LUNA Y CENIZA CAPÍTULO 63 EL CAMINO DE VUELTA
84%

CAPÍTULO 63 EL CAMINO DE VUELTA

Ires no había ido hacia Nyxara, como Kaelen temió al principio. Sorae, la única que sabía la verdad, se lo confirmó con una expresión que dejaba claro lo poco que aprobaba la decisión de su Capitana.

—Fue hacia las Tierras Quemadas, Majestad. Sola.

—¿Sola? —La palabra salió de Kaelen con una urgencia que no se molestó en disimular—. ¿Por qué haría algo tan…

—¿Temerario? —completó Sorae, con una mirada que no dejaba dudas sobre lo que pensaba de ambos—.

Porque cree que si puede encontrar pruebas de que el informe fue falsificado, pruebas que solo existirían cerca del epicentro de la Ruptura, donde sea que Vaelis haya estado ocultando su relación con la Escritura Primera, entonces podrá limpiar su nombre sin tener que rogarle a usted que confíe en ella.

Kaelen sintió cada palabra como un golpe directo, porque en cada una reconocía la verdad incómoda de su propia falta.

—Prepare un escuadrón. Salimos de inmediato.

—Ya está preparado, Majestad. Llevo dos horas esperando que usted terminara de estar demasiado orgulloso para pedirlo.

Cabalgaron durante toda la noche, Kaelen empujando el ritmo más allá de lo prudente, la urgencia de alcanzar a Ires antes de que cometiera sola el mismo error que casi los había matado a ambos la primera vez —enfrentar la Escritura Primera sin la unión que la había hecho retroceder.

Llegaron al límite de las Tierras Quemadas al amanecer, y lo que encontraron heló la sangre de Kaelen de un modo que ninguna batalla anterior había logrado: el campamento de Ires, abandonado, con signos de una lucha reciente, y las huellas de su caballo desapareciendo hacia el epicentro mismo de la Ruptura.

Y entre las cenizas del campamento, medio enterrado, un broche que Kaelen reconoció de inmediato.

El de Lord Vaelis.