfuerzo.
Pero, claro, los hombres como Erik se aburren fácilmente de ese tipo de cosas: usar y tirar.
Ya sabes que te queda muy poco. Aunque me sorprende que caiga en algo tan… voluble para seducir.
Otra amiga intervino, centrando el ataque en la reputación de Marta.
—Dicen que es hacker, ¿es cierto? Tanta habilidad para las redes… ¿y tan voluble para seducir a los hombres? O quizás la seducción fue el hack más exitoso, ¿verdad, Marta? Usar la debilidad de Erik para colarte en su vida. Ese es un arte de supervivencia que no se enseña en la High Society.
Las palabras, lanzadas con precisión cruel, buscaban humillar a Marta por su origen, su color de piel y su supuesta manipulación.
Atacaban en manada, intentando destrozar la fachada de la nueva pareja.
Marta, aunque herida por la crudeza, apretó los dientes, sintiendo la necesidad urgente de defenderse.