Mas allá de la realidad Capítulo 17 La Cita
16%

Capítulo 17 La Cita

La Obsesión y el Depredador

Los días siguientes fueron una tortura para Erik. Su mente estaba totalmente controlada por la imagen de Marta recién salida de la ducha, con la ropa mojada dibujando cada detalle de su cuerpo menudo. Se volvía loco con este pensamiento obsesivo.

Siempre había buscado mujeres que se resistieran al principio, pero con Marta el deseo era diferente.

Era más crudo, más intenso. Por primera vez, sentía el verdadero deseo del depredador preparando el ataque a su presa, mezclado con una extraña ternura.

Aún no tenía claro quién iba a capturar a quién, porque desde que la había besado en el ascensor se sentía atrapado por ella.

La Vergüenza y la Oportunidad

Marta estaba inmersa en una profunda vergüenza al día siguiente.

Al revisar su móvil, se dio cuenta del horror: el mensaje pidiendo ayuda con la comida se lo había enviado a Erik, no a Celia.

Él había ido a su casa, le había llevado la comida y la había visto en su estado más vulnerable.

«¿Por qué lo hizo?», se preguntaba, luchando contra la vergüenza y una creciente fascinación.

Unos días después, recibió la invitación formal para discutir la futura colaboración. El mensaje era formal, pero directo desde el teléfono personal de Erik, y le daba a elegir el lugar.

Marta, recuperando su espíritu de hacker audaz, eligió el lugar y la hora, mencionando los temas de la colaboración.

Había elegido un despacho de su propia empresa.

De hecho, había cedido su propia oficina a Celia y las salas anexas, pero había reservado el despacho para esta reunión.

Era una jugada maestra de cambio de poder.

El Despacho del CEO

Marta llegó con antelación a su empresa.

Al entrar, las nuevas recepcionistas (que no eran las mismas insolentes del lobby de Erik, pero actuaban con el mismo rigor) le pidieron identificarse.

Marta sacó su tarjeta de acceso y la pasó por el lector.

La luz se puso inmediatamente en verde, la puerta de cristal se abrió con un suave clic, y la recepcionista se echó un paso atrás, sin preguntar nada más, simplemente dejándola pasar.

Era la confirmación silenciosa de su estatus.

Erik llegó puntual. Cinco minutos antes, había avisado a Celia de que estaba esperando en la sala de juntas anexa. Su asistente le había dicho que la empresa de Marta era «modesta, pero tecnológicamente avanzada».

Al entrar en el edificio y ver las instalaciones, Erik se sorprendió.

El diseño minimalista, la tecnología punta y la atmósfera vibrante de los jóvenes hackers eran impresionantes.

La diferencia entre este lugar y el pequeño piso de Marta era abrumadora, lo que solo profundizaba su confusión sobre la verdadera identidad de la joven.

Marta le esperaba sentada detrás de la gran mesa de su oficina. No estaba en vaqueros, sino con un conjunto de pantalón, de negocios elegante pero cómodo, su cabello recogido en una trenza pulcra que le daba un aire de autoridad juvenil.

Cuando Erik entró, Marta no se levantó. Le miró con una sonrisa profesional y le invitó a tomar asiento. El CEO más poderoso de la industria estaba ahora en el despacho de la joven que había intentado comprar y quien le había llamado «viejo». El juego de poder había cambiado radicalmente.

Marta tiene la ventaja. Erik está confundido, deseoso y humillado.