Mas allá de la realidad Capítulo 54 La Búsqueda Desesperada
50%

Capítulo 54 La Búsqueda Desesperada

La Partida sin Rastro

Erik salió corriendo de su ático, bajando las escaleras de dos en dos, a pesar de que sabía que el ascensor sería más rápido.

El pánico se había apoderado de él. Estaba en la calle, pero Marta ya no estaba.

Había desaparecido en el laberinto de la ciudad con la misma rapidez con la que había entrado en su vida.

La llamó, pero su móvil, agotado por la búsqueda del cargador, estaba apagado.

Corrió de vuelta al ático y se dirigió a su asistente de confianza, Leo, que estaba trabajando en su oficina.

—Leo, vamos. ¡Tenemos que encontrar a Marta! Necesito saber si ha pasado por seguridad, si ha cogido un taxi, cualquier cosa.

Leo, que nunca había visto a su jefe en tal estado de desesperación, se puso inmediatamente en marcha.

La Disculpa

El primer impulso de Erik fue ir al apartamento de Marta. Se subió al coche y se dirigió a su puerta con la esperanza de poder reparar algo, pedir disculpas y traerla de vuelta a casa para el anuncio del compromiso.

Llegó a su modesto apartamento y llamó. Ella no contestó.

Recordó la clave que le había entregado en un momento de confianza. Entró usándola, sintiendo que invadía un espacio que ella ya no quería compartir.

La sala de estar estaba en silencio. No había rastro de ella. ¿Dónde habrá ido?

Se volvió loco. La desesperación se transformó en rabia impotente.

El Retorno de la Evidencia

Erik volvió al ático. Las horas pasaban y la hora de la gala se acercaba.

Esperó un tiempo muerto de culpa y ansiedad. Al no aparecer, llamó a Leo.

—Leo, sigue vigilando todos los canales. Tráemela como sea cuando aparezca. Necesito que esté aquí. Esto no puede ser un fracaso.

El miedo al fracaso público se mezcló con el miedo a la pérdida personal. Se sintió totalmente perdido. Él fue impulsivo, sí, pero ella también al irse así. Ahora recordaba: él mismo la había echado, aunque solo del espacio no permitido. Ella se había ofendido…

Erik se quedó mirando la cama de ella, el único testigo de la mujer que había expulsado por un fantasma. Aún quedaban bastantes horas hasta la fiesta, horas que se sentirían como un infierno.