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—Al parecer P nombre del periodista no acreditado) .
0,891. El comandante Cherry Ignacio ha masacrado a unos prisioneros en el enfrentamiento por una ciudad internacional de la ribera del río Amazonas. (Fuente: Fox ; periodista: Matt Ide) .
0,390. El comandante Cherry Ignacio ha masacrado a los miembros del destacamento ORGAN de Goodfellows que se habían rendido. Puede que en breve sea trasladado a los Estados Unidos. (Fuente: Cuenta oficial del Comité de Observación de Guerras Legítimas) .
0,425. El comandante Cherry Ignacio ha masacrado a los miembros del destacamento del capitán Jones que se habían rendido. En breve será trasladado a los Estados Unidos y se le pedirán explicaciones…
La cifra de cabeza indicaba la puntuación de veracidad de los hechos. Toma le mostraba los textos alineados con sus respectivas puntuaciones. Las informaciones procedían de medios muy diversos.
—¿Estos textos los has modificado tú? —preguntó Sakoda.
—Así es. Se trata de textos que no se encuentran al alcance del usuario general y los he ido modificando para estudiar cómo variaba la puntuación. El tercero y el cuarto son los únicos con puntuación baja.
Sakoda sintió que se le ponía la carne de gallina en los brazos.
—¿Se debe a los nombres propios?
Toma asintió.
—Si se escribe que las víctimas fueron miembros de Goodfellows o el nombre del capitán Jones, la puntuación baja. Aunque solo cuando se utilizan como modelos de partida los que ofrecen determinados almanaques militares o entidades como la Corte Penal Internacional o la Cruz Roja.
Toma calló por unos momentos y, tras humedecerse los labios, continuó.
—Mi impresión es que estos dos últimos modelos tratan con mayor ligereza la muerte de los miembros del destacamento ORGAN de Goodfellows que la de las personas corrientes.
Al impregnarse el cerebro de Sakoda de aquellas palabras tan descarnadas que lo atravesaron, el escalofrío anterior fue cobrando forma. Aquella ligereza en el trato, ¿implicaba una falta de respeto por sus derechos humanos o por su dignidad?
—¿Quieres decir que Jones y los suyos reciben un trato diferente?
Sakoda sintió como si sus palabras resonaran de forma extraña.
Ciertamente, había algo en ellos que difería.
Tenía que seguir investigando para concretarlo, pero lo que parecía claro es que se trataba de un grupo creado mediante personas concebidas por fecundación in vitro hasta un punto en que no podía ser fruto de la casualidad.
Personas que no compartían las características paternas, capaces de ver la luz infrarroja y con un talento sobrehumano para las matemáticas.
Sin embargo, eso no constituía una razón para tratar su muerte con ligereza.
—Si no me equivoco, utilizáis un modelo cuántico diferente según la temática de que se trate, ¿no? Entonces, no deberíais usar este modelo.
—Ahora no lo estamos usando —contestó Toma inclinando acusadamente la cabeza.
—Entendido. Y entonces, ¿ese modelo falla solo cuando se trata de Goodfellows?
Toma asintió levemente.
—Efectivamente, he hecho un estudio cambiando las condiciones o las imágenes de referencia y solo cuando introduzco la mención al destacamento ORGAN de Goodfellows o a sus miembros cambia por completo.
En ese momento, un rumor de voces se extendió por todo el local.
Sakoda se encontraba de espaldas a la televisión, pero sabía como si la tuviera delante qué escena se emitía en ese momento.
Ignacio señalaba a Rachel como superviviente y Camilo disparaba una ráfaga automática con su QBZ-100 sobre el resto.
Los soldados federales del establecimiento quedaron impactados por la crueldad de la escena en que, con toda frialdad, se disparaba sobre unas personas que se hallaban tan cerca que incluso se les oiría respirar, así como la habilidad sobrehumana que demostraba aquel tirador que, a pesar de utilizar la modalidad de disparo automática, acertaba en el bulbo raquídeo de todas sus víctimas.
Las voces de indignación de los soldados resonaron en el local mientras quedaba en su memoria el recuerdo de la horrible imagen visionada.
Toma, que acababa de ver también las imágenes, pareció tomar una firme determinación porque, clavando la mirada en Sakoda, le dijo en voz baja:
—El sistema trata la noticia como si la muerte de esos combatientes careciese de importancia. Se haga lo que se haga, no los trata como al resto de la gente.
—Me pregunto por qué…
Toma debía de haber quedado satisfecho con aquella observación, porque relajó la tensión de sus hombros y se puso en pie.
—Yo también me marcho a la habitación. Comuniquémonos por escrito sobre los planes para mañana.
Sakoda asintió y se despidió de Toma con un gesto de la mano.
—De acuerdo. Que descanses.
Toma cruzó el local, donde todavía no se había apagado el rumor de voces, dirigiéndose hacia la salida.
Sakoda, mientras miraba alejarse su figura de espaldas, se recostó contra el mullido asiento.
Sintió cómo se relajaban espalda y hombros, corriendo la sangre por ellos.
Por lo visto, había estado sometido a una tremenda tensión.
—Así que no los trata como al resto de la gente…
Sakoda probó a repetir en voz baja el último comentario de Toma y sintió cómo volvía a ponérsele la carne de gallina.
Ciertamente, existían características sobrehumanas en Rachel y Toma.
Así como en el resto de los componentes de los destacamentos ORGAN de Goodfellows y en los empleados de COVFE.
Sakoda, con objeto de grabárselo bien en la cabeza, de nuevo lo verbalizó.
—Pero eso no puede suponer motivo suficiente para tratar su muerte a la ligera.
Sakoda respiró hondo y se puso en pie. Llegados aquí, debía contactar con Ignacio. De por sí, no era un hombre fácil de contactar, pero, quizá ahora, hallándose a la espera de que lo condujeran ante las Naciones Unidas, reaccionaría al ver su llamada.