Capítulo 88
El último eslabón
La información sobre el eslabón que faltaba llegó de donde menos lo esperaba: de Lucía Andrade.
Eran finales de septiembre del segundo año. Lucía había vuelto a la universidad, había pasado el verano en Lugo con su familia, había retomado la vida con esa resiliencia que tiene la gente joven cuando decide que su historia no va a terminar con lo peor que le ha pasado.
Mandó un mensaje a Elena un lunes: 'Inspectora. Sé que esto puede ser una tontería pero hay algo que nunca le conté porque no sabía si importaba. ¿Puedo llamarla?'
Elena respondió inmediatamente: 'Llama cuando quieras.'
La llamada llegó esa tarde. Lucía tenía la voz de alguien que ha estado pensando mucho en lo que va a decir.
—Cuando estaba en el almacén de Málaga —dijo— oí conversaciones entre los hombres que nos vigilaban.
Una noche uno de ellos recibió una llamada y habló durante mucho tiempo.
Yo estaba fingiendo dormir. El hombre decía que había un problema con 'el material del norte' y que había que esperar instrucciones de 'Hicham'.
Elena se incorporó en la silla.
—¿Dijeron Hicham?
—Sí. Y también dijeron que Hicham iba a 'venir a ver la mercancía' antes de moverla al destino final.
—¿Cuándo ocurrió esa conversación?
—Cuatro o cinco días después de que me trajeran. Antes del rescate.
Elena calculó. Cuatro o cinco días después del traslado de Lucía al almacén de Málaga. Eso situaba la conversación en un período en que la investigación ya estaba activa en Málaga.
—Lucía. ¿El hombre del que hablaban, Hicham, ¿llegó alguna vez al almacén mientras estabas allí?
—No lo sé. No pude ver quién entraba. Solo escuchaba.
—¿Hay algo más que recuerdes de esa conversación?
Una pausa.
—Una cosa. El hombre que hablaba dijo que 'Hicham tenía contacto directo con el señor de Bilbao'. El señor de Bilbao.
Larrea. El caso Bilbao-Oporto. Tráfico de armas.
La conexión que nadie había visto: tráfico de personas y tráfico de armas. Dos corridas distintas. La misma red.
Elena llamó a Soto inmediatamente.
—Necesito que cruces los registros de comunicación de todos los expedientes activos y cerrados de los últimos dos años. Especialmente los de Larrea en Bilbao y los de Quiroga en Málaga. Busca cualquier comunicación que hayan tenido con un número marroquí o con alguien llamado Hicham.
—¿Cuándo lo necesitas?
—Ayer.
Soto tardó tres días. El cruce de datos produjo un resultado: había un número marroquí que aparecía en los registros de comunicación de Larrea en dos ocasiones durante el período de mayor actividad.
El número, cuando se cruzó con lo que Benali tenía de Hicham Alaoui en Nador, era uno de los números que la DVT había asociado a Alaoui.
Alaoui. Larrea. Quiroga. La misma red con ramas distintas.
Elena llamó a Montoya.
—Rodrigo. El corredor de personas y el corredor de armas son la misma organización. Diferentes actividades, mismos facilitadores.
Hubo un silencio.
—¿Tienes pruebas?
—Tengo indicios. Suficientes para reabrir los expedientes bajo una investigación conjunta.
—Dame el informe esta semana.