Mamá está escribiendo… 22. Antes de publicar
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22. Antes de publicar

Antes de publicar

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—¿Clara Vidal?

—Sí.

—Soy periodista de Economía. Estoy preparando una información sobre VALDERYN y quería darte oportunidad de responder antes de publicar.

Me detengo junto al coche.

El aire de la tarde huele a tierra húmeda del jardín. A mi espalda, la casa de Vallvidrera queda medio escondida detrás de los cipreses.

—¿Qué información?

—Hemos recibido documentación que sugiere que VALDERYN mantuvo fuera del proceso de venta un programa de investigación clasificado como activo restringido. Código R-17.

Durante un segundo solo escucho los pájaros del jardín.

—¿Quién te ha enviado eso?

—No puedo revelar una fuente.

—¿Entonces qué quieres de mí?

—Confirmar si R-17 existe y si Calder Quay ha sido informada de su alcance.

—Habla con VALDERYN.

—Lo hemos hecho.

—Entonces ya tienes respuesta.

—Nos han dicho que no comentan procesos internos de I+D.

—Pues esa es la respuesta.

—También tenemos un documento firmado once días antes de la muerte de Helena Vidal.

La casa queda detrás de mí.

—¿Qué documento?

—Una revisión de activos ante posible cambio de control. Hay una anotación atribuida a tu madre: «No se vende. No todavía».

La misma frase. El mismo documento que alguien me envió ayer.

—¿Clara?

—Estoy aquí.

—Tenemos previsto publicar a las 17:00.

—No tengo comentarios.

—Una última pregunta. ¿Es cierto que tu voto puede bloquear la operación con Calder Quay?

Cuelgo. Llamo a Adriana antes de entrar en el coche.

Responde al primer tono.

—Dime que no te ha llamado prensa.

—Me ha llamado prensa.

—Mierda.

Es la primera vez que la oigo decirlo.

—Tienen el documento de R-17.

—Lo sé. También lo han enviado a otros dos medios y a Calder Quay.

—¿Desde dónde?

—Estamos mirando los correos originales.

—¿Otra vez la cuenta de mamá?

—No voy a afirmarlo hasta que seguridad lo confirme.

Abro la puerta del coche pero no entro.

—¿Por qué enviarlo a Calder Quay si lo que quieren es parar la venta?

Adriana no contesta. Me quedo con la pregunta.

Si alguien quisiera destruir la operación, bastaría con publicar el documento.

Enviar una copia al comprador hace otra cosa. Le obliga a preguntar qué es R-17.

—Voy para VALDERYN —digo.

—No vengas a recepción. Hay prensa abajo.

—¿Ya?

—Alguien les avisó antes de llamarte a ti.

—Fantástico.

—Entra por el aparcamiento. Te mando planta.

Veinte minutos después entro en VALDERYN por el aparcamiento, como me ha indicado Adriana. Cuando el ascensor empieza a subir, el artículo ya está publicado.

HELENA VIDAL BLOQUEÓ LA TRANSFERENCIA DE UN ACTIVO EXPERIMENTAL

CLAVE DE VALDERYN

El titular ocupa media pantalla. No menciona inteligencia artificial. No habla de personas. No acusa a nadie de delito.

Eso lo hace más creíble. Cita el documento. Explica que Helena Vidal había marcado R-17 como no transferible.

Recuerda que murió once días después. Añade que el comprador conocía la existencia de investigación restringida, pero no que Helena hubiera cuestionado expresamente su transferencia ni que el documento señalara riesgos sobre el origen y uso de los datos.

Al final aparece una frase de «fuentes próximas a la operación».

«Calder Quay exige transparencia total antes de continuar». El ascensor se abre en la planta treinta y uno.

Hay más gente que ayer y menos ruido. Eso es mala señal.

Los empleados hablan bajo cuando tienen miedo de que lo que dicen pueda convertirse en noticia.

Marc está dentro de la sala grande con Adriana, Inés, Daniel por videollamada y cuatro personas que no conozco. Nadie me saluda.

Daniel está hablando.

—No estamos suspendiendo la oferta. Todavía.

—Pues deja de utilizar esa palabra —dice Marc.

—No puedo. Mi comité la está utilizando.

Adriana me hace sitio junto a ella.

—¿Qué quieren? —pregunto.

Daniel me oye.

—Acceso.

—A R-17.

—A toda la información material relacionada con R-17: código, documentación, conjuntos de datos, pilotos, usos externos, riesgos legales y cualquier acuerdo con terceros.

Inés interviene.

—Eso no estaba dentro del perímetro inicial.

—Ahora sí.

—No puedes ampliar una due diligence porque un periodista recibe un PDF.

—Puedo si el PDF demuestra que el activo que conocíamos puede tener un origen de datos y un riesgo regulatorio que no estaba en el perímetro que nos presentasteis.

Marc mira a Adriana.

—¿Qué podemos entregar?

—Primero tenemos que saber qué existe hoy —dice Adriana.

—Samuel —dice Marc.

—Ya está trabajando —responde Adriana.

Mi padre no está en la sala. Me alegro de que no esté.

—¿Cuánto tiempo? —pregunta Inés.

Daniel consulta algo fuera de cámara.

—Mañana a las 09:00 quiero una sesión técnica completa. Si no la tenemos, recomendaré suspender el comité del viernes.

—Eso nos deja diecisiete horas —dice Marc.

—Sí.

La pantalla se apaga poco después. Nadie habla.

El artículo sigue abierto en mi móvil. Ayer alguien me envió un documento para que preguntara.

Hoy ha enviado el mismo documento a quien puede obligarnos a responder.

—No intenta parar la venta —digo.

Marc levanta la cabeza.

—¿Qué?

—O no solo.

—¿Entonces qué intenta?

La frase de Helena sigue en la pantalla.

NO SE VENDE. NO TODAVÍA.

—Que lo abramos.

Marc va a responder, pero llaman a la puerta. Un chico de facilities asoma la cabeza con una caja de cápsulas de café.

—Perdón. ¿La reunión de las 18:00 sigue aquí?

Nadie sabe qué contestarle. Adriana consulta el calendario de la sala.

—No. Cancélala. Y deja el café.

El chico deja la caja sobre un mueble y desaparece.

Durante unos segundos todos miramos unas cápsulas como si fueran un objeto incomprensible. Inés coge una.

—La máquina de esta planta está rota.

—Perfecto —dice Marc.

Es absurdo, pero el comentario consigue que alguien respire. Luego volvemos a la pantalla.

A R-17.