Manual para construir un infierno 25. Miércoles a media mañana/ al mediodía
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25. Miércoles a media mañana/ al mediodía

Miércoles a media mañana/ al mediodía

Sí, se lo ha pasado bien. Por supuesto, ha disfrutado la cama, el sofá y la moqueta con Nuria y Sergio —el recepcionista, cuya preciosa boca sirve para mucho más que para modelar una sonrisa de anuncio—.

Y, sin embargo, no puede desembarazarse de la agobiante certeza de haber metido la pata por enésima vez.

No se trata ni de culpa ni de vergüenza.

Al carajo con esos melindres judeocristianos que nunca han ido con él, ahora tampoco.

Es la pena el bicho que repta por su columna vertebral y le muerde por dentro.

Pena de sí mismo, de su vida y de la vida en general, que no hay por dónde agarrarla.

Por eso no tiene ni ganas ni necesidad de abrir la boca en el trayecto de regreso a Sevilla.

Se esconde detrás de las gafas de sol. Finge que duerme lo que no ha dormido en toda la noche.

Finge no ver la raya que Nuria se hace sobre el salpicadero a medio camino para no dormirse al volante.

Finge no preocuparse por no haberles dicho a ella y al recepcionista que es seropositivo; que ellos no tenían que preocuparse por habérselo montado sin condón, todo está controlado; lleva años de tratamiento y ese otro bicho es indetectable y, por tanto, intransmisible, aunque eso no les libre a ninguno de los tres de muchos otros bichos distintos.

Finge no acordarse de que hace dos días tenía cita para la revisión semestral y que se le pasó porque estaba de resaca.

No, no hay por dónde agarrar su vida. Y no, no le queda otra que seguir fingiendo.

—Arriba, inspector. Hemos llegado.

Hace como que despierta y se despereza. Un lacónico hasta luego. Nos vemos, responde la doctora.

Rafa lo recibe con idéntica apatía. Ni se molesta en afearle esas ojeras delatoras.

La fuerza de la costumbre o de la resignación.

Dos platos, dos tenedores y dos vasos sucios en el fregadero.

Una mancha aceitosa sobre la encimera. Su hijo se encierra en su guarida.

Mejor así. Una siesta. Luego, más tarde, ya, si eso...

Un bocadillo de atún y una cerveza. Tan cansado que presiente que no va a pegar ojo. Medio Orfidal. Se lo piensa mejor. El otro medio: otra mala decisión, en un camino adoquinado de pésimas decisiones.