Más Allá de la Raya (DC Jake Tanner 6) Capítulo 88
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Capítulo 88

BIENVENIDO

S eis meses después

Había pasado poco más de medio año desde que La Cábala había desaparecido, desde que Jake había sido exonerado y desde que todo se había zanjado. Pero no había motivos para celebraciones.

La investigación sobre la red de corrupción de La Cábala era amplia y de gran alcance.

En los últimos doce meses, la Serious Organised Crime Agency había identificado y arrestado a treinta individuos más que formaban parte de la red de La Cábala, desde los guardias de prisiones corruptos que habían permitido escapar de la cárcel tanto a Henry Matheson como a Georgiy ‘The Farmer’ Ivanov (se había producido una búsqueda y captura a nivel nacional tras la desaparición de The Farmer, pero seguía sin haber rastro de él, y Jake dudaba que lo hubiera alguna vez), hasta los informáticos de Bow Green y de la policía de Surrey que habían ayudado a Lindsay Gray a salirse con la suya durante tanto tiempo.

Ahora que la policía conocía su nombre, habían podido investigar sus veinte años de carrera como oficial de policía.

Nadie estaba a salvo de la investigación que se les venía encima, incluidos aquellos que ya habían fallecido o estaban jubilados.

Jake había ayudado en todo lo que había podido; le había dado a la SOCA casi todo lo que sabía, manteniendo los detalles sobre Martha al margen de la investigación, pero después de eso, había decidido que no quería tener nada más que ver con el asunto.

Ese capítulo de su vida había terminado y estaba listo para empezar uno nuevo.

Todo en nombre de pasar página.

Así que, cuando recibió un correo electrónico diciéndole que llegaba tarde a una reunión que no sabía que tenía, se levantó de un salto de la silla y se apresuró hacia la sala de la tercera planta.

El mensaje de Darryl había sido críptico y solo contenía los detalles básicos. Se detuvo ante la sala de reuniones. Se recompuso. Inspiró. Expiró. Llamó a la puerta.

Un momento de silencio.

—Adelante —dijo la voz al otro lado.

Jake abrió la puerta. Caminando hacia él había un hombre al que no había visto nunca. Jake le estrechó la mano.

—Detective Tanner —dijo el hombre. Era corpulento, tan ancho como la puerta, y alto, superando la estatura de Jake por unos cuantos centímetros—. Gracias por acceder a reunirse con tan poca antelación.

—No hay de qué.

Mientras Jake se sentaba, se fijó en Darryl al otro lado de la sala, sirviéndose una taza de café. —¿Quieres uno? —preguntó.

—No, gracias.

Ambos hombres se sentaron frente a Jake e, inmediatamente, este se temió lo peor.

—Supongo que se preguntará por qué le hemos pedido que venga. —preguntó el misterioso hombre.

—Me ha leído el pensamiento.

—Bien. Mi nombre es Mamadou Kuhoba, superintendente jefe de la SO15, el Mando Antiterrorista. No nos conocemos, ¿verdad?

Jake rebuscó en su memoria. Parecía imposible que se hubieran conocido, pero no quería molestar al hombre de entrada. —No, creo que no, señor.

—¿Ha oído hablar alguna vez de mí?

Jake negó con la cabeza.

—Pues yo sí he oído hablar de usted. —Mamadou bebió de su taza—. ¿Cómo se siente? ¿Qué tal la herida de la puñalada?

—Casi curada del todo, señor, aunque ha quedado una buena cicatriz.

—Algo que enseñar a los nietos.

Jake sonrió. —Desde luego.

—¿Y qué tal se está adaptando de nuevo?

—Nada mal. Pero me gustaría centrarme en hacer más cosas.

—Me alegra que mencione eso, Jake. De hecho, esa es la razón por la que estoy aquí.

—Mamadou se reclinó en su silla y palmoteó—.

Darryl y yo hemos estado charlando recientemente.

Hemos estado hablando de usted, Jake. De lo dedicado que es.

De su compromiso para lograr un cambio en esta ciudad.

De cómo no permite que nada, ni nadie, se interponga en ese camino.

Lo cual me hizo pensar... ha quedado vacante un nuevo puesto en mi equipo de la SO15, y creemos que usted encajaría a la perfección.

Jake se quedó estupefacto. ¿Un nuevo puesto?

Ese era el nuevo capítulo que necesitaba.

Una parte de él siempre se había sentido intrigada por el misticismo y el secretismo de la lucha antiterrorista.

Para él, era una de las formas definitivas de labor policial: librar las calles de la peor calaña de criminales.

—Tendría el mismo sueldo —continuó Mamadou, interrumpiendo su hilo de pensamientos—, y el trabajo sería más exigente tanto física como mentalmente.

Sin embargo, no se lo habríamos pedido si no creyéramos que es capaz.

Tendría que someterse a algo de fisioterapia para asegurarnos de que está en forma para ello, pero aparte de eso, creemos que está listo para empezar.

—Yo... no sé qué decir.

—Debería empezar por darle las gracias a Darryl. —Mamadou se volvió hacia su colega—. Él es quien le ha propuesto.

Jake abrió la boca, pero lo interrumpió.

—No te pongas sentimental conmigo, Jake.

Se te echará de menos en la CID, si decides aceptarlo, pero creo que estás preparado.

Y creo que ya va siendo hora de que cambies de aires; creo que será lo mejor para ti.

Todo ha quedado acordado por ambas partes; solo necesitamos que presentes la solicitud de traslado, pases por el trámite habitual y después, en unos meses, serás un miembro de pleno derecho de la SO15.

—No tiene que tomar una decisión ahora mismo. Tiene tiempo para pensárselo si quiere —añadió Mamadou.

—Ah, y hay otra petición particular también —añadió Darryl.

—¿Cuál?

—Ashley... ha dicho que tienes que mantener el contacto. Una de sus exigencias, no mía.

Todos rieron.

Mamadou habló primero. —Entonces, Tanner, ¿qué me dice?

No le hizo falta mucha deliberación. Un segundo después, tenía la respuesta.

—Sí, acepto. Acepto el puesto.

Mamadou se levantó y estrechó la mano de Jake. —Bienvenido al equipo.