Capítulo 24 La Tierra y la Tecnología, el Silencio
El Refugio de la Tierra
El fin de semana pasó en un silencio total. Ni una llamada, ni un mensaje de Erik, ni siquiera una excusa formal por el descaro del collar. Marta, por su parte, no tenía la más mínima intención de comunicarse con él, convencida de que su rechazo había sido la única respuesta digna.
Aprovechó la tregua para hacer lo que más la conectaba con su realidad: ir a visitar a sus padres. Su origen modesto, la tierra y el trabajo manual, eran el ancla que la mantenía humilde y centrada.
Sus padres se alegraron de verla. Marta se había encargado de tecnologizar su campo, invirtiendo sus ganancias en utillajes agrícolas de última generación, mejores métodos de almacenamiento y control de plagas.
Aunque ella preferiría que dejaran de trabajar, sus padres eran jóvenes de espíritu y no querían parar.
Gracias a ella, su campo se había convertido en el más productivo de la zona, y ahora todos querían asociarse con ellos.
El triunfo de Marta no era solo en el mundo virtual, sino en la realidad más tangible.
El Círculo Vicioso de la Riqueza
Mientras Marta se reencontraba con sus raíces, Erik vivía en la frustración en su ático. El rechazo del collar y la furia de ella lo tenían acorralado. Ni siquiera sabía en dónde se había equivocado, era lo peor…
Tantos años haciendo lo mismo con las mujeres lo habían dejado sin habilidades sociales genuinas.
No estaba acostumbrado a tener en cuenta sus deseos y preferencias.
Para él, el juego siempre había sido simple: el precio correcto conseguía lo que quería y no quería sentimientos.
Cuando compró el collar, sabía que jamás había gastado tanto dinero en una mujer y, aun así, le pareció poco para ella.
Él tenía dinero. «¿Qué más da el precio? ».
No esperaba este rechazo tan brusco después de lo íntimo que había sido el día en la playa: los jugueteos en el agua, piel con piel, el beso evitado por poco.
Sabía que a ella le había gustado, y que solo fue la ola la que rompió la magia.
Luego el paseo largo, sin preocupaciones, mientras él miraba su boca hablar y solo quería besarla.
El Reconocimiento Negado
En diez años, Erik no había prestado tanta atención a nadie más que a Evelyn. Su corazón no había vuelto a latir tan fuerte y su mente ser tan llena de pensamiento hacia algún otro.
En un rincón oscuro de su mente, sabía que todo había cambiado en su vida desde el momento en que ella le tiró el batido encima e intentó torpemente limpiarlo. Solo unos segundos y todo se transformó.
Aun así, no estaba preparado para reconocer que se había enamorado de ella. El amor era una traición a su juramento a Evelyn, una puerta al dolor que no quería volver a abrir.
No sabía cómo disculparse con ella. Cada vez que tomaba el teléfono para llamarla o escribirle un mensaje, se arrepentía inmediatamente, porque no encontraba las palabras. No sabía cómo actuar para no ofenderla otra vez...
El CEO más brillante de la industria tecnológica estaba paralizado, incapaz de comunicarse con la mujer de quien, sin admitirlo, se había enamorado. El silencio era su nueva armadura y, sin saberlo, la munición perfecta para la impaciencia de Marta.