Mas allá de la realidad Capítulo 51 La Verdad Chocante
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Capítulo 51 La Verdad Chocante

La Inmersión en la Realidad Virtual

La curiosidad venció la prudencia de Marta. Había encontrado la clave del enigma de Erik y la verdad estaba a un botón de distancia. Se acercó al panel de control de la cápsula. El sistema se activó con un zumbido bajo y el display holográfico parpadeó.

El mundo real de cristal y lujo se disolvió en una explosión de color.

Mientras esperaba a que cargara el juego, de repente apareció un entorno idílico: un jardín bañado por el sol, con césped perfectamente cuidado y el aroma virtual de las rosas.

En una silla de mimbre había una hermosa mujer, muy joven, con el pelo castaño y rizado, leyendo una revista. Era la encarnación de la inocencia y la belleza serena. Era Evelyn. Todo era un entorno holográfico que parecía tan real…

Cuando Marta se movió en el entorno virtual, la mujer levantó la cabeza y la miró. Sus ojos eran claros, cálidos y, extrañamente, vacíos. La voz era dulce, programada.

—Hola —dijo Evelyn—. ¿Quién eres?

El tono era ligeramente confuso, ya que la máquina reconocía que no era Erik.

El Diálogo Congelado

Marta sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el aire acondicionado. Respondió, sintiendo la irrealidad de la situación.

—Hola, soy Marta —dijo ella—. ¿Y tú?

Evelyn sonrió, una sonrisa radiante, pero su mirada no cambiaba de profundidad.

—Soy Evelyn, la prometida de Erik. Pronto nos casaremos. Estamos planeando la boda aquí en el jardín. ¿No es genial?

El corazón de Marta dio un vuelco. La simplicidad del software contrastaba con la complejidad de la tragedia.

—Encantada, Evelyn —respondió Marta, forzando una sonrisa—. Sí, es… genial.

Evelyn, ignorando la respuesta, se inclinó ligeramente, con la curiosidad de un niño.

—Marta, él me ha hablado algo sobre ti… ¿Dónde está Erik? Prometió que íbamos a elegir las flores para la recepción. ¿Vendrá pronto?

Marta sintió que algo en su interior se rompía. Su corazón latía con fuerza por celos y miedo a perderlo. No esperaba que él tuviera una prometida. No entendía el juego. A lo mejor ella estaba lejos. ¿Lo había abandonado? ¿O simplemente la estaba esperando para que regresara?

La Comprensión del Infierno

Marta se quedó helada. Un juego absurdo, diseñado para cumplir una única función: la repetición de momentos idealizados, aunque Evelyn era un robot de inteligencia artificial que aprendía muy rápido y solo un reflejo holográfico bastante real.

En ese instante, Marta entendió de repente el comportamiento de Erik: Evelyn era su prometida. Lo que significaba que la había perdido justo antes de casarse, en el punto de no retorno.

El laberinto virtual no era un juego para ganar dinero; era su santuario del dolor, su único lugar seguro.

La regla de los “tres meses”: Erik no podía tener una relación que se acercara al compromiso, porque eso lo devolvía al momento de la pérdida de Evelyn, al dolor insoportable de la boda rota.

El rechazo al amor: él no era un mujeriego por diversión; era un hombre aterrorizado de la permanencia y de la entrega total. O simplemente la estaba esperando.

Marta sintió cómo el aire se le iba de los pulmones.

Se había enamorado de un hombre que vivía en un infierno autoimpuesto, atrapado en un jardín virtual con el fantasma de su amor.

Su corazón era de Evelyn. Él no era un playboy; era una víctima.

Y ella, Marta, con su pasión y su honestidad, había entrado en el jardín como una amenaza real para su frágil paz. Observaba todo aquello con estupor.

El silencio del lujoso ático nunca le había parecido tan frío y tan real.