Mamá está escribiendo… 13. Cuatro caracteres
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13. Cuatro caracteres

Cuatro caracteres

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La primera pieza que parece apuntar a Marc cabe en cuatro líneas.

Las persianas están a medio bajar y el aire acondicionado convierte la sala en un sitio más frío de lo necesario. Samuel tiene la libreta abierta entre los dos portátiles.

En Samuel ya empiezo a reconocer una expresión: cuanto peor es algo, más exactas se vuelven sus palabras.

—Seguridad ha preservado los registros. Yo he reconstruido los accesos históricos al entorno restringido —dice Samuel.

—¿R-17?

—Al entorno donde estaba R-17, entre otras cosas.

Adriana gira el portátil hacia mí. No hay gráficos.

Solo fecha, hora, equipo, credencial. 22:39:14.

Dispositivo: HV-LAPTOP-02. Red: residencia fundadora (Vallvidrera).

Credencial: MV-EXEC-KEY-01.

Las iniciales MV me resultan demasiado obvias.

—¿MV? —pregunto, aunque ya conozco la respuesta.

—Marc Vidal —confirma Samuel—. Era una de sus llaves físicas de autenticación.

La habitación se queda demasiado quieta. La misma llave está ahora en mi casa.

Dentro de una caja de madera, debajo de recibos viejos y dos pasaportes caducados.

Durante tres años no he sabido qué hacer con ella. Ahora sé una cosa más.

A las 22:39:14, minutos antes de encontrar a mi madre al pie de la escalera, alguien conectó aquella llave a su portátil.

—¿Eso significa que Marc estaba en la casa? —pregunto.

Samuel necesita un momento.

—No.

—Explícalo sin convertirlo en una conferencia.

—La credencial demuestra que se utilizó la llave registrada a Marc. No quién la sujetaba.

—¿Podía copiarse?

—No de una forma trivial.

—¿Remotamente?

—No para esa autenticación concreta.

—Entonces alguien tenía físicamente su llave.

—Sí.

Vuelvo a mirar la pantalla.

—Marc dice que bloqueó el entorno aquella noche.

—Correcto —dice Samuel.

—¿Desde dónde?

—Desde VALDERYN.

—¿Y su llave se utilizó en casa de mamá durante esa misma franja?

—No al mismo tiempo exacto. Pero dentro de la misma franja.

—¿Puede una persona estar en dos sitios?

Samuel no entra en la provocación.

—Una persona no. Sus credenciales, sí.

Adriana cierra el portátil un poco.

—Antes de que conviertas esto en una acusación, necesitamos saber cuándo perdió el control de esa llave.

—¿Perdió?

—O la prestó. O se la retiraron. O la dejó en un sitio. No sabemos.

—¿Y si no perdió nada?

—Entonces seguiremos teniendo que demostrar que estaba en la casa.

La diferencia entre Adriana y yo es que ella siempre encuentra una frase que contiene una puerta de salida.

—¿La policía vio este registro?

Se miran. Eso basta.

—No —dice Samuel.

—¿Por qué?

—Porque el entorno no formaba parte del sistema ordinario y porque después del incidente hubo cambios en los logs .

—Cambios.

—Sí.

—¿Qué tipo de cambios?

Samuel espera una señal de Adriana.

Adriana asiente.

—Faltan tramos —dice Samuel.

—¿Borrados?

—No puedo afirmarlo todavía.

—Pero este no.

—Este quedó replicado en una copia secundaria.

Pienso en mi padre. En Marc.

En la pequeña llave negra dentro de mi bolso aquella noche.

—¿Cuándo se registró esa llave a nombre de Marc?

Samuel consulta otra pantalla.

—Dos años antes de la muerte de Helena.

—¿Y seguía activa después?

—Hasta el día siguiente.

—¿Quién la revocó?

—Marc.

Levanto la cabeza.

—¿Él mismo?

—Su cuenta administrativa.

—Otra vez cuentas que hacen cosas sin que sepamos quién toca el teclado.

—Bienvenida a una empresa grande.

Adriana le dirige una mirada. Samuel baja los ojos a la libreta.

—¿Marc informó de que había perdido una llave? —pregunto.

—No consta —dice Adriana. Eso es peor. Si la llave estaba en casa de mi madre porque Marc la había perdido, debería haberlo dicho.

Si se la había dado, también. Si no sabía que ella la tenía, entonces alguien se la había quitado.

En las tres versiones hay una historia que mi hermano no me ha contado.

—Quiero hablar con él.

Adriana niega con la cabeza.

—Primero Seguridad y Jurídico.

—Es mi hermano.

—Y el CEO de una compañía en proceso de venta con un posible incidente de seguridad que ya exige preservar pruebas.

—No hay investigación interna.

—Hasta ahora había una revisión técnica. Acabo de activar la investigación formal con Seguridad y Cumplimiento —dice Adriana.

Me levanto.

—No voy a esperar a que decidáis qué parte puedo saber.

—Clara.

Ya estoy en la puerta.

—Una cosa más —dice Samuel. Me giro.

—La llave está inventariada como activo 4C7.

No entiendo por qué debería importarme.

—¿Y?

—VALDERYN grababa el código de inventario en las llaves de dirección. Si aparece la física, podremos comprobar que es la misma credencial.

Asiento como si fuera información nueva. Salgo de la sala.

En el ascensor abro el bolso por reflejo, aunque sé que la llave no está ahí.

La dejé en casa esta mañana. Aun así, veo perfectamente las tres marcas grabadas en el plástico negro.

4C7.