Capítulo 19 El Compromiso de los Números y la Firma Oficial
La Estrategia del Empate
Erik salió del despacho de Marta con su mente aún vibrando con la mezcla de furia, admiración y deseo. La humillación pública se había consolidado con la humillación financiera y personal. Sin embargo, su instinto de gamer y estratega de negocios prevaleció: no podía perder a Marta.
Leo, acostumbrado a las directivas de alto riesgo de su jefe, se puso manos a la obra.
El Desgaste de la Negociación
A lo largo de las siguientes horas, la negociación se trasladó al campo de batalla de los asistentes. Leo, el guardián de la frialdad de Erik, se enfrentó a Celia, la secretaria de Marta, la defensora de su genio y su modestia.
La batalla fue intensa. Marta, aunque agotada por el esfuerzo emocional, se mantuvo firme en el 75 %, pero Celia negoció con la precisión de una cirujana.
Finalmente, con la autorización de sus respectivos jefes, llegaron a un punto de compromiso final que se sintió como una victoria para ambos lados.
El acuerdo se cerró en un 68/32, una cifra que reconocía el valor inmenso de la tecnología de Marta, pero que permitía a la empresa de Erik mantener un control financiero significativo sobre el proyecto global. Todas las cláusulas de «buen trato» y penalización impuestas por Marta fueron aceptadas.
El Acto Oficial
El acuerdo se cerraría con una firma oficial pública, como correspondía a una colaboración de esta magnitud.
Se decidió que el acto se llevaría a cabo en la sede de la oficina de Erik, un gesto de formalidad que confirmaba la seriedad del proyecto. Se cursaron invitaciones a todos los profesionales participantes, a los inversores clave y a los socios para que asistieran a la ceremonia.
Para Marta, era una oportunidad más para demostrar su valía y la seriedad de su empresa, la niña que había superado a los gigantes.
Para Erik, era la última oportunidad de recuperar la compostura, de presentarse como el anfitrión y de mirar a Marta a los ojos sin que la imagen de la ducha o el recuerdo de la bofetada lo doblegaran.
El juego de poder había terminado en un empate técnico. El juego de la seducción estaba a punto de reiniciarse en el territorio de él.