Man-kind 21 #3
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Apartando arbustos y maleza, los efectivos presentes del cuerpo de defensa dispararon todos a una y la imagen recogió nuevas líneas de tiro mientras la playa quedaba envuelta en el ruido de las detonaciones.

Los miembros de Goodfellows, nada más detectar los disparos, adoptaron una posición de blindaje inclinado.

El acto de poner el dedo en el gatillo por parte de los soldados del cuerpo de defensa generó en los ORGAN de la parte atacante que una señal eléctrica recorriese sus uniformes de combate fabricando un caparazón que reorganizaba la coraza que los soldados llevaban sujeta a un costado.

Las balas del cuerpo de defensa levantaron chispas al impactar en las corazas de los soldados ORGAN, que habían puesto una rodilla en tierra.

Sakoda exhaló un suspiro. Las ráfagas de saturación desde todas direcciones llevadas a cabo por Ignacio la vez anterior podían entenderse, pero con esta andanada de fusiles desde una única dirección no era posible romper la coraza de los ORGAN.

Tal y como se imaginaba Sakoda, en el instante en que acabaron los disparos del cuerpo de defensa, los soldados ORGAN abrieron su caparazón y dispararon todos a una sus FAR-15.

El trazo dejado por aquellas balas disparadas casi simultáneamente se fue ramificando para clavarse en la espesura donde se ocultaban los efectivos del cuerpo de defensa.

Cambiando el ángulo de visión, se podía contemplar cómo las balas guiadas, tras atravesar brazos o piernas, salían por el lado contrario de los cuerpos de aquellos soldados que tenían la vista puesta en la playa.

Con esta nueva ráfaga, el resto de los efectivos habían quedado también fuera de combate.

Esta devastación fruto de la aplastante superioridad tecnológica y económica constituía el verdadero rostro de las guerras legítimas. La negrura de la década de los 2020 llegó a una intensidad tal que se permitía calificar de «legítimo» un combate tan desigual.

Sakoda reunió las filmaciones del cuerpo de Goodfellows que acababa de disparar y de los abatidos combatientes del Cuerpo de Defensa de Terra Amazonas.

—Informe de úLa-jiea. Prepara un texto sobre el comienzo de la guerra.

¡Última hora!

12 de agosto de 2045, 09:00 en punto, hora local de Amazonas. Ha comenzado la segunda guerra de defensa de Terra Amazonas entre la ciudad internacional del mismo nombre, colindante con Brasil, Perú y Colombia, y la entidad militar privada estadounidense Goodfellows .

La condición establecida para la victoria de Terra Amazonas es que consiga proteger durante veinticuatro horas al comandante Cherry Ignacio, asesor de guerras legítimas, mientras que la de Goodfellows es arrebatar, en ese mismo periodo de tiempo, la capacidad de mando de dicho comandante .

El motivo por el que la captura del comandante Ignacio ha sido seleccionada como condición de la victoria se remonta a la guerra legítima de hace un mes que forzaron los tres países, Perú, Brasil y Colombia, frente a la declaración de independencia de Terra Amazonas.

En aquella guerra, las fuerzas de Terra Amazonas dirigidas por el comandante Ignacio derrotaron al destacamento ORGAN de la entidad militar privada Goodfellows haciendo seis prisioneros, pero cinco de los miembros de ese grupo fueron abatidos a balazos por orden del comandante Ignacio .

Según Faid, el jefe de operaciones de Goodfellows, su intención es arrestar al comandante Ignacio y acusarlo de crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional.

Frente a ello, por el momento, el comandante Ignacio no ha realizado ninguna declaración, pero, según una entrevista exclusiva realizada por este medio, es posible que su objetivo sea acusar a su vez a la entidad militar privada Goodfellows de alguna clase de actividad fraudulenta .

El número de contendientes de esta guerra es de noventa y una personas por parte de Terra Amazonas, incluyendo varios soldados ORGAN, y de treinta y cinco por parte de las tropas de choque ORGAN de Goodfellows.

El primer combate ha corrido a cargo de los dos destacamentos de Goodfellows que han desembarcado en la costa este del islote designado como terreno de combate.

Dichos destacamentos, desde el mismo lugar donde accedieron a tierra firme, han disparado balas guiadas para uso de ORGAN, inutilizando los tres destacamentos del Cuerpo de Defensa de Terra Amazonas llegados como avanzadilla .

Este medio, Sun, emite la situación real del campo de batalla en calidad de periodistas autorizados para esta guerra legítima y, en la medida de lo posible, irá transmitiendo las posturas que sostengan cada parte .

Reportero: Jake Sakoda .

Le pareció que había escrito un texto demasiado largo, pero probablemente Marukawa se encargaría de hacerle algunos ajustes en las partes redundantes.

Para ser la primera voz que informaba desde el lugar de los hechos, no estaba mal.

Sakoda envió el artículo a Marukawa e informó de ello a Rachel, parada con su Maschief delante del bosque.

—He enviado el artículo.

—¿Hacia dónde vamos?

Sakoda desplegó un mapa tridimensional en su espacio de trabajo y superpuso sobre él la evolución del campo de batalla.

En la playa del este, que se convirtió en el punto de inicio de las hostilidades, los efectivos de Goodfellows comenzaban a adentrarse en el bosque.

En cuanto a los maltrechos representantes de Terra Amazonas, los heridos más leves estaban intentando salvar la vida del resto de los compañeros.

La intención de los atacantes de Goodfellows era que incluso los que estaban mediana o gravemente heridos terminaran por salvarse, pero entre las hemorragias y los impactos psicológicos, el número de fallecidos llegaba a seis.

¿Qué habría hecho Ignacio?

Mientras Sakoda escrutaba con detenimiento el mapa de Fortaleza Delta, sonó la señal de recepción de mensaje. Rachel, que la había oído también, al momento preguntó.

—¿De quién viene?

Sakoda leyó en voz alta el nombre del inesperado remitente.

—Camilo Naser. El lugarteniente de Ignacio.

—¿Qué dice?

—«Vamos a aplastar con todas nuestras fuerzas a los soldados de Goodfellows que han desembarcado. Queremos que transmitan sin falta al mundo esas imágenes». Eso dice. Y que será en un claro que hay poco después de adentrarse en la jungla desde la playa este.

Sakoda optó por contestar con un mensaje de voz.

—Nada de masacres esta vez.