Capítulo 68
Marta publica
Dos semanas después de la detención de Morante, Marta Solano publicó el segundo artículo. Era más extenso que el primero, más detallado, con documentación que el trabajo de investigación compartido con Elena y el equipo había permitido verificar con suficiente solidez.
El artículo describía la estructura financiera de Morante, las conexiones con las sociedades interpuestas, el mecanismo de blanqueo a través del mercado inmobiliario.
No nombraba a Volkov, a petición expresa de Elena que necesitaba que ese nombre no apareciera en los medios antes de que el proceso Europol avanzara.
Pero describía la existencia de 'inversores extranjeros de procedencia no verificada' de una manera que los lectores informados podían descifrar.
El artículo se publicó un domingo. Para el martes era el más leído de la semana en el periódico. Para el miércoles, otras publicaciones nacionales e internacionales lo habían recogido y amplificado.
El director de comunicación de Morante, que seguía trabajando aunque su cliente estuviera en prisión provisional, emitió un comunicado que negaba 'categóricamente' las acusaciones y reiteraba que la empresa tomaría 'todas las medidas legales necesarias'.
Nadie prestó demasiada atención al comunicado.
Elena leyó el artículo en el hotel de Marbella la mañana de su publicación. Lo leyó dos veces. Luego llamó a Marta.
—Buen trabajo —dijo.
—Buen trabajo el tuyo —respondió la periodista. —Sin lo que tenías tú, no habría podido publicar esto.
—Eso es discutible.
—No mucho. —Una pausa. —¿Sigues en Marbella?
—Hasta que se estabilice el proceso. Unos días más.
—¿Y luego?
—Madrid. Siempre hay algo en Madrid.
Marta Solano soltó algo que podría haber sido una risa o podría haber sido el reconocimiento de alguien que entiende el tipo de vida del que habla Elena.
—Cuando estés en Sevilla, avísame. Invito a comer.
—De acuerdo.
Esa tarde, Espinosa pasó por la comisaría con dos cañas y la expresión de quien ha terminado una etapa larga de trabajo.
—El juez ha ratificado la prisión provisional de Morante —dijo, poniéndole una caña delante. —El proceso seguirá su curso.
—¿Cuánto tiempo crees que tardará?
—Con los abogados que tiene, año y medio como mínimo antes del juicio oral.
—¿Y Saura, el periodista?
—Citado a declarar la semana que viene. Con el dinero que recibió y las comunicaciones, el fiscal está pensando en un cargo de complicidad.
Elena asintió.
Bebieron la caña mirando el mapa de la operación que Espinosa tenía pegado en la pared de su despacho. Era un mapa de la Costa del Sol con puntos rojos que señalaban las propiedades vinculadas a Morante.
—¿Cómo es tu trabajo normalmente? —preguntó Espinosa. —Quiero decir, sin un caso concreto que te traiga aquí.
—Parecido. Diferentes ciudades, diferentes casos. Siempre la misma estructura debajo.
—¿No cansas de la estructura?
Elena bebió un trago de caña.
—Me canso de que exista. No de investigarla.
Era, pensó, la respuesta más honesta que podía dar.
Espinosa la miró un momento y asintió, como si esa respuesta le dijera algo sobre el tipo de policía que era.