CAPÍTULO 52
¿Todo listo?
Aaron
Cassie:
¿Puedes explicarme por qué eres tan mono? A ver, que tú y yo sabemos que no empezamos con el mejor pie...
Aaron:
Ah, ¿no? Y yo que pensaba que sí.
Cassie:
Rectificaste y eso es lo que importa. A lo que vamos, ¿puedes explicarme cómo es posible que seas tan mono?
Sonrío sin pensármelo, Cassie es una mujer increíble.
Aaron:
En el reparto genético me quedé con todo lo bueno.
Asher:
Casi todo lo bueno.
Cassie:
Ash, no empieces.
Asher:
Te escucho suspirar cuando le escribes esos mensajes. Te recuerdo que es mi hermano y que estás loquita por mis huesos.
Cassie:
Cromañón al habla.
Aaron:
Apuesto a que ese mote le encanta.
Asher:
También podéis utilizar Adonis, Dueño y Señor de Todo lo que Toca, incluida ella, Semidiós Incomprendido , Obra Maestra con Abdominales de Infarto , Milagro Genético Irrepetible y, en días especialmente humildes, respondo cuando se me llama Regalo de la Humanidad al Universo .
Cassie ha expulsado a Asher del grupo.
¿Qué le vamos a hacer? Si no era ella, lo hubiese hecho yo.
Cassie:
De nada.
Aaron:
Apuesto a que va a ir a buscarte.
Cassie:
Eso es justo lo que quiero auqbe anhagan .
Interpreto el mensaje como buenamente puedo.
Aaron:
¿Que haga?
No responde de inmediato.
Aaron:
¿Ya te ha pillado?
Me carcajeo.
Cassie:
Deja a mi chica en paz, en media hora estará en casa de Blue. Adiós.
Salgo de este grupo y entro en el último mensaje que hay en el chat de Caleb. Le escribí anoche para preguntarle si todo iba bien tras haberse marchado de la cafetería. No ha respondido, así que decido llamarlo por si ha pasado algo.
Cuando ha emitido cuatro tonos, y estoy a punto de colgar, escucho la voz de mi amigo al otro lado.
—Joder, por fin, pensaba que tendría que ir con una partida de bomberos a tu casa para comprobar que estabas bien y que no te habían secuestrado.
—¿No crees que estás exagerando?
—No respondiste a mis mensajes, estaba preocupado. Eso es lo que hacen los buenos amigos. Los buenos amigos como yo —recalco.
Cal suelta una risilla al otro lado.
—Estoy… ocupado.
Escucho ruidos de fondo. Algunos platos y cubiertos y también distingo otras voces, además de la de mi amigo, y algo de música. Sonrío por pura inercia al entender lo que sucede.
—Te dije que todo iba a salir bien —sentencio.
No sé si mi amigo asiente o no, si sonríe o si sus ojos se cierran tras mi afirmación, lo que sí sé es que está luchando por lo que quiere. Como yo. Como hizo Asher en su día porque esa es la única norma que existe en el Club de los Enamorados, a pesar de que no la hayamos establecido con palabras.
—¿Y tú? ¿Todo va bien?
—Lo estará. Te lo prometo y serás el primero en saberlo.
—¿Seguro?
—Quizá el segundo.
—Me conformo —agrega.
—Cal, ¿vienes? Se enfría el desayuno.
Es Jackie, ya no hay ninguna duda.
—Me alegro muchísimo, joder.
Mi amigo suspira al otro lado.
—Esto es lo que quiero, lo que me hace feliz, cuando llego a casa…, que ella esté aquí es lo que importa. Solo eso. Nada más.
Asiento, a pesar de que es imposible que me vea, porque en estos días he aprendido a entender que sí, que lo que de verdad importa en esta vida no se compra con dinero.
—Venga, no la hagas esperar.
—Gracias, capitán.
Cuelga la llamada y una sonrisa tonta prevalece en mi cara.
No es solo que todo va colocándose en su sitio, que cada cosa regresa a su lugar, sino es el hecho de que estemos haciendo esto juntos, cada uno luchando sus propias batallas, como es normal, pero contando con el apoyo de las personas que de verdad nos importan.
Para sorpresa de nadie, me pego la siguiente hora recogiendo cosas que ni siquiera estaban tiradas por el simple hecho de mantenerme ocupado. Reviso los mensajes cada treinta segundos y le envío alguna que otra amenaza de muerte a Asher.
Cuando por fin suena el teléfono estoy al borde de un ataque de pánico.
Cassie:
El pájaro está en el nido. El león está en su guarida. El lobo ha vuelto a la manada. El rey ocupa su trono. El zorro duerme en su madriguera.
Me carcajeo.
Sloane:
Lo que quiere decir es que todo está saliendo según lo previsto. En marcha a la primera parada.
Aaron:
¿Qué excusa le habéis dado?
Sloane:
Ninguna.
Cassie:
Ninguna.
Aaron:
Tengo una pregunta de lo más relevante, si ambas escribís, ¿quién conduce?
Al borde de un ataque de pánico.
Cassie:
Yo.
Sloane:
Cassie.
Pongo los ojos en blanco.
Sloane:
Estábamos en un semáforo. Te dejamos porque ya sabemos que aprecias nuestra vida.
Aaron:
Es evidente.
Sloane:
Admite que la de Blue un pelín más. No te lo tendremos en cuenta.
Sonrío porque menudo par.
Aaron:
Es evidente.
Cassie:
Sloane iba de farol, sí que te lo tendremos en cuenta.
Sloane:
Era evidente.
Guardo el teléfono dentro de la chaqueta, cojo las llaves y bajo al garaje. Primera parte del plan en marcha.
Sí, todo va a salir bien.
Todo.