Mareas de Sangre Capítulo 91
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Capítulo 91

El cierre de Quiroga

La sentencia firme del caso Quiroga llegó en enero del tercer año, cuando el Tribunal Supremo desestimó el recurso de la defensa. Las condenas quedaron confirmadas: diecinueve años para Quiroga, seis para Seoane, cuatro para el concejal Pampín.

Elena lo supo por un mensaje de Salinas: 'Confirmado. Quiroga en firme.'

Respondió: 'Bien.'

Era lo correcto. Era lo que las pruebas y el proceso habían construido durante dos años y medio. Era lo que Lucía Andrade y Raquel Sousa e Irina Kovacs y las otras mujeres del 'Estrella del Sur' merecían que fuera.

Esa tarde llamó a Manuel Andrade, el padre de Lucía. Era la primera vez que llamaba directamente desde el hospital de Málaga más de dos años atrás.

El hombre tardó en reconocer su voz. Cuando lo hizo, hubo un silencio.

—Quiroga —dijo Elena. —Condenado en firme. Ya no puede recurrir más.

Otro silencio.

—Gracias —dijo Manuel Andrade. Y luego: —Lucía hace las prácticas de verano en el hospital de A Coruña este año.

—Me alegra saberlo.

—Es buena estudiante. Siempre lo fue. —Una pausa. —Gracias, inspectora. Por haberla encontrado.

Elena colgó y miró la pared de su despacho. No el despacho de la jefatura de A Coruña donde había empezado esto. El despacho propio en Madrid que Montoya le había conseguido y que ya no parecía provisional.

En la pared había un mapa de España con puntos de colores: los casos activos, los cerrados, los que seguían en proceso.

Era el tipo de mapa que en las películas se ve en los cuarteles generales de los malos.

En la realidad, era el tipo de mapa que tienen las personas que gestionan muchos casos simultáneos y necesitan una representación visual para no perder el hilo.

Había muchos puntos.

Miró el punto de A Coruña. Lo que había empezado allí, una noche de noviembre con una llamada de Montoya, había generado un mapa de puntos que cubría media España y llegaba a Portugal y Marruecos.

Era el resultado de lo que pasa cuando se tira del primer hilo con suficiente cuidado.

Tomó el rotulador y marcó el punto de Málaga con una X. Quiroga en firme. Ese hilo cerrado.

Quedaban otros.

Siempre quedaban otros.

Eso no era fracaso. Era el trabajo.