Mareas de Sangre Capítulo 71
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Capítulo 71

Ana Rojas

Ana Rojas tenía treinta y seis años, era de Jerez de la Frontera y llevaba ocho en la UDEV, los últimos cuatro destinada en Cádiz.

Había llegado a la unidad desde la brigada de extranjería, lo que le daba una perspectiva sobre los flujos migratorios que complementaba lo que Elena sabía sobre las redes de trata.

Se conocieron por videoconferencia y luego en persona cuando Elena fue a Cádiz diez días después de la primera llamada.

El encuentro fue en las instalaciones de la UDEV en la capital gaditana, un edificio de los años noventa con vistas a la bahía que en agosto tenía la luz de las mejores postales de Andalucía.

—Las tres mujeres se llaman Aminata Diallo, Coumba Sow y Fatou Camara —dijo Rojas, directamente al grano desde el primer minuto.

—Las tres tienen entre diecinueve y veintidós años.

Las tres cruzaron el Estrecho en la misma patera hace tres meses.

Fueron registradas en el CETI de Ceuta, donde estuvieron diez días.

Luego las trasladaron a un centro de acogida en Algeciras.

—¿Y desaparecieron del centro de acogida?

—No exactamente. El centro de acogida de Algeciras tiene una capacidad para doscientas personas pero en ese período alojaba a trescientas cuarenta.

El seguimiento individual es mínimo. Las tres mujeres firmaron la documentación de salida del centro indicando que tenían alojamiento propio.

El protocolo es que la firma es suficiente.

—¿Y nadie verificó?

—El sistema no tiene recursos para verificar.

—Rojas lo dijo con la fatalidad de quien ha visto esa realidad demasiadas veces.

—La ONG que presentó la denuncia hace seguimiento voluntario de algunos casos.

Cuando intentaron contactar con las tres mujeres en la dirección que habían declarado, la dirección no existía.

—¿Hay cámaras en la salida del centro?

—Hay cámaras. Las hemos revisado. Las tres mujeres salen juntas un martes por la mañana. Fuera del centro, suben a un coche que las espera. El coche no tiene matrícula visible en el ángulo de la cámara.

Elena procesó esto.

—¿Hay alguna característica del coche?

—Blanco, de tamaño mediano, posiblemente un monovolumen. Es lo que tenemos.

Era poco. Era el tipo de arranque que prometía meses de trabajo.

—¿Hay otros casos similares en los últimos doce meses? Mujeres que hayan desaparecido de los centros de acogida.

Rojas abrió un archivo en su ordenador.

—En la provincia de Cádiz, cuatro casos más con características similares.

A nivel nacional, la Cruz Roja tiene documentados diecisiete casos en los últimos dieciocho meses.

Mujeres jóvenes, de origen subsahariano o magrebí, desaparecidas de centros de acogida en el sur de España sin rastro posterior.

Diecisiete casos. El número que Elena escuchó con esa mezcla de indignación y determinación que era la respuesta más útil en ese tipo de situaciones.

—¿La Cruz Roja ha denunciado esto formalmente?

—Han hecho informes internos. Han alertado al Ministerio. El Ministerio ha reconocido el problema pero los recursos para investigarlo...

—Son insuficientes. —Elena completó la frase. —De acuerdo. Rojas. Trabajamos juntas en esto. Tú conoces el terreno, yo conozco cómo funciona la red por lo que hemos visto en el norte.

—¿Crees que es el mismo corredor?

—Creo que es la misma estructura con un punto de entrada diferente. Ahora necesitamos ver si los destinos son también los mismos.

—¿Por dónde empezamos?

Elena miró la bahía de Cádiz por la ventana.

—Por el coche blanco.