Mala costumbre Capítulo 15 — Las llaves del archivo
44%

Capítulo 15 — Las llaves del archivo

MALA COSTUMbrE

HARLOW

La cosa que lo cambia todo empieza, como casi todas las cosas que lo cambian todo, con un problema aburridísimo un lunes por la tarde.

Estamos haciendo un directo de campaña, uno de los del Just Friends Challenge, y a mitad de emisión el chat se llena de basura.

No de trolls normales, de esos hay siempre; de basura industrial: cuentas recién creadas escupiendo el mismo enlace de spam sesenta veces por segundo, ahogando la conversación real, colapsando la moderación.

Un raid de bots, se llama. Alguien ha soltado una granja de cuentas falsas contra nuestro directo, por gamberrismo o por dinero o por lo que sea, y en cuestión de un minuto el chat pasa de ser una conversación a ser una pared de ruido imposible de gestionar.

Yo estoy presentando, así que no puedo hacer nada.

Theo, en la regie, está peleando con los ajustes del chat sin dar abasto.

Y estoy a punto de decir en directo eso de «perdonad el caos del chat, lo estamos solucionando», que es lo que se dice cuando no lo estás solucionando, cuando de repente, en tiempo real, la pared de ruido empieza a desaparecer.

Los mensajes de spam se borran en bloque.

Las cuentas falsas caen baneadas en cascada, decenas por segundo, más rápido de lo que ningún humano podría hacerlo a mano.

En noventa segundos, el chat vuelve a ser un chat.

La conversación real reaparece, limpia, como si no hubiera pasado nada.

Ha sido Marcy. Lo veo en el registro de moderación cuando termino el directo: MODMARCY ha detectado el patrón del raid, ha montado sobre la marcha un filtro para el enlace concreto que estaban soltando, ha baneado la oleada entera y ha limpiado el rastro, todo ella sola, en menos de dos minutos, mientras Theo todavía buscaba el menú de ajustes.

Ha salvado el directo. Y no ha dicho nada.

No ha escrito «de nada» ni «ya está solucionado», no se ha colgado la medalla.

Simplemente lo ha arreglado y ha vuelto a moderar como si nada, con su puntuación perfecta, contestando dudas de oyentes nuevos entre cadáver y cadáver de bot.

—¿Has visto lo de MODMARCY? —me dice Theo cuando bajo a la regie, y por una vez tiene la voz de estar impresionado de verdad—. Ha parado el raid ella sola. Yo todavía estaba abriendo el panel. Esta chica es mejor moderadora que gente a la que le pagaríamos.

—Es buenísima —admito.

—Es más que buenísima. —Theo se recuesta—.

Mira, llevo tiempo pensándolo y lo de hoy me lo confirma.

Deberíamos darle un puesto de verdad. Nombrarla mod jefa oficial, no adjunta.

Y darle acceso al archivo interno, para que pueda gestionar los clips y el tema de los derechos, que es un caos y ella lo llevaría de lujo.

Total, hace el trabajo gratis ya. Démosle por lo menos las herramientas.

Y aquí, en este momento exacto, es donde tomo una decisión sin darme cuenta de que es una decisión.

Porque suena bien. Suena a lo correcto, incluso a lo justo.

Marcy lleva tres años regalándonos su tiempo, acaba de salvarnos un directo, y lo único que propone Theo es darle las herramientas para hacer mejor lo que ya hace gratis.

Es de sentido común. Es de agradecidos. Y yo estoy cansada, y es lunes, y tengo mil cosas en la cabeza —el brote de la madre de Beckett que él me contó ayer por mensaje, la campaña, la cuenta atrás del trece de febrero, todo—, y lo último que me apetece es ponerme a pensar en las implicaciones de darle permisos a una moderadora.

—Me parece bien —digo—. Se lo ha ganado. Dale lo que necesite.

—El archivo también, ¿no? —dice Theo, ya con el formulario de permisos abierto—. Para lo de los clips.

—El archivo también.

Y con esas tres palabras, dichas con desgana un lunes por la tarde, sin pensarlas ni dos segundos, le acabo de dar a MODMARCY acceso al archivo interno de VODs.

A todo. A cada grabación que hemos hecho nunca, cada directo, cada sesión, cada byte que ha pasado por los servidores de «Just Friends» en tres años.

Las llaves de todo lo que somos. Se las doy porque salvó un directo y porque es lunes y porque tengo prisa.

Theo teclea el permiso, marca la casilla del archivo completo, le da a guardar.

Tarda cuatro segundos. Cuatro segundos, un lunes por la tarde, entre dos personas cansadas que quieren irse a casa, y ya está: hecho.

Así se toman las decisiones que de verdad importan, he aprendido.

No con música de fondo ni con un nudo en el estómago que te avise.

Se toman así, con desgana, entre otras cosas, sin que nadie levante la vista de la pantalla.

Las decisiones importantes no avisan de que lo son. Esa es su gracia y su trampa.

No lo pienso más. ¿Por qué iba a pensarlo más? En este momento, el archivo interno es solo eso: un archivo. Grabaciones viejas. Material de trabajo. No hay en él nada que yo, ahora mismo, necesite esconder de nadie.

Eso es lo que creo, este lunes, firmando el acceso con la mano izquierda mientras con la derecha reviso el móvil.

Marcy me pide una videollamada para dar las gracias, y yo se la concedo porque es lo que toca, y porque tengo curiosidad, lo admito: llevo tres años leyendo a esta persona en un chat y nunca le he visto la cara.

La cara resulta ser de lo más normal. Una chica de mi edad, o algo mayor, veinticuatro o veinticinco, en lo que parece la habitación de un piso pequeño, con una estantería detrás llena de merch nuestro —tazas, un par de camisetas de ediciones que ni recuerdo, un póster del primer aniversario— y una iluminación de lámpara de mesa.

Sonríe cuando me ve, una sonrisa auténtica, contenta, un poco nerviosa, la sonrisa de quien conoce en persona a alguien que admira.

—No me puedo creer que seas tú de verdad —dice—. Perdona. Es que llevo tanto tiempo... En fin. Gracias. Por lo del puesto. Significa mucho.

—Gracias a ti —digo—. Lo de hoy con el raid fue impresionante. Nos salvaste el directo. Theo estaba alucinando.

—Bah, eso no es nada. —Hace un gesto con la mano, quitándole importancia—.

Conozco los patrones. Llevo desde el episodio nueve viendo pasar de todo por ese chat.

Sé cómo respira. Sé cuándo algo va mal antes de que vaya mal del todo.

—Se le ilumina la cara—. Es que esto es mi casa, ¿sabes?

El servidor, la comunidad, todo. Llevo tres años cuidándolo.

Cuidándoos. A los dos. Sois... no sé cómo explicarlo sin que suene raro.

Sois importantes para mí. El programa me sacó de una época mala, hace tres años, y desde entonces esto es lo mío. Lo que hago. Lo que cuido.

Y hay algo en cómo lo dice —«cuidándoos, a los dos», «sois importantes para mí»— que me roza por dentro, una notita fuera de tono, como cuando en una canción hay un instrumento medio desafinado y no sabes identificar cuál pero notas que algo chirría.

No es lo que dice. Lo que dice es bonito, es agradecido, es lo que diría cualquier fan devota.

Es cómo lo dice. Ese «a los dos» con un cuidado especial.

Ese posesivo, «lo mío», aplicado a nosotros.

Habla de Beckett y de mí como quien habla de algo que le pertenece, con un cariño que es real, no lo dudo, pero que tiene la temperatura de otra cosa que no sé nombrar.

Lo registro. Y lo descarto en el mismo movimiento, porque estoy cansada y porque pensar mal de una chica que acaba de salvarnos un directo y que nos quiere tanto sería feo, sería desagradecido, sería yo buscando problemas donde solo hay una fan entrañable un poco intensa.

Todos los fans devotos hablan así. Es normal. Es la palabra que uso: normal.

—Bueno, pues nos alegramos de tenerte oficialmente en el equipo —digo—. Cualquier cosa que necesites para el archivo, dínoslo.

—Ya tengo acceso —dice—. Acabo de entrar a echar un vistazo.

Está todo. Hasta cosas que ni vosotros os acordaréis de que grabasteis, seguro.

—Se ríe, y es una risa normal, de verdad, no hay nada siniestro en ella salvo lo que yo quiera ponerle—.

Es como un tesoro. Tres años enteros. Voy a organizarlo todo, ya verás. Lo voy a dejar precioso.

—Genial —digo—. Gracias, Marcy. En serio.

—Gracias a vosotros. Siempre.

Colgamos. Y me quedo un segundo mirando la pantalla apagada, con la notita desafinada todavía sonándome en algún sitio, y luego voy y hago lo que hago con todas las cosas que no quiero mirar de frente: la aparco.

Tengo un directo que preparar, una campaña que sostener, un chico cuya madre está en el hospital, una fecha que se acerca.

No tengo tiempo para descifrar el tono exacto del cariño de una moderadora.

Ese es el lujo que no me puedo permitir y que me permito igual: no prestar atención.

El viernes, en el directo, la menciono. Es un gesto pequeño, de agradecimiento, de los que se hacen con la gente que trabaja para ti gratis.

—Antes de nada —digo, al empezar—, un aplauso para nuestra nueva mod jefa oficial, MODMARCY, que el lunes nos salvó el directo de un ataque de bots ella sola en dos minutos. Sin ella esto sería el salvaje oeste. Marcy, gracias, eres la mejor.

Y el chat estalla. En positivo, en cariño, en celebración: «MARCY REINA», «LA MEJOR MOD DE LA HISTORIA», «MARCY TE QUEREMOS».

El Discord, me cuentan luego, se vuelve loco.

Coronan a su reina. La comunidad entera celebra que la persona que la sostiene desde las sombras por fin tiene el título que se merece, y es un momento bonito, de verdad, de esos que te recuerdan que detrás de todos estos números hay gente real que se quiere.

Beckett, a mi lado, sonríe y aplaude también, sin saber —porque yo no se lo he contado, porque no había nada que contar, porque era solo un tema de permisos administrativos— que su mejor amiga acaba de darle a una desconocida acceso ilimitado a cada grabación que existe de los dos, incluida cualquiera que hayamos hecho o vayamos a hacer sin darnos cuenta de que la mesa seguía encendida.

No lo pienso. Nadie lo piensa. Es viernes, la campaña va bien, Marcy es un encanto, y el archivo es solo un archivo.

Aplaudo a Marcy con todos los demás.

DISCORD — Servidor oficial Just Friends · #anuncios

MODMARCY —hoy a las 20:15

Hola a todos. Como algunos ya sabéis, a partir de esta semana soy oficialmente la moderadora jefa del servidor, con acceso completo a las herramientas de la comunidad.

Gracias a Harlow y a Theo por la confianza.

Llevo tres años cuidando de este espacio como voluntaria y ahora voy a poder hacerlo mucho mejor.

MODMARCY —hoy a las 20:16

Voy a reorganizar los canales para que esto esté más ordenado.

He creado #archivo-y-efemérides, donde iré subiendo momentos históricos del programa que estoy recuperando del material antiguo.

También he actualizado las normas: a partir de ahora, el canal #teoria-harckett queda bajo moderación reforzada.

Podéis comentar y disfrutar, pero se acabaron los hilos de investigación invasiva sobre la vida privada de los presentadores.

Ellos nos dan muchísimo. Lo mínimo es respetarlos.

beckettsgirl_04 —hoy a las 20:18

FELICIDADES MARCY te lo mereces muchísimo 🎉 eres el alma de esto

lurker_wa —hoy a las 20:19

enhorabuena marcy. una pregunta honesta y sin mala intención: «acceso completo al material antiguo» ¿significa que puedes ver TODO lo que han grabado alguna vez? ¿directos privados, pruebas, ese tipo de cosas? es curiosidad técnica

MODMARCY —hoy a las 20:21

Significa que puedo gestionar el archivo para cuidarlo mejor, lurker.

Que es justo lo que llevo tres años deseando poder hacer.

No te preocupes por los detalles técnicos: lo que se sube al servidor lo decido yo con criterio, como siempre.

Todo lo que hago, lo hago por el bien de la comunidad y por ellos dos. Siempre ha sido así.

harckettproofs —hoy a las 20:24

oye una cosa, ¿mi hilo del análisis del #117 ha desaparecido? el de los siete clips. no lo encuentro

MODMARCY —hoy a las 20:25

Lo he retirado, sí. Por especulativo y por invasivo.

Ya hablamos de esto, harckettproofs. Hay cosas de ellos que no nos corresponde diseccionar.

Confía en mí: yo cuido de esta historia mejor que nadie.

Sé exactamente lo que hay que proteger y lo que no.

Buenas noches a todos. Nos vemos el viernes, como siempre.