Mas allá de la realidad Capítulo 66 El Desayuno y la Realidad Inevitable
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Capítulo 66 El Desayuno y la Realidad Inevitable

La Salida

A pesar de la tensa mañana, los dos se prepararon para el papel. Salieron juntos del balneario para desayunar en un famoso bar cercano, conocido por su exclusividad y por ser un punto clave para las celebridades. Era el lugar perfecto.

Tal como esperaban, los paparazzi no tardaron en aparecer, alertados por el coche de lujo de Erik.

Comenzó el espectáculo. Salieron del coche cogidos del brazo, con sus cuerpos en una cercanía estudiada. Caminaban despacio, mirándose directamente a los ojos, fingiendo un enamoramiento total para las cámaras.

El Deshielo

Pero ¿realmente estaban fingiendo?

La cercanía, el calor de su mano sobre el brazo de ella, el olor de su colonia…

Marta sentía que se derretía bajo la intensidad de sus miradas penetrantes.

Él, por su parte, estaba cautivo en la suya, incapaz de desviar la vista; la desesperación de la noche anterior reemplazada por la necesidad de tenerla cerca.

Mientras posaban, Erik hizo un gesto pequeño pero devastador: sin apartar la mirada de los ojos de Marta, le acarició la mejilla, descendiendo suavemente hacia el cuello.

El contacto fue suave, público y completamente íntimo. El corazón de ella pareció salirse del pecho, martilleando contra sus costillas. Sintió la piel erizarse y una bandada de mariposas descontroladas en el estómago. La intensidad fue tan abrumadora que debilitó su postura.

El Pequeño Accidente

La emoción la afectó físicamente. Parecía que hasta sus rodillas quedaron flojas y, en un paso en falso, se torció levemente el pie, un recuerdo fugaz de su primer encuentro.

Erik reaccionó en una fracción de segundo.

La sostuvo con cuidado y firmeza, ignorando los flashes de las cámaras.

Se inclinó sobre ella, no para besarla con pasión, sino para darle un tierno beso en la frente, el gesto que simbolizaba su amor protector, mientras la ayudaba a recuperar el equilibrio.

Las cámaras capturaron el momento perfecto de la pareja: la devoción del millonario por su joven novia, la preocupación, el gesto protector.

Habían conseguido la foto que silenciaría cualquier rumor.

Pero, en ese breve instante de contacto, Marta supo que, si bien el anuncio era una farsa, los sentimientos que él provocaba eran completamente reales.