Mas allá de la realidad Capítulo 57 La Pesadilla
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Capítulo 57 La Pesadilla

Mientras Marta se sumergía en el caos digital para encontrar paz, Erik se estaba volviendo loco en el vacío de su ático.

Había intentado contactar a sus amigos, a su equipo de seguridad y a Celia, pero nadie tenía noticias o simplemente no querían que él supiera su paradero.

Su mente, habituada al control total, no podía aceptar la desaparición.

«Seguro que se esconde de mí», se decía, sintiendo que Marta le imponía un castigo justo.

Se sentía profundamente culpable por su reacción desmesurada y, sobre todo, por haber gritado la orden de expulsión. «¿Cómo se pudo ir sin más?», se preguntaba, ignorando que él mismo le había entregado el billete de salida.

Su cabeza daba vueltas y más vueltas, atormentada por la imagen de Evelyn en la sala de RV y la cara de terror de Marta al salir. Finalmente, el agotamiento emocional lo venció y se durmió en el sofá.

La Pesadilla del Abandono

La paz fue breve. Se despertó de repente de madrugada a causa de una pesadilla que revivía su mayor trauma.

En el sueño, Marta corría en un espacio infinito y, por mucho que intentaba tocarla, no lo conseguía.

Ella siempre se alejaba, con los ojos llenos de miedo, hasta que desaparecía en un abismo tridimensional infinito de Realidad Virtual que no podía controlar…

Se levantó bañado en sudor. El dolor de la pérdida, revivido y amplificado, era insoportable.

El Regreso del Combate

Marta, por su parte, regresó a su piso al amanecer. Estaba cansada, con el cuerpo magullado por las horas en la silla del ordenador, pero con una satisfacción profesional que el amor no le había dado.

Sin embargo, en cuanto cruzó el umbral de su casa, la paz se rompió. Seguía muy molesta, enfadada por la dureza de Erik. El recuerdo de sus brazos firmes y la pasión de la noche anterior chocaba violentamente con la imagen de su rostro desencajado y su grito de rechazo.

De repente, no podía reconocerlo en esa persona tan feroz que le gritó que se fuera…

Se dio cuenta de que el Erik tierno y vulnerable que ella amaba era una faceta que podía desaparecer en un instante, revelando una furia y un control que eran inaceptables. Su amor se había enfrentado a un hombre roto, y ella no estaba segura de querer seguir pagando el precio de su curación.