Man-kind 13 #3
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Las capacidades que demostraban Rachel o Toma, así como el motivo por el que podía concluirse que todos los miembros del destacamento de Jones eran nacidos en los Estados Unidos, el hecho de su juventud y también el que se mostrasen más capaces cuanto menor fuera su edad eran, en su totalidad, el resultado de las alteraciones del genoma practicadas por Faruqi.

Se trataba de suprahumanos creados para formar los cuerpos ORGAN.

Se había oído hablar infinidad de veces de clonación de personajes históricos o de humanos «de repuesto» para usar sus órganos o de superhumanos creados por manipulación genética, pero todas esas historias necesitaban una buena dosis de ficción para rellenar el hueco de cómo habían llegado a adultas esas creaciones.

Por ejemplo, estimulando su crecimiento en cápsulas de cultivo, proporcionándoles gran cantidad de conocimientos durante el sueño por medios hipnopédicos o aumentando su musculatura por impulsos electromagnéticos; e incluso encontramos casos en los que se los engaña para que vivan en una instalación especial convenciéndolos de que ha tenido lugar una guerra apocalíptica.

También se ha utilizado hasta la náusea el recurso a un planteamiento donde viven como internos de un colegio.

Sin embargo, lo que hicieron Geppetto y los suyos consistió en que fueran criados en el seno de familias corrientes.

El hecho de las disparidades raciales que presentaban quizá se debiera a alguna clase de efecto secundario, pero, como sucedía con el caso de Maurice y Michelle, los padres querían a sus hijos y los cuidaban hasta que los despedían en su camino hacia el campo de batalla.

Al imaginar hasta ahí, por fin cobró forma en el interior de Sakoda el interrogante que le rondaba.

—Un momento, por favor —interrumpió Sakoda—. He comprendido cómo se crearon esos humanos. También cómo fueron criados. ¿Pero cómo los reunían después?

«Sirviéndose del examen SAT».

—¿Cómo dice?

Ignacio ladeó la cabeza como si la reacción de Sakoda le extrañara.

«¿Tú no hiciste ese examen? El examen estadounidense para la admisión universitaria».

—¡Ah! —contestó Sakoda dando una palmada.

El examen de selectividad estandarizado de razonamiento para el acceso a la universidad.

Sakoda, llegado a los Estados Unidos tras licenciarse en Bachillerato, se presentó hasta tres veces a dicho SAT.

A diferencia del examen universitario unificado del Japón, podía presentarse uno todas las veces que quisiera y ofrecía la ventaja de que podía declararse solamente la ocasión en que más puntos se hubieran obtenido.

—Sí que lo hice. ¿Pero cómo encuentran a los candidatos a partir de ese examen?

«Mezclan en el examen problemas que para los suprahumanos son fáciles de resolver.

En el caso de las matemáticas, problemas que se pueden resolver si se comprenden intuitivamente conceptos como la constante de Napier o el teorema de Pitágoras, por mal que se le dé a uno el cálculo; si se trata de preguntas sobre comprensión lectora, se plantean cuestiones imposibles de resolver si no se cuenta con la capacidad de mantener un tiempo mayor del normal la memoria a corto plazo.

Entonces, envían sus cartas de reclutamiento solo a las personas que han sido capaces de resolver esas cuestiones».

Sakoda no pudo evitar suspirar al escuchar cómo se valían de los exámenes estandarizados para llevar a cabo su selección.

Goodfellows había remitido esas misivas de oferta de trabajo a casa de Rachel o Jasper por haber resuelto los problemas que introdujo Faruqi mejor que las otras preguntas del examen.

En cambio a Toma, que obtuvo casi un cien por cien de respuestas correctas, no le contactaron.

También supo el motivo por el que todos los miembros del destacamento de Jones eran nacidos en los antiguos Territorios Libres. Consistía en que, en los tiempos en que finalizaron el bachillerato, no habían recibido una educación por completo satisfactoria debido a circunstancias de la guerra.

—¿Y se puede saber cuánta gente han conseguido reclutar?

«Ni idea. Pero… —comenzó Ignacio acariciándose el mentón con la mirada perdida en el aire—. Los cuerpos ORGAN de Goodfellows forman cinco compañías, en total mil quinientos soldados».

—Tantos… —murmuró Sakoda.

Ignacio meneó lentamente la cabeza a izquierda y derecha.

«Aun así, eso es solo una parte de los suprahumanos.

No puedo hablar más que desde el punto de vista de la estadística, pero probablemente el número total de neohumanos nacidos con el genoma alterado por los procedimientos de P&Z debe de superar los doscientos mil.

La mayoría de ellos ni siquiera son conscientes de sus capacidades y llevan una vida normal y corriente en lugares sin nada que ver con las guerras legítimas».

Sakoda terminó de convencerse. Ignacio no tenía la menor idea de que aquellas capacidades otorgadas por esa gente a los neohumanos estaban dando sus frutos en campos muy diferentes a los de los cuerpos ORGAN.

Desconocía que esas mismas capacidades habían servido para formar una compañía como COVFE, que mediante la computación cuántica había renovado el sistema de comunicación de internet y recuperado la facultad de discurso con su plataforma de verificación de hechos.

Poniendo cuidado en que el otro no descubriera sus pensamientos, Sakoda probó a disimular con un suspiro.

—Comprendido, gracias.

«No hay de qué. ¿Me harás un artículo con esto?».

Cuando Sakoda asintió, depositó una caja con documentación en la mesa que aparecía dibujada en el visualizador.

«Estos son documentos que te servirán como prueba.

Aquí constan datos sobre la relación entre P&Z y Goodfellows, así como registros de las sustituciones de unos fármacos por otros, también sobre las modificaciones de los genomas y los experimentos en que utilizaron nuestros cuerpos, así como sus resultados.

Si le hablas de esto a Rachel, quizá descubra en su interior cualidades de las que hasta ahora no era consciente».

Sakoda, tras aceptar la caja de documentos, preguntó: