Capítulo 74
La red marroquí
La conexión con las redes que operaban en el norte de África requería un tipo de investigación diferente: no el seguimiento de empresas pantalla o comunicaciones intervenidas, sino inteligencia de fuentes que conocieran el terreno desde dentro.
Era el tipo de trabajo que la UDEV no podía hacer directamente sin coordinación con servicios extranjeros.
La Dirección de Vigilancia del Territorio de Marruecos, el cuerpo policial encargado de la seguridad interior y de la lucha contra el tráfico de personas en el país, tenía un acuerdo de cooperación con la Policía Nacional española que en la práctica funcionaba con más fricción que fluidez pero que existía.
Montoya gestionó la coordinación. Le llevó una semana.
El contacto del lado marroquí era un inspector llamado Karim Benali, que llevaba cinco años en el área de tráfico de personas en la región del norte de Marruecos. Habló con Elena y Rojas por videoconferencia en la segunda semana de agosto.
—Conocemos el sistema que describe —dijo Benali en un español con acento francés que venía de años de formación policial.
—Las redes que organizan los cruces identifican a las personas vulnerables, especialmente mujeres jóvenes sin familia establecida aquí, y las pasan como información a los que operan en España.
Es un sistema coordinado desde hace años.
—¿Tienen identificadas las redes que operan en el norte de Marruecos?
—Identificadas parcialmente. El problema es que las redes cambian de estructura con rapidez. Cuando cerramos un nodo, en dos semanas hay otro.
—¿Hay algún nombre que se repita? ¿Un coordinador estable?
—Hay un nombre que aparece en varios expedientes como contacto de las redes del sur de España. Un hombre que llaman 'el Comerciante'. —Benali hizo una pausa. —No tenemos identificación concreta. Solo el apodo.
—¿Y en el lado español? ¿Hay algún nombre que aparezca en sus expedientes?
—Un nombre que escuché en una fuente hace unos meses. —Benali parecía estarse midiendo. —Veloso. Un hombre que coordinaba el recibo de las personas en España.
Elena y Rojas se miraron.
—Veloso está en proceso judicial en Portugal —dijo Elena. —Detenido hace cuatro meses.
—Entonces puede que el sistema esté reorganizándose. —Benali asintió desde la pantalla. —Si Veloso era el coordinador sur y ya no está, alguien ha tenido que tomar su lugar.
—¿O Veloso sigue operando desde la cárcel a través de intermediarios?
—Es posible. Las estructuras de este tipo no se desmantelan con la detención de una sola persona.
Era una realidad que Elena conocía. Pero escucharla de alguien en el otro extremo del corredor, desde el lado marroquí, le daba una dimensión diferente.
—Inspector Benali. Si identifican en su territorio al 'Comerciante' o a cualquier persona que pueda ser el nuevo coordinador del lado español, ¿pueden comunicárnoslo?
—Dentro de los protocolos de cooperación, sí.
—¿Y si hay una operación conjunta en aguas del Estrecho?
—Eso requiere coordinación al más alto nivel. Pero no es imposible.
Después de la videoconferencia, Rojas abrió una nueva página de su cuaderno.
—El corredor tiene tres niveles —dijo. —El norte de África, el cruce, y el destino en España y más allá. Hemos trabajado el nivel del destino con el caso de A Coruña y Málaga. Ahora estamos en el cruce. Y el nivel del norte de África...
—Es el que todavía no hemos tocado —dijo Elena.
—¿Alguna vez llegaremos a tocarlo?
Elena pensó durante un momento.
—Paso a paso.