Mas allá de la realidad Capítulo 7 La Cita Olvidada y el Vestuario de Combate
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Capítulo 7 La Cita Olvidada y el Vestuario de Combate

El Ensayo de la Elegancia Casual

Marta se plantó frente a su espejo de cuerpo entero. A pesar de su promesa a Celia de «algo más formal», su sentido de la comodidad y su aversión a las convenciones ganaron la batalla.

Dejó en el último instante el vestido de lado porque le hacía sentir incómoda.

Para las fiestas, había creado su propio concepto de «elegancia de combate»:

Vaqueros: No eran vaqueros comunes, sino unos vaqueros de alta costura, de un tejido oscuro y corte impecable que se ajustaba a sus formas.

Blusa: Una blusa súper elegante y fluida, con un sutil juego de brillos, un diseño personalizado por el diseñador más famoso y de moda.

Era, literalmente, única en el mundo, un guiño a su estatus sin sacrificar la comodidad.

Calzado: Los tacones fueron descartados con un bufido.

En su lugar, optó por unas zapatillas casuales de diseñador, perfectamente conjuntadas.

Por un impulso inusual, se puso un poco de pintalabios, un tono suave que realzaba la perfección de su boca. ¿Bolso? ¡Jamás! Su móvil iría en el bolsillo trasero de sus vaqueros.

Contenta con el resultado, se hizo un guiño en el espejo y sonrió para ella misma, y puso morritos apuntando con el dedo a su reflejo. La confrontación con la élite corporativa sería en sus propios términos.

El Olvido Caótico

El ensayo la había entretenido. Ahora, solo quería salir a dar una vuelta para despejar la mente, el pequeño ritual que usaba antes de las grandes negociaciones.

Eran las 13:00, hora de la comida. Se cambió de nuevo a su ropa del día a día, que era más o menos lo mismo pero sin brillos ni elegancia.

Estaba abriendo la puerta cuando su móvil vibró con una llamada entrante: era Celia, su secretaria.

• «¡Marta! ¿Ya saliste para el hotel? Te he estado llamando».

Marta se quedó helada:

• «¿Hotel? Celia, ¿de qué hablas?».

• «¡La cena! ¡Marta, la cena con el señor Dubois! Te lo recordé esta tarde. Dijo que era muy importante hablar de la inversión en tu start-up. Te está esperando en el Hotel Universo».

Marta se golpeó la frente con la palma de la mano. Con la adrenalina del incidente del batido y la preparación de su vestuario, había olvidado por completo la comida de negocios que Celia le había agendado con uno de los tiburones de la industria.

• «¡Oh, no, Celia! ¡Lo siento! Soy un desastre. Voy para allá. Dile que estoy en camino, cinco minutos».

Colgó el teléfono. No había tiempo para cambiarse. Los vaqueros y la camiseta que llevaba puestos tendrían que servir para el Hotel Universo, uno de los más lujosos de la ciudad. Su vida profesional era un genio; su vida personal, un caos.

El Escape

Marta se puso una chaqueta ligera y tomó las llaves. No tenía idea de la magnitud del problema que se avecinaba. El Hotel Universo era famoso por su discreción, su servicio impecable y, sobre todo, por albergar eventos de alto perfil de la industria tecnológica.

Mientras se dirigía al taxi, la casualidad (o el destino) se puso en marcha.

En el mismo Hotel Universo, en un salón privado, Erik estaba cenando con Leo y unos inversores de Silicon Valley. Había decidido celebrar en la intimidad su éxito reciente antes de la gran fiesta.

El escenario estaba listo para un reencuentro que sería mucho más íntimo e incómodo que una simple fiesta de gala.

Ahora Marta va de camino al Hotel Universo.