Capítulo 70
El nuevo expediente
El lunes por la mañana, de vuelta en Madrid, había un nuevo expediente sobre la mesa.
Elena lo abrió con el café todavía en la mano, de pie, antes de sentarse.
Era el expediente de un caso que la unidad de Cádiz había marcado como posible conexión con las redes que ya había investigado: una denuncia presentada por una ONG de apoyo a personas migrantes en el Estrecho de Gibraltar, que alertaba sobre el desaparecimiento de tres jóvenes mujeres de origen subsahariano que habían cruzado el Estrecho en patera y cuyo rastro se había perdido en el sistema de acogida.
Tres mujeres. El Estrecho. El sistema de acogida con grietas.
El expediente tenía una nota de Montoya en la primera página: 'Para valoración. Posible conexión con corredor norte-sur ya documentado.'
Era una pregunta envuelta en un expediente. ¿Seguía el mismo corredor operando por otra vía, aprovechando el caos del sistema de acogida de migrantes?
Elena se sentó. Puso el café sobre la mesa.
Abrió el cuaderno de hojas cuadriculadas en la primera página en blanco.
Escribió: 'Caso 2025-UDEV-203. Desaparición mujeres migrantes. Cádiz-Estrecho. Posible conexión corredor.'
Luego llamó a Montoya.
—¿Has leído el expediente de Cádiz? —preguntó él antes de que ella dijera nada.
—Acabo de llegar. Sí.
—¿Qué piensas?
—Pienso que si el corredor tenía A Coruña como punto norte y Málaga como punto intermedio, el Estrecho es la entrada natural para las que vienen de África.
No necesariamente a través del mar, también a través de los sistemas de acogida que tienen recursos insuficientes para controlar todos los flujos.
—Eso es lo que teme la ONG que presentó la denuncia.
—¿Hay alguien de la unidad de Cádiz que lleve esto?
—Una inspectora que acaba de terminar un caso. Se llama Ana Rojas.
—¿La conoces?
—De reputación. Buena.
—¿Puedo coordinarlo con ella desde aquí o necesito ir a Cádiz?
—Las primeras semanas, coordinación remota. Si se confirma la conexión, necesitarás ir.
—De acuerdo. Dame el contacto de Rojas.
Colgó. Se quedó mirando el cuaderno con las primeras notas del nuevo caso. Tres mujeres en el Estrecho. El sistema de acogida. El corredor que quizás no había terminado con la detención de Quiroga sino que se había adaptado, como se adaptan siempre las estructuras que dependen de la demanda.
La satisfacción de los casos cerrados tenía siempre ese contrapunto: el conocimiento de que detrás de cada estructura desmantelada había otras que aprendían y se reorganizaban.
Era la razón por la que el trabajo no terminaba nunca.
Era también, de manera extraña, una de las razones por las que el trabajo importaba siempre.
Llamó a Ana Rojas. La inspectora de Cádiz descolgó al primer tono.
—Rojas.
—Vargas, UDEV Madrid. He leído el expediente de las tres mujeres del Estrecho.
—Bien. —La voz de Rojas era directa, sin preámbulos. Era un buen signo. —¿Cuándo empezamos?