Capítulo 89
La investigación conjunta
La investigación conjunta que se abrió en octubre reunió por primera vez bajo un mismo paraguas los expedientes del corredor de personas y el corredor de armas: los casos de A Coruña, Málaga, Bilbao, Algeciras, Oporto y Nador.
Era un expediente de dimensiones sin precedentes en la UDEV, que requirió la designación de un juez del Juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional.
Elena fue nombrada coordinadora de la investigación. Era un nombramiento que llegó con más trabajo del que ya tenía y menos recursos de los que habría necesitado, que era la regla general de todos los nombramientos.
Lo aceptó.
La primera reunión de coordinación de la investigación conjunta se celebró en la sede de la Audiencia Nacional en Madrid, una mañana de octubre gris con lluvia de los días que en Madrid son más infrecuentes de lo que debería.
Asistieron: Elena por la UDEV, Ferreiro en representación de A Coruña, Salinas de Málaga, Rojas de Cádiz, Espinosa de Marbella, el fiscal del caso Bilbao, el representante de Europol y, por videoconferencia, Carvalho de Oporto y Benali de Nador.
Era la primera vez que todas esas personas estaban juntas, aunque fuera en formato mixto.
Elena les presentó el mapa completo de lo que sabían: la estructura dual de la red, las conexiones entre los distintos nodos, los vínculos entre tráfico de personas y tráfico de armas, el papel de los facilitadores institucionales en varios países.
Habló durante cuarenta minutos. Cuando terminó, el juez de instrucción, un hombre de sesenta años con esa combinación de escepticismo e interés que tienen los buenos jueces, hizo una sola pregunta:
—¿Qué queda por demostrar?
—La conexión directa entre los dos corridos a nivel de organización superior. Tenemos indicios de que existe. No tenemos todavía la prueba que la establezca de manera inequívoca.
—¿Cómo la obtiene?
—A través de la investigación conjunta que proponemos. Compartiendo datos de manera sistemática entre los equipos que ya tienen expedientes individuales.
El juez asintió.
—Autorizado. Presenten el plan de investigación en el plazo de quince días.
Quince días para diseñar el plan de investigación más ambicioso que Elena había liderado en su carrera.
Era exactamente el tipo de reto que le importaba.
Cuando salió de la Audiencia Nacional, Ferreiro caminaba a su lado.
—¿Cómo te sientes? —preguntó él.
Era la primera vez que Ferreiro le hacía esa pregunta.
Elena lo pensó durante un segundo.
—Como al principio de un caso grande —dijo.
—¿Bien o mal?
—Las dos cosas. Como siempre al principio.
Ferreiro asintió.
—Siempre al principio —repitió. Y en su voz había algo que en Ferreiro era elocuente: el reconocimiento de alguien que ha estado en muchos principios y sabe que ese sentimiento, esa mezcla de bien y mal, es la señal de que el trabajo vale la pena.