Marcando las normas (Wild Warriors 2) CAPÍTULO 18
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CAPÍTULO 18

Para cuando te sientas sola

Blue

E stoy tumbada en la cama, convenciendo al maligno de mi cuerpo de que debo pegar ojo porque mañana tengo turno en el Tide puedo ser exactamente quien soy, con mis grietas incluidas y, aun así, sentirme escuchada.

Y eso, a pesar de que no soluciona nada, reconforta más de lo que estoy dispuesta a admitir.

—¿Esa gente es Noah y Xavier?

—¿También les precede su reputación?

—Por toda Canadá —sentencia sin un ápice de duda en su tono.

Me muerdo el labio para no soltar una carcajada.

—Se los haré saber.

Me quedo mirando el techo a oscuras, escuchando mi propia respiración y también la suya, consciente de cómo Aaron consigue que un tema tan serio no se convierta en un drama y de lo mucho que me alivia que así sea.

—Escucha, Blue.

—¿Sí? —Me coloco de lado una vez más.

—Que les jodan —suelta a bote pronto. Abro los ojos, presa de la sorpresa, porque es Aaron Maddox—. Que les jodan porque ellos son los que han perdido de verdad. Tus padres y tus hermanos… Todos ellos han perdido a una mujer increíble y a una niña maravillosa. Como su madre.

Algo suave se instala en el fondo de mi pecho y me recorre todo el cuerpo: es cálido, reconfortante y nuevo.

Sobre todo, nuevo.

—Que les jodan —suelto yo también—. Que le jodan a tu padre, porque tenía a dos hijos. —Enseño dos dedos, pese a que no pueda verme a través del teléfono—. Y lo han perdido todo.

Suspira al otro lado.

—Gracias, Blue —agrega—. Por ser así de especial.

Especial. Nunca nadie se había referido a mí de esa forma. ¿Alocada? Sí. ¿Espontánea? También. ¿Tarada? En más ocasiones de las que puedo recordar. Nunca especial. Nunca maravillosa. Nunca fuerte.

—Vale, nene, ahora dime qué llevas puesto.

Aaron suelta una carcajada.

—¿Estás intentando desviar mi atención para que no hablemos de esto?, ¿para suavizar la tensión?, ¿para distraerme con comentarios sexuales?

Por supuesto que sí. Bajo la vista y mi pijama sigue ahí, aunque ahora me encantaría hacerlo desaparecer de un plumazo.

—Deberías saber que yo no llevo nada.

—Joder, Blue…

Escucho su gemido de desesperación al otro lado y sonrío por pura inercia.

—Buenas noches, capitán —me despido a pesar de que no me apetezca en absoluto.

—Buenas noches, chica mala.