Mareas de Sangre Capítulo 60
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Capítulo 60

El cierre del corredor

La operación coordinada con Europol que desmanteló el extremo norte del corredor se produjo en marzo, cuatro meses después de la detención de Quiroga. Elena siguió la operación desde Madrid, en contacto permanente con Marta Klausberg en La Haya.

Las detenciones en Bélgica y Países Bajos se coordinaron para que fueran simultáneas y para evitar que la captura de unos alertara a los otros.

Doce detenidos en total: el hombre identificado como el Receptor, que resultó ser un empresario belga de origen albanés de cincuenta y dos años llamado Enver Duka, y once personas de su entorno directo en la red.

La operación en el norte desarticuló la estructura de recepción que hacía que el corredor tuviera sentido económico: sin destino, el tráfico de personas se convierte en un negocio sin comprador.

Con Quiroga en proceso en el sur y Duka detenido en el norte, la red principal del corredor quedaba sin cabeza en ambos extremos.

No significaba que el problema desapareciera.

Los corredores de trata son, por su naturaleza, más resilientes que las organizaciones que los operan en un momento dado: las rutas permanecen aunque los operadores cambien.

Pero significaba que esa estructura concreta, construida durante años, con esas personas concretas, dejaba de funcionar.

Elena recibió la noticia de las detenciones en Bélgica a través de Klausberg a las seis de la mañana de un miércoles. La leyó desde la cama, en su apartamento de Lavapiés, con el café sin hacer todavía.

Lo leyó dos veces.

Luego se levantó, hizo el café y lo bebió de pie en la cocina mirando por la ventana. Lavapiés estaba despertando con esa lentitud de miércoles que tienen los barrios que no madrugan. Un gato cruzó la calle. Un vecino bajó un contenedor con un ruido metálico.

Mandó un mensaje a Ferreiro: 'Bélgica. Está hecho.'

Ferreiro respondió en cinco minutos: 'Buen trabajo, inspectora.'

Mandó un mensaje a Salinas: 'Duka detenido. El corredor está cerrado por ambos extremos.'

Salinas respondió en dos minutos con un emoji de pulgar arriba que era el tipo de comunicación que no habría esperado de él pero que en ese contexto le pareció adecuado.

Y mandó un mensaje a Mateo Iglesias: 'Enver Duka detenido en Bélgica. Es el cierre del corredor.'

Iglesias respondió en un minuto: '¿Y ahora?'

Era una pregunta pequeña con mucho espacio. Elena la miró durante un momento.

Respondió: 'Y ahora el juicio. Y los que siguen.'

Una pausa. Luego: '¿Y tú?'

Elena sonrió un poco, sola en su cocina de Lavapiés a las seis y cuarto de la mañana.

Respondió: 'Yo también sigo.'

Era verdad. El caso de Lucía Andrade había terminado en el sentido de que Lucía había sido encontrada y los culpables estaban en proceso.

Pero el trabajo no terminaba. Había más casos.

Siempre había más casos. Y cada uno de ellos tenía el nombre de alguien, y ese nombre era lo que hacía que valiera la pena llegar hasta donde fuera necesario.

Acabó el café y se preparó para ir al trabajo.